La Corte Suprema permite a Trump continuar construyendo el salón de baile de la Casa Blanca
Por Devan Cole, Betsy Klein y John Fritze, CNN
La Corte Suprema allanó el camino el lunes para que el presidente Donald Trump continúe la construcción de un enorme salón de baile nuevo en la Casa Blanca, al rechazar una impugnación presentada por un grupo conservacionista que buscaba detener indefinidamente el controvertido proyecto.
El fallo fue de 5 votos contra 4, con el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, y los tres jueces progresistas del tribunal en desacuerdo.
En su decisión sin firma, de ocho páginas, la mayoría conservadora concluyó que el National Trust for Historic Preservation probablemente carecía del derecho legal —conocido como legitimación procesal— para impugnar el proyecto. Los jueces no se pronunciaron sobre si el proyecto del salón de baile era, de hecho, legal.
La decisión del máximo tribunal representa una gran victoria para Trump y probablemente le dará al presidente el tiempo que necesita para completar en gran medida el proyecto, aun cuando el litigio sobre el salón de baile continúe en tribunales inferiores. La administración ha estado acelerando las obras del salón de baile de casi 90.000 pies cuadrados (poco más de 2.500 metros cuadrados), que él considera la base de su legado presidencial. Trump ha dicho que el salón de baile es necesario por razones de seguridad nacional porque incluirá características de última generación destinadas a proteger la Casa Blanca de un ataque.
La decisión supone otra victoria para el presidente en el registro de emergencia del máximo tribunal, cuya supermayoría conservadora ayudó a garantizar durante su primer mandato con el nombramiento de tres jueces. Las victorias de Trump en lo que sus críticos también llaman el “registro en la sombra” han permitido al presidente reformar rápidamente el Gobierno federal, transformar radicalmente la aplicación de las leyes migratorias y emprender otras iniciativas controvertidas contra las que fallaron tribunales inferiores.
Roberts, miembro del ala conservadora del tribunal, redactó una contundente opinión disidente cargada de referencias históricas, en la que afirmó que la construcción era “probablemente ilegal”.
“La Casa Blanca no es un edificio cualquiera”, escribió Roberts. “Al no comprenderlo así, el tribunal interpreta erróneamente el perjuicio sufrido por el demandante, permitiendo que continúe la probable vulneración por parte del Ejecutivo de la facultad del Legislativo sobre el gasto público y de su autoridad para regular la propiedad federal en el Distrito de Columbia”.
El presidente de la Corte Suprema citó a Winston Churchill, quien opinó que las personas “damos forma a nuestros edificios y, después, nuestros edificios nos dan forma a nosotros”.
Eso, escribió Roberts, era “una razón aún mayor para garantizar que los responsables sigan las reglas al decidir qué demoler y qué construir en la Casa del Pueblo”.
El presidente ha realizado importantes esfuerzos para imponer su estilo y sus gustos en la Casa Blanca y en todo Washington. Ha participado personalmente en el proyecto del salón de baile y se ha involucrado directamente en proyectos de construcción que incluyen un arco de triunfo, el estanque reflectante del Monumento a Lincoln y una renovación prevista del Centro Kennedy, todos los cuales han afrontado impugnaciones legales.
Los críticos sostienen que Trump violó la ley al demoler el Ala Este y seguir adelante con el ornamentado proyecto sin la aprobación del Congreso. La Casa Blanca, dijeron, no es propiedad del presidente que la ocupe en un momento determinado.
“Corresponde al Congreso decidir si debe construirse o no un enorme salón de baile, y no es una cuestión que el Ejecutivo pueda resolver por su cuenta”, afirmó el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia en un fallo de 2 votos contra 1 emitido contra Trump a principios de este mes.
Trump celebró la decisión de la Corte Suprema en una publicación en redes sociales el lunes por la noche, afirmando estar “complacido” mientras aseguraba que el asunto legal había quedado completamente resuelto.
“Me complace informar que la Corte Suprema de Estados Unidos acaba de fallar a favor de que el complejo de salón de baile/instalación militar se construya sin ninguna otra condición, duda o amenaza”, dijo.
Trump calificó de “infundada” la demanda del grupo conservacionista y prometió que la estructura será “una de las mejores jamás construidas en Washington”.
El National Trust for Historic Preservation había argumentado que tenía legitimación activa porque una de sus integrantes, Alison Hoagland, ha demostrado que el proyecto está perjudicando su disfrute de la Casa Blanca como historiadora de la arquitectura. La mayoría del tribunal rechazó ese argumento y escribió que”hemos sostenido reiteradamente que la mera ofensa, el desacuerdo o el desagrado no constituyen el perjuicio concreto y particularizado” necesario para presentar una demanda.
“Hoy no nos pronunciamos sobre la legalidad del proyecto del Ala Este del Gobierno”, escribió la mayoría. “Concluimos únicamente que, basándonos en los documentos que tenemos ante nosotros, es probable que el Gobierno logre demostrar que el Trust carece de legitimación conforme al Artículo III para impugnar el proyecto ante un tribunal federal”.
Brent Leggs, presidente y director ejecutivo del National Trust for Historic Preservation, declaró tras la decisión: “Estamos profundamente decepcionados con el fallo emitido hoy por la Corte Suprema y discrepamos respetuosamente de la opinión de la mayoría sobre la legitimación. Cabe destacar que la mayoría no se pronunció sobre si el proyecto del salón de baile era, de hecho, legal”.
A principios de este mes, Roberts había permitido que Trump continuara construyendo el salón de baile mientras el tribunal examinaba la apelación de emergencia del presidente. Sin esa orden temporal, la construcción se habría detenido ese mismo día por orden de un tribunal inferior.
Como parte del litigio, el Gobierno de Trump reveló cuánto había avanzado la construcción en los últimos meses. Cientos de trabajadores están trabajando “20 horas al día, 7 días a la semana para mantener el proyecto adelantado respecto al cronograma y por debajo del presupuesto”, afirmó en documentos judiciales, y el proyecto ya está completado en más de la mitad. Entre los materiales de construcción utilizados se encuentra un tipo de hormigón que también se emplea en centrales nucleares y que es casi imposible de desmontar.
El Trust se aferró a ese argumento al instar a la Corte Suprema a rechazar la apelación de emergencia de Trump para continuar la construcción. Afirmó que el Gobierno intentaba “adelantarse a la revisión judicial” al acelerar un proyecto que, según sostiene la propia administración, quizá ya sea irreversible.
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