¿Quién fue Aileen Wuornos y por qué esta asesina en serie aparece en la serie “Monster” de Netflix?
Por Gonzalo Jiménez, CNN en Español
Hay un siglo de distancia entre las historias de Lizzie Borden, acusada de matar a su padre y su madrastra en 1892, y la de Aileen Wuornos, la asesina en serie que fue juzgada y condenada a la pena capital por matar a siete hombres en Florida entre 1989 y 1990.
No obstante, la serie “Monster: The Lizzie Borden”, estrenada la semana pasado en Netflix, se desvía en algunas escenas de la historia central ambientada en el siglo XIX para trasladar la acción a la década de 1980, en una visita de Aileen Wuornos a la casa de Lizzie Borden, ya transformada en un hostal y museo.
¿Ocurrió realmente esta visita de Wuornos a la antigua casa de Lizzie Borden? ¿Estaba la asesina en serie obsesionada con los crímenes de Borden? ¿Qué tienen en común estos crímenes separados por un siglo de diferencia?
Nacida el 29 de febrero de 1956, Aileen Wuornos nació en Rochester, un suburbio de Ditroit, Michigan. Su madre, Diane Wuornos, la tuvo con 16 años. Cuatro años después, en enero de 1960, Diane Wuornos abandonó a sus dos hijos, Keith y Aileen, y los dejó con sus abuelos maternos, quien los adoptaron en marzo de ese año. Ambos abuelos tenían problemas de alcoholismo. Aileen tenía cuatro años.
A esta trágica circunstancia, se sumó la inexistente relación de Aileen con su padre, Leo Pittman, a quien nunca conoció. Pittman fue sentenciado a cadena perpetua en 1967, por secuestrar y abusar sexualmente de una niña de 7 años; y se suicidó en prisión en 1969.
Lo que sigue a continuación es una cámara de los horrores: Aileen Wuornos fue agredida sexualmente por su abuelo, quien también la golpeaba. A los 11 años tenía sexo con compañeros de clases a cambio de cigarrillos, drogas y comida. A los 14 años quedó embarazada y dio su hijo en adopción. A los 15 años dejó la escuela secundaria y su abuelo la echó de casa. Aileen Wuornos empezó a vivir a la intemperie y empezó a ejercer la prostitución para mantenerse.
Wuornos se mudó a Florida y durante los próximos 15 años se vio involucrada en una sucesión de incidentes que infringían la ley, como causar trifulcas en bares, conducir bajo los efectos del alcohol, emitir cheques sin fondos y realizar un robo a mano armada de una tienda, por el que pasó un año en prisión y salió libre en 1983.
El único rasgo de normalidad en esos años sucedió en 1986, cuando Wuornos, entonces de 30 años, inició una relación sentimental con Tyria Moore, una camarera de motel de 24 años, en Daytona Beach, Florida.
Y así llegó 1989, en el que Wuornos asesinó a siete hombres en un período de 12 meses. Todos eran automovilistas de entre 40 y 65 años.
El primer asesinato fue el de Richard Mallory, el 30 de noviembre de 1989. Wuornos luego testificó que este sujeto la golpeó y violó, por lo que le disparó en defensa propia. De las siguientes seis víctimas mortales, cinco fueron encontrados con orificios de bala de una pistola calibre .22. Uno de los cuerpos, el de Peter Abraham Siems, desaparecido en junio de 1990, nunca se encontró.
Wuornos fue arrestada el 9 de enero de 1991, en un bar en el condado de Volusia, Florida. Se la consideraba sospechosa de esta serie de crímines debido a testimonios de testigos que reportaban haberla visto en algunos de los vehículos de las vistas y en huellas dactilares de objetos empeñados que habían pertenecido a los muertos.
El cerco en torno de Wuornos se cerró cuando la Policía localizó a Tyria Moore, quien accedió a ayudar a obtener una confesión de Wuornos a cambio de inmunidad. Bajo la instrucción policial, Moore hizo numerosas llamadas telefónicas a Wuornos, suplicándole ayuda para limpiar su nombre. Tres días después, el 16 de enero de 1991, Wuornos confesó los asesinatos; dijo que los hombres habían intentado violarla y que ella los mató en defensa propia.
Wuornos fue la primera mujer que el FBI designó con la etiqueta de asesina en serie.
El juicio contra Aileen Wuornos se inició el 14 de enero de 1992 por la muerte de Richard Mallory y un mes después fue condenada a la pena capital. Para febrero de 1993, Wuornos había recibido seis penas capitales (no se la pudo condenar por la muerte de Peter Abraham Siems porque el cuerpo nunca fue hallado).
Durante su tiempo en prisión en espera de su ejecución, Wuornos concedió varias entrevistas al documentalista Nick Broomfield. Una década después de su detención, el 9 de octubre de 2002, Wuornos fue ejectada mediante una inyección letal compuesta por tiopental sódico, bromuro de pancuronio y cloruro de potasio.
Rechazó su última comida y, en su lugar, recibió una taza de café. Fue la segunda mujer en Florida y la décima en Estados Unidos en ser ejecutada desde la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1976 que restableció la pena capital.
Luego de su muerte, el cuerpo de Wuornos fue incinerado y sus cenizas fueron esparcidas bajo un árbol en su estado natal, Michigan. A petición de Wuornos, en su funeral se escuchó la canción “Carnival” de la cantante Natalie Merchant.
En “Monster: The Lizzie Borden Story”, se plantea que Aileen Wuornos estaba obsesionada con el caso de Lizzie Borden y planea una visita a Fall River, Massachusetts, para hospedarse en la vieja casa de Borden, ya transformada, a finales de la década de 1980, en un hostal y museo dedicado al infame suceso.
Se trata de una licencia creativa por parte de Ryan Murphy, el creador de esta serie antológica, pues no existen registros de que Wuornos tuviera interés en la vida de Lizzie Borden ni hubiese sido inspirado por este caso para cometer los siete homicidios que confesó haber realizado.
Tampoco se tiene conocimiento de que Wuornos visitara Massachusetts, pues su vida adulta se desarrolló casi en su totalidad en Florida.
Esta conexión, sin asidero histórico, es un recurso que los productores de la serie usaron para profundizar en la mente de una asesina, en el historial de abusos y de relaciones disfuncionales que pueden conducir a una mujer a cometer crímenes atroces.
Quizás, por ello, Wuornos ha sido el personaje protagonista de varias películas. Nick Bromfield, quien la entrevistó en el llamado “pasillo de la muerte” (Death Row) en una prisión en Florida, usó esas declaraciones en video en su documental “Aileen: Life and Death of a Serial Killer” (2003). Netflix, más recientemnte, también produjo otro documental, de título parecido: “Aileen: Queen of the Serial Killers” (2025).
En el campo de la ficción, hay una película de bajo presupuesto hecha directamente para la televisión llamada “Aileen Wuornos: American Boogeywoman” (2021); y está la más conocida, “Monster” (2003), en la que Charlize Theron interpretó a la asesina en serie y ganó el premio Oscar a mejor actriz principal en 2004.
Y ahora, por supuesto, la actriz Sarah Paulson se transforma en Wuornos en “Monster: The Lizze Borden Story”. Su aparición en la serie es puntual, sin base real y aporta poco a la comprensión de los crímenes sin resolver por los que se acusó a Borden. Pero, sin duda, el legado de Wuornos como asesina en serie causa espanto y atrae la atención de la sociedad estadounidense.
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