Por qué es posible que Venezuela no resuelva el problema de petróleo más inmediato de EE.UU.
Análisis de David Goldman, CNN
El inusual acuerdo petrolero de Venezuela impulsado por el presidente Donald Trump empieza a cobrar mayor claridad, pero su plan de utilizar los ingresos para reponer las mermadas reservas estratégicas de energía de Estados Unidos sigue planteando interrogantes.
En los últimos días, Trump ha señalado que la nueva participación mayoritaria de Estados Unidos en 17 yacimientos petrolíferos venezolanos otorga al país acceso a 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, una cifra que duplica con creces las propias reservas estadounidenses. Entre los objetivos de la iniciativa figura completar la capacidad de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de EE.UU., que actualmente se encuentra en su nivel más bajo desde noviembre de 1982, durante la presidencia de Ronald Reagan.
Según Trump, el petróleo venezolano producido por la nueva empresa conjunta público-privada se destinará a rellenar la SPR, después de que Estados Unidos liberara 130 millones de los 172 millones de barriles autorizados para reforzar el suministro durante la guerra con Irán.
El plan se enfrenta a varios problemas:
- 1. El petróleo venezolano, denso y viscoso, no cumple con los estándares de calidad de la SPR y podría dañar las instalaciones de almacenamiento.
- 2. La infraestructura petrolera venezolana requiere importantes inversiones y reparaciones para producir crudo a una escala que permita rellenar la SPR.
- 3. El Congreso debe aprobar las compras de petróleo para la SPR.
- Ya está en marcha un plan para comenzar a reponer la SPR.
Cabe la posibilidad de que la administración Trump logre sortear estos obstáculos. Sin embargo, utilizar petróleo venezolano para llenar la SPR a su máxima capacidad probablemente no sea una solución a corto plazo para el problema.
Con base en un acuerdo que la Casa Blanca calificó el lunes como el “mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, la poco conocida Oficina de Capital Estratégico del Pentágono adquirirá una participación accionaria de hasta el 35 % en una empresa propietaria de North American Blue Energy Partners (NABEP), el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela.
NABEP planea invertir US$ 100.000 millones en nueva infraestructura para extraer petróleo de sus yacimientos, según la Casa Blanca. La empresa está controlada por la familia de Alejandro Betancourt López, un controvertido empresario internacional radicado en el Reino Unido. Betancourt ha sido investigado —aunque aún no imputado— en España por cargos de fraude y blanqueo de capitales, mientras que una investigación similar en Suiza se cerró sin que se presentaran cargos. Un portavoz de NABEP no respondió a una solicitud de comentarios.
La Casa Blanca afirmó que NABEP estará sujeta a las leyes estadounidenses y que el Gobierno de EE.UU. tendrá capacidad de veto sobre cualquier nombramiento de miembros de la junta directiva.
Además de la participación accionaria, el Departamento de Estado de EE.UU. tiene derecho a comprar el 20 % del petróleo venezolano producido por NABEP al costo de producción. El Departamento de Estado también cuenta con un derecho de tanteo (preferencia de compra) sobre el resto de la producción. En conjunto, la administración Trump sostiene que el plan le otorga una participación del 55 % en la nueva empresa conjunta.
A largo plazo, la asociación público-privada podría ayudar a las empresas energéticas con sede en el Golfo a asegurar el acceso a más crudo venezolano, para el que fueron diseñadas específicamente las refinerías. Estados Unidos necesita el tipo de petróleo pesado que produce Venezuela para fabricar asfalto y aceites industriales, así como para producir de manera eficiente diésel y combustible para aviones. Por ello, Venezuela es la segunda mayor fuente de petróleo importado por Estados Unidos, solo por detrás de Canadá.
Sin embargo, ese crudo pesado no ayuda a resolver el problema de la disminución de las reservas estratégicas de petróleo de emergencia de Estados Unidos.
El petróleo venezolano queda fuera del alcance de los requisitos de almacenamiento del Departamento de Energía para la SPR. Esto se debe a que el costo de acondicionar los materiales para almacenar petróleo venezolano en las cavernas subterráneas de la SPR superaría los beneficios y podría generar dificultades operativas considerables. Por tanto, el Departamento de Energía determinó que los costos excederían las ventajas de almacenar petróleo pesado, según una revisión estratégica a largo plazo de la SPR realizada en 2016. La actual mezcla de petróleo ligero con alto contenido de azufre y ligero con bajo contenido de azufre resulta suficiente para responder a una crisis, concluyó el Departamento de Energía.
Incluso si se mezclara con petróleo más ligero, seguiría causando problemas en los próximos años, señaló Matt Smith, director de investigación de materias primas en Kpler.
Más allá del problema del almacenamiento, no está claro que Venezuela disponga de mucho más petróleo que pueda producirse de inmediato.
El país ha aumentado sus exportaciones a 1,2 millones de barriles diarios —unos 150.000 barriles más al día que a principios de año—, según Luisa Palacios, expresidenta de Citgo y actual directora gerente del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. Aunque esta cifra es considerablemente inferior a los 3,5 millones de barriles diarios que el país producía antes de la llegada del socialismo al poder a finales de la década de 1990, Palacios señaló que la deteriorada infraestructura del país requiere importantes reparaciones e inversiones a lo largo de muchos años antes de poder acercarse a sus niveles máximos de producción.
Venezuela cuenta con 303.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, las mayores del mundo. No obstante, las reservas de petróleo no equivalen a la producción de petróleo, y dicha producción no se pondrá en marcha de la noche a la mañana, ni siquiera con el acuerdo alcanzado con Estados Unidos. “Esta no es una solución a corto plazo para el agotamiento de la Reserva Estratégica de Petróleo provocado por la situación con Irán”, afirmó Helima Croft, directora de estrategia global de materias primas de RBC Capital Markets.
Según reconoció el propio Trump, el acuerdo tardará tiempo en materializarse. El lunes, en el Despacho Oval, Trump admitió que la colaboración no generaría suficiente petróleo como para reducir los precios de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
“Hablan de dos o tres años”, comentó. “Pero, aun siendo dos años, es un periodo breve».
Tampoco está claro que Trump pueda actuar unilateralmente para reabastecer la SPR con petróleo venezolano. El Congreso debe aprobar las compras de crudo destinadas a reponer dichas reservas. La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Por ese motivo, durante la histórica liberación de reservas de este año, el Departamento de Energía vendió el petróleo mediante intercambios. El Gobierno acordó suministrar el crudo durante el conflicto a cambio de que el receptor devolviera posteriormente la misma cantidad, eludiendo así la necesidad de obtener la aprobación del Congreso.
Los analistas del sector petrolero consideran que un posible plan para reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo con petróleo venezolano podría llevarse a cabo mediante intercambios similares.
La nueva asociación entre el Gobierno de EE.UU. y el sector privado podría vender el petróleo venezolano a refinerías de la zona del Golfo que lo demandan y, a cambio, las compañías petroleras podrían entregar a Estados Unidos petróleo ligero para rellenar la SPR.
“Así es como el Gobierno introduciría el ‘petróleo venezolano’ en la SPR”, señaló Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates. “Se trata de barriles, no del petróleo físico en sí”.
Investigadores de Clearview Energy Partners sugirieron una alternativa similar: la Casa Blanca podría vender el crudo venezolano en el mercado abierto y utilizar los ingresos para comprar crudo ligero producido en la cuenca del Pérmico o en otras partes de Estados Unidos para reabastecer la SPR.
Ese plan podría sortear algunos de los obstáculos: permitiría almacenar en la SPR petróleo apto para su uso y, dado que no sería la administración Trump quien comprara directamente el crudo, técnicamente no se requeriría la intervención del Congreso, apuntó Lipow.
No obstante, no se trata de una solución rápida. Y, dado que los niveles de petróleo en la SPR se acercan gradualmente a los mínimos operativos, es posible que Estados Unidos necesite un plan más ágil, especialmente si se enfrenta a un huracán o a otra crisis.
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Matt Egan de CNN contribuyó a este informe.
