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Fósiles hallados en una cueva de China revelan cómo vivían unos misteriosos parientes de los humanos

Por Katie Hunt, CNN

Arqueólogos que excavaban una cueva en el suroeste de China desenterraron restos fosilizados que pertenecieron a una enigmática población de homininos extintos, un hallazgo que revela nuevos detalles sobre su forma de vida, perdida hace mucho tiempo.

Los nuevos hallazgos —que incluyen cuatro dientes, parte de un hueso del brazo y dos fragmentos de cráneo— elevan a más de 20 el número total de fósiles conocidos de estos misteriosos parientes de los humanos, llamados denisovanos. El descubrimiento también consolida a la cueva Bianfu, en las montañas de la provincia de Yunnan, como un nuevo y prometedor lugar para el estudio de los orígenes humanos.

Junto con los siete fósiles de denisovanos, los investigadores descubrieron herramientas hechas de hueso y piedra, así como polen fosilizado y restos de animales. Los hallazgos permiten reconstruir cómo los denisovanos que habitaron la cueva lograron subsistir en los bosques de coníferas de la región hace entre 167.000 y 134.000 años, según dos estudios publicados este miércoles en la revista Nature.

“Primero identificamos algunos dientes aislados y luego, entre la enorme cantidad de fósiles de animales, identificamos los huesos, pero al principio fue muy difícil encontrar los fragmentos”, dijo Hao Li, profesor investigador del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana de la Academia China de Ciencias en Beijing y coautor de ambos estudios.

“Tenemos mucha suerte porque este es el primer sitio en el sur de China donde existe una asociación directa entre fósiles de denisovanos y abundantes restos culturales”, añadió. “Esto es muy poco común”.

Hasta ahora, las investigaciones sobre los denisovanos habían dependido en gran medida de descubrimientos aislados con historias inciertas y complejas, como un cráneo recuperado de un pozo en el noreste de China y una mandíbula extraída del fondo marino por un barco pesquero. Un equipo de científicos identificó por primera vez a los denisovanos en 2010 a partir de ADN antiguo extraído de un diminuto hueso de un dedo hallado en la cueva de Denisova, en Siberia, de donde el grupo obtuvo su nombre. El avance marcó la primera vez que se identificó a un grupo de homininos previamente desconocido únicamente a partir del ADN.

Sin embargo, se sabe que neandertales, denisovanos y nuestra propia especie —Homo sapiens— se refugiaron y se mezclaron en la cueva de Denisova. Por eso, obtener únicamente a partir de ese sitio detalles concretos sobre el modo de vida de los denisovanos resultó difícil.

Esa es la razón por la que la cueva Bianfu, cuyo nombre hace referencia a los murciélagos que alguna vez vivieron allí, despierta tanto interés entre los paleoantropólogos: parece haber estado ocupada únicamente por denisovanos durante un periodo considerable. Por ello, los investigadores encontraron los fósiles en su contexto original, junto con herramientas y otros restos que permiten a los arqueólogos fecharlos con mayor fiabilidad y obtener información sin precedentes sobre los hábitos y el comportamiento del grupo.

Los científicos han planteado la hipótesis de que los denisovanos vivieron en distintas regiones de Asia. Las poblaciones actuales del sudeste asiático y Oceanía poseen la mayor proporción de ADN denisovano, lo que indica que los denisovanos se cruzaron con humanos modernos en esas regiones hace decenas de miles de años. Sin embargo, la mayoría de los fósiles de denisovanos se han encontrado en el norte de Asia.

El descubrimiento de la cueva Bianfu representa apenas el tercer lugar donde se sabe con certeza que vivieron denisovanos y demuestra que este grupo habitó una amplia variedad de entornos: las montañas de Siberia, la elevada meseta tibetana y las latitudes subtropicales.

Los investigadores examinaron unos 60.000 fragmentos de huesos excavados en la cueva e identificaron alrededor de dos docenas que parecían asemejarse estrechamente a huesos de homininos. Luego los analizaron para determinar si los fósiles contenían información biomolecular útil.

Los autores de los estudios determinaron que no se había conservado ADN antiguo en los restos. Sin embargo, el equipo recuperó variantes de aminoácidos, moléculas que componen las proteínas, que indicaron que tres huesos y dos dientes pertenecían a denisovanos, según los nuevos estudios.

El equipo de investigación clasificó los otros dos dientes, demasiado frágiles para tomar muestras de ellos en el laboratorio, como pertenecientes a denisovanos basándose en su morfología y en la comparación con otros dientes conocidos de este grupo.

“El ADN es más vulnerable a la degradación que las proteínas y es difícil que se conserve en estos fósiles, ya que tienen más de 100.000 años. El clima relativamente más cálido de Yunnan también dificultó la conservación del ADN”, dijo Qiaomei Fu, coautora del estudio y profesora del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias en Beijing. Fu también formó parte del equipo que identificó por primera vez a los denisovanos en 2010.

El equipo excavó tres zanjas en la cueva hasta una profundidad de 6,6 metros, pero solo una de ellas produjo fósiles humanos, hallados en dos capas de sedimentos que datan de hace entre 167.000 y 134.000 años. Sin embargo, aparecieron herramientas de piedra en 10 capas de esa misma zanja, lo que sugiere que el lugar estuvo ocupado desde hace 190.000 hasta hace 70.000 años.

Uno de los nuevos estudios se centró en las marcas presentes en los huesos de animales y en las herramientas de piedra desenterradas en la cueva. Los autores determinaron que los denisovanos que vivieron en Bianfu fabricaban herramientas de piedra y hueso y cazaban presas grandes, entre ellas búfalos de agua, gaures —similares a los bisontes— y ciervos rojos y sika que habitaban el entorno boscoso. Los habitantes de la cueva también extraían médula de los huesos para alimentarse, según el estudio.

Las herramientas de piedra utilizadas por los denisovanos no eran particularmente sofisticadas, según Li, quien describió los artefactos como una “tecnología expeditiva”.

“No diría que era ‘simple’, porque se trata de una especie de adaptación flexible”, dijo Li. “Cuando utilizaban las herramientas de piedra, no invertían mucho tiempo”.

Li añadió que lo más plausible es que los únicos ocupantes del lugar fueran denisovanos. El equipo planea analizar los sedimentos del suelo de la cueva en busca de ADN de homininos para confirmar su hipótesis. “Podemos decir que la tecnología de las herramientas de piedra se mantuvo estable y tuvo continuidad, al igual que la estrategia de caza”, afirmó.

Además de ampliar el área geográfica conocida en la que habitaron los denisovanos, los nuevos fósiles incluyen el primer hueso de un brazo de denisovano conocido hasta ahora. Los científicos pueden obtener información limitada a partir del fragmento óseo, pero su radio era corto, algo similar al de los neandertales, según Ryan McRae, paleoantropólogo del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.

“Y la inserción del músculo bíceps está orientada de tal manera que podría haber permitido flexionar el codo con mayor eficacia”, dijo McRae, quien no participó en la investigación.

“Más interesante es el sitio en sí”, añadió. “Nos habla de la ocupación denisovana en un mismo lugar durante un periodo considerable y, al mismo tiempo, llena algunos vacíos geográficos en nuestro conocimiento de los denisovanos”.

Hasta el año pasado, los científicos sabían muy poco sobre el aspecto de los denisovanos, ya que la mayoría de los fósiles descubiertos hasta entonces eran pequeños fragmentos. Sin embargo, Fu y sus colegas publicaron en 2025 una investigación sobre un llamativo cráneo conocido como Hombre Dragón. El espécimen salió a la luz en 2018 después de haber permanecido oculto durante décadas en el fondo de un pozo en la ciudad de Harbin, en el noreste de China. El equipo de investigación extrajo material genético del Hombre Dragón y lo vinculó con los denisovanos, lo que finalmente permitió ponerle rostro al grupo y proponerle un nombre científico: Homo longi.

Muchos aspectos de este grupo siguen siendo un misterio, ya que los científicos solo cuentan con un hueso de un dedo, un fragmento de costilla y el hueso del antebrazo descrito en la nueva investigación para estudiarlos. Todavía queda mucho por descubrir sobre el aspecto de los denisovanos, cómo vivían y por qué desaparecieron.

Es posible que Yunnan —cuyo nombre significa “al sur de las nubes”— aporte algunas respuestas a estas y otras preguntas. En los últimos años se han descubierto varios sitios de la Edad de Piedra en la región, con hallazgos como unas inusuales herramientas de madera que datan de hace 300.000 años.

Li dijo que Yunnan habría ofrecido a nuestros parientes humanos arcaicos un clima favorable y abundante vida vegetal y animal. La provincia probablemente funcionó como un punto de conexión entre el norte y el sur de Asia.

“Estamos en los márgenes de la meseta tibetana, a más de 2.000 metros, pero sin llegar a una altitud demasiado elevada”, dijo Li. “Este es un punto de gran biodiversidad y habría proporcionado abundantes recursos a los antiguos homininos de esta región”.

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