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A cuatro años del Mundial 2030, la final ya genera polémica: ¿será en España o en Marruecos?

Por Federico Leiva, CNN en Español

Justo cuando comenzaba a bajar el “ruido” político sobre la gestión de la FIFA y, más precisamente, alrededor de su presidente, Gianni Infantino, una nueva polémica surgió alrededor de uno de los eventos más esperados de los próximos años: la Copa Mundial 2030.

Sí, es cierto que hace menos de dos meses se jugó la final de la edición 2026, pero la competición pautada para dentro de cuatro años ya genera un intenso cruce de declaraciones, desmentidos e incertidumbre en torno al partido más importante de todos.

Primero, lo que sabemos.

El Mundial 2030 tendrá por tercera vez una organización con varios países sede, como ya pasó en Corea-Japón 2002 y Canadá, Estados Unidos y México 2026. Para la próxima edición habrá tres anfitriones principales, con España, Marruecos y Portugal tomando el mando que dejaron los norteamericanos.

Sin embargo, con motivo del centenario de la primera Copa del Mundo, también habrá un juego en Argentina, Uruguay y Paraguay, que jugarán en casa solamente en sus debut. El objetivo es de alguna manera honrar el Mundial de 1930, definido entre Uruguay y Argentina y que fue organizado por la Conmebol (que tiene su sede en Paraguay).

Debido al largo viaje que supone jugar en Sudamérica y luego viajar a Europa y África, la FIFA ya determinó que el torneo comenzará con los tres juegos en Argentina, Paraguay y Uruguay (no se conoce el orden aún), incluso antes de la ceremonia oficial de apertura y partido inaugural, que tendrá lugar unos cincos días después en sede a confirmar.

Esto no ha generado debate, al menos en público. La final programada para el domingo 21 de julio de 2030 es una historia completamente diferente.

La pregunta del millón (mejor dicho, de los varios millones) es la sede donde se conocerá al campeón del Mundial 2030. Oficialmente, la FIFA no lo ha dado a conocer, pero en medio de la división y la puja que hay en torno a la continuidad de Infantino al frente de la FIFA, varias voces de alto rango han dado declaraciones contradictorias.

Algo de contexto aquí. La UEFA, de la que España y Portugal hacen parte, está contra la continuidad del presidente de la FIFA, principalmente a raíz del escándalo que generó el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) —el que buscaba vender derechos económicos y operativos de los torneos de la FIFA a inversores privados—, aunque el descontento lleva una larga data, acentuado durante la última Copa del Mundo por el caso Balogun, el futbolista estadounidense que a pesar de ser expulsado en 16avos de final, pudo jugar en octavos tras un llamado que el propio presidente de EE.UU. Donald Trump admitió haber realizado a Infantino. La FIFA rechazó en su momento que la suspensión de la tarjeta roja se debiera a esa comunicación, pero en el ambiente del fútbol permaneció la sensación de desconfianza.

Con el creciente descontento de la UEFA por el FFE —que incluso llegó a un boicot a los torneos FIFA que ya se levantó—, y el continúo apoyo que, como contrapartida, han mostrado en general los países africanos, empezó a circular en los medios de comunicación la idea de que la FIFA prometió darle la final del Mundial 2030 a Marruecos, por sobre España y Portugal. La FIFA lo desmintió.

Sin embargo, no dijo lo mismo el presidente de la Federación Real Marroquí, Fouzi Lekjaa. En plena campaña política del liberal Partido Autenticidad y Modernidad, Lekjaa afirmó que la “la provincia de Benslimán —donde está en construcción el Gran Estadio Hassan II para 115.000 espectadores en Casablanca—tendrá el honor de organizar la final del Mundial 2030”.

La FIFA volvió a desmentir esa afirmación, alegando que la decisión sobre la sede de la final “se tomará en su debido momento”, y que, además de la opción de jugarse en Casablanca, sobre la mesa están las dos sedes propuestas por España: el Santiago Bernabéu (estadio del Real Madrid) y el Camp Nou (estadio del FC Barcelona), según la agencia EFE.

Sin embargo, el presidente de LaLiga, Javier Tebas —un ávido crítico de Infantino— puso en duda la desmentida de la FIFA: “También desmintió lo de la tarjeta roja de Estados Unidos. No me creo nada de FIFA. Lo que ha dicho el presidente de la federación marroquí es lo que se habla”.

“Yo lo que haría sería intentar demostrar que se tiene que jugar la final en España, que es el mayor organizador”, agregó Tebas. “A Marruecos se le invitó después a esta cuestión, somos campeones del mundo, tenemos las mejores infraestructuras en nuestros estadios. Si se consiguen cambiar los temas de gobernanza de FIFA, creo que la final del Mundial será en España. De los desmentidos de FIFA no me creo nada”.

Tebas incluso fue más allá al afirmar que España debería “repensar” su participación en el Mundial de 2030 si Marruecos recibe la final del campeonato: “Por lo menos hay que repensar la situación nuestra con el Mundial. No sé si salirse o no, pero repensar todo lo que estamos haciendo en el Mundial”.

El presidente de LaLiga sentenció que, para él, si Infantino es reelegido para un nuevo mandato como presidente de la FIFA en 2027, “las posibilidades de que España tenga esa final son ínfimas”.

Por el contrario, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, dio por hecho este miércoles que su país recibirá la final: “Los datos nos avalan y los argumentos, también. Está clarísimo que España tiene que ser la final. España es garantía de éxito, no hay que dudar”, dijo durante el World Football Summit (WFS) en Madrid.

La decisión, de todas maneras, no está tomada, pero sería uno de los puntos a discutir durante la visita que Infantino realizará en España próximamente, que incluirá una reunión con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, según EFE.

Louzán dijo que tendrá “una larga conversación” con Infantino sobre los preparativos del Mundial: “Ya empezó la cuenta atrás del Mundial y España está empeñada en que sea el mejor de la historia. Queremos conocer de parte de FIFA qué sentimiento hay porque es un Mundial complejo”.

El mandamás de la RFEF también relacionó los comentarios de Lekjaa con la campaña electoral en Marruecos, pidió “tranquilidad” y “no entrar en la disputa”.

“Faltan cuatro años. Tranquilidad”.

Eso es cierto. Lo que sucede es que cuando se habla de la final de un Mundial, con todos los millones que ello representa, para algunos cuatro años puede sonar a demasiado pronto.

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