Senadores impulsan plan para triplicar la flota de cazadores de huracanes de NOAA y mejorar los pronósticos meteorológicos
Por Andrew Freedman, CNN
Un grupo bipartidista de senadores busca triplicar el tamaño de la flota de los cazadores de huracanes, los tres grandes y envejecidos aviones utilizados para volar directamente hacia huracanes y sistemas de tormentas tropicales con el fin de medir su intensidad.
Un proyecto de ley bipartidista del Senado que será presentado este miércoles otorgaría a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) US$ 2.500 millones para la compra de nuevas aeronaves, además de US$ 45 millones adicionales por año para contratar más pilotos altamente especializados que las operen.
La iniciativa, compartida primero con CNN, incorporaría por ley las funciones de reconocimiento e investigación aérea de NOAA, lo que podría ayudar a evitar que esas responsabilidades sean transferidas a otra agencia, como la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Como organismo relativamente pequeño, NOAA puede ser más vulnerable a las disputas burocráticas en Washington.
Los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, están obligando a agencias como NOAA a aumentar el ritmo de sus operaciones utilizando equipos obsoletos. Legisladores y científicos temen que la precisión de los pronósticos se vea afectada si la flota de investigación Hurricane Hunter no recibe un refuerzo significativo en el corto plazo.
Actualmente, NOAA opera dos envejecidos aviones turbohélice de investigación de huracanes WP-3D Orion, apodados “Kermit” y “Miss Piggy”, que llegarán al final de su vida útil en 2030, además de un avión Gulfstream fuertemente modificado llamado “Gonzo”.
En una inusual muestra de cooperación bipartidista, el proyecto de ley es impulsado por Ted Cruz, presidente del Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado y republicano por Texas, y Maria Cantwell, miembro de mayor rango del comité y demócrata por Washington, junto con otros cuatro senadores de ambos partidos que representan estados costeros. El Comité de Comercio tiene jurisdicción sobre NOAA.
La legislación también instruiría a NOAA a continuar adquiriendo y utilizando equipos científicos de última generación, incluidos radares Doppler montados en la cola de las aeronaves para mejorar los pronósticos de huracanes y las proyecciones de ríos atmosféricos.
Los aviones de NOAA se utilizan para monitorear tormentas tropicales y huracanes mediante vuelos dentro, por encima y alrededor de estos sistemas, desplegando una amplia gama de instrumentos especializados y herramientas de investigación para obtener una visión tridimensional de estas poderosas tormentas.
En los últimos años, la flota de NOAA también ha sido utilizada para producir pronósticos más fiables de eventos de ríos atmosféricos, que pueden descargar cantidades extraordinarias de lluvia y fuertes nevadas sobre la costa oeste y otras regiones del país.
Los datos recopilados durante estos vuelos se incorporan a modelos informáticos utilizados para predecir la trayectoria e intensidad de estas tormentas. Se ha demostrado que esta información mejora de forma significativa la precisión de los pronósticos, especialmente en momentos en que más huracanes del Atlántico atraviesan períodos de rápida intensificación.
Sin embargo, la antigüedad de las aeronaves y el desgaste provocado por las turbulentas condiciones en las que operan han generado problemas. Durante temporadas recientes de huracanes, misiones de reconocimiento programadas tuvieron que cancelarse a último momento debido a fallas mecánicas.
La Fuerza Aérea también realiza misiones de reconocimiento de huracanes, pero su flota más grande de aeronaves C-130J carece de gran parte del equipamiento científico especializado con el que cuentan los aviones de NOAA.
La ampliación de la flota busca evitar este tipo de puntos únicos de falla. El proyecto de ley incluye disposiciones que exigirían a NOAA contar con aeronaves de respaldo disponibles para cada misión.
Actualmente, NOAA espera la entrega de un reemplazo moderno para su avión Gulfstream y de al menos una nueva aeronave que comience a sustituir a los WP-3D.
NOAA tiene autorización para operar hasta seis aviones Hurricane Hunter, el doble de su flota actual, pero el Congreso no ha asignado fondos para esa expansión, por lo que aún no se ha concretado. De ser aprobado, el nuevo proyecto de ley ordenaría a la agencia operar al menos seis aeronaves y hasta un máximo de nueve, además de facilitar el financiamiento necesario.
Cantwell representa a un estado que ha sufrido devastadoras inundaciones causadas por ríos atmosféricos en los últimos años.
“A medida que los ríos atmosféricos se vuelven más frecuentes y severos en el noroeste del Pacífico, nuestras comunidades dependen cada vez más de pronósticos precisos para prepararse ante inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos”, dijo Cantwell en un comunicado. “Las aeronaves Hurricane Hunter de NOAA recopilan datos fundamentales que mejoran esos pronósticos, pero gran parte de la flota tiene más de 50 años”.
Si se convierte en ley, la iniciativa también impediría posibles intentos de reemplazar los cazadores de huracanes por una flota de investigación basada exclusivamente en drones, al exigir específicamente que las nuevas aeronaves sean tripuladas. Las preocupaciones sobre este tipo de propuestas se centran en si los drones podrían recopilar información tan precisa y útil para los pronósticos como la obtenida actualmente por aeronaves con tripulación.
“El proyecto garantizará que NOAA cuente con la flota moderna y las capacidades necesarias para seguir proporcionando los pronósticos fiables y precisos de los que dependen los estadounidenses”, afirmó Cruz en un comunicado. Texas, su estado, ha sido golpeado por varios huracanes severos en los últimos años.
NOAA ha enfrentado dificultades durante el Gobierno de Donald Trump. El año pasado, el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) aplicó profundos recortes al Servicio Meteorológico Nacional, antes de revertir parcialmente algunas de esas medidas. Parte del personal de los Hurricane Hunters se vio afectado por los despidos.
La más reciente propuesta presupuestaria de la Casa Blanca eliminaría por completo la división de investigación de la agencia, incluida su red de laboratorios, lo que podría obstaculizar significativamente los esfuerzos para seguir mejorando los pronósticos de huracanes.
Muchos de los científicos que participan en las misiones a bordo de los cazadores de huracanes pertenecen precisamente a esa división de investigación. Hasta ahora, el Congreso ha mostrado resistencia a un recorte de esa magnitud en NOAA.
“A medida que los fenómenos meteorológicos extremos aumentan en frecuencia, debemos asegurarnos de contar con los recursos necesarios para proteger a nuestras comunidades”, señaló en un comunicado la senadora Lisa Blunt Rochester, demócrata por Delaware.
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