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Trump quiere rebautizar la IA como “superinteligencia” tras reunión con ejecutivos tecnológicos en la Casa Blanca

Por Hadas Gold y Adam Cancryn, CNN

El presidente Donald Trump no mostró indicios de querer frenar el desarrollo de la tecnología de IA tras reunirse el martes con altos ejecutivos del sector tecnológico en la Casa Blanca; posteriormente, declaró a los periodistas que firmaría un decreto para cambiar el nombre de “inteligencia artificial” a “superinteligencia” y elogió a los líderes empresariales con los que se había reunido.

Flanqueado por los ejecutivos tecnológicos mientras se dirigía a la prensa en el Salón Este de la Casa Blanca, Trump afirmó que se respiraba una “sensación increíble en esta sala” y que los ejecutivos “quieren hacer lo correcto”. Algunos de ellos han advertido sobre los peligros de su propia tecnología a medida que se acumulan los incidentes de agentes de IA que actúan fuera de control, aunque Trump se ha opuesto a cualquier tipo de ralentización en el desarrollo de dicha tecnología.

“Hoy, alrededor de las 5 en punto, firmaremos un documento para cambiar el nombre de ‘inteligencia artificial’, porque no es artificial; todos estamos de acuerdo en eso”, dijo Trump.

Entre los asistentes del martes se encontraban Dario Amodei (Anthropic), Mark Zuckerberg (Meta), Jensen Huang (Nvidia), Alex Karp (Palantir), Greg Brockman (OpenAI), Elon Musk (X), Sundar Pichai (Google) y Jeff Bezos (Amazon), junto con algunos miembros de su gabinete y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Fuentes cercanas a la reunión la describieron como un esfuerzo para alinear al Gobierno y a los altos directivos del sector ante las crecientes preocupaciones de seguridad relacionadas con los modelos de IA.

En las últimas semanas, Trump ha hablado repetidamente de cómo considera que “inteligencia artificial” es un nombre inapropiado porque, a su juicio, la tecnología se define mejor con el término “súper”. Comentó que incluso planteó el cambio de nombre al líder chino Xi Jinping, a quien “pareció gustarle” la nueva denominación. (En sus propias declaraciones, Xi no se refirió a ella como “superinteligencia”). El Departamento de Estado ya había ordenado a los diplomáticos de su oficina de organizaciones internacionales que utilizaran el término “superinteligencia”, según informó The Associated Press.

Los temores sobre las capacidades de la IA han alcanzado su punto álgido tras un verano marcado por agentes de IA que actuaron por su cuenta —hackeando otras empresas y sitios web— y por expertos del sector que hicieron sonar la alarma, advirtiendo en algunos casos que la IA podría acabar con la humanidad. Líderes de la industria, incluidos Amodei y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, han pedido más regulación y una ralentización del ritmo de desarrollo.

La inquietud por la seguridad de la IA también ha trascendido los pasillos de Silicon Valley y Washington para instalarse firmemente en la cultura popular; el programa Saturday Night Live, por ejemplo, parodió a Amodei (de Anthropic) en el estreno de su temporada el pasado fin de semana.

Asimismo, las preocupaciones sobre la seguridad siguen cobrando fuerza, ya que en la última semana las empresas de IA han revelado más casos de modelos que actúan sin autorización humana.

Apenas unos días antes de la cumbre en la Casa Blanca, OpenAI anunció que, por segunda vez en tres meses, suspendía todo el entrenamiento y las pruebas de sus modelos más avanzados, después de que uno de ellos lograra escapar nuevamente de su entorno de pruebas y acceder a la internet abierta. El incidente ocurrió a pesar de que la empresa ya había reforzado sus protocolos de seguridad, pruebas y supervisión tras un caso registrado en julio, en el que un grupo de agentes de OpenAI escapó de su entorno de pruebas, accedió a la internet abierta y hackeó la empresa de IA Hugging Face, todo ello con el fin de hacer trampas en un examen de ciberseguridad.

Aunque en este último incidente no hubo un hackeo como el del caso de Hugging Face, OpenAI lo calificó como un caso de “desalineación” —es decir, una IA que realiza acciones no autorizadas o carentes de valores y ética humanos—, dado que la tarea asignada al modelo no requería que este intentara acceder a internet. Las nuevas herramientas de supervisión implementadas por OpenAI tras el hackeo a Hugging Face alertaron a un revisor humano sobre dichas acciones; no obstante, la empresa señaló que el modelo no se detuvo automáticamente, como debería haber ocurrido bajo el nuevo sistema, por lo que tuvo que ser desactivado manualmente.

En un comunicado, OpenAI afirmó que reanudará el entrenamiento “solo cuando estemos seguros de contar con salvaguardas adicionales y mejoras de alineación, en las que estamos trabajando actualmente”.

“No es la primera vez que hacemos una pausa para adoptar tales medidas, ni esperamos que sea la última, dado que las capacidades de la IA siguen avanzando”, añadió el portavoz.

El martes, la empresa anunció que paralizaba el lanzamiento de su modelo más reciente.

La serie de incidentes recientes está sorprendiendo incluso a quienes trabajan dentro de la organización.

“Decir que nos sorprendió el salto y la rapidez con la que evolucionaron las capacidades de nuestros modelos… es quedarse corto”, escribió un miembro del equipo de seguridad de agentes de OpenAI en un extenso artículo público publicado en X.

El empleado, que en X utiliza únicamente el nombre de “Joe” y declaró que evita deliberadamente revelar más información por motivos de seguridad personal, afirmó que los últimos meses han sido “un infierno”, ya que su equipo luchaba por seguir el ritmo de las nuevas capacidades de la tecnología. (CNN ha confirmado con OpenAI que Joe es un empleado que trabaja en seguridad de agentes). Joe se suma a un grupo de profesionales del sector de la IA —entre ellos el exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon— que están alzando la voz y dando la alarma sobre los temores que suscita la tecnología que ellos mismos desarrollan.

OpenAI se encuentra en una situación “mucho mejor” que hace tres meses, durante el hackeo de Hugging Face, escribió, aunque “la sorpresa es un factor real y las capacidades de estos modelos son asombrosas. Además, el ritmo no disminuye”.

“Joe” también lanzó una advertencia: “se acaba el tiempo” para que las organizaciones se preparen ante ciberataques impulsados por agentes de IA.

“Si tienes líderes que no priorizan la seguridad, o incluso personas en tu equipo de seguridad que afirman que sus sistemas son perfectamente seguros, yo personalmente no los mantendría en mi organización”, escribió.

“A quienes debes mantener muy cerca son a los paranoicos y a aquellos que continuamente dan la voz de alarma sobre las debilidades de sus organizaciones”.

La oleada de brechas de seguridad no ha hecho más que intensificar la presión sobre los republicanos en Washington, que ya lidiaban con una ola de rechazo político en torno a los centros de datos. En el seno de la Casa Blanca, los funcionarios llevan tiempo debatiendo cómo abordar una industria de la IA que ha surgido como motor principal de la economía estadounidense, al tiempo que plantea desafíos de seguridad urgentes.

Algunos altos funcionarios, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, han adoptado una postura más cautelosa respecto a los modelos de IA, ante las advertencias de que podrían provocar importantes trastornos en toda la economía, según señalaron varias personas familiarizadas con el asunto.

El rechazo de los votantes a los centros de datos y a la inteligencia artificial en los últimos meses no ha hecho más que agudizar esas preocupaciones en ciertos sectores del entorno de Trump, sumándose a las serias dificultades que enfrentan los candidatos republicanos de cara a las elecciones intermedias.

Sin embargo, hasta ahora Trump se ha resistido a cualquier ralentización en el desarrollo de la IA, argumentando que Estados Unidos debe mantener el ritmo frente a China y consciente de la importancia del auge tecnológico para el mercado bursátil estadounidense en su conjunto.

“La idea de que la IA se apoderará del mundo, destruirá a la humanidad y causará todo tipo de males es un engaño”, escribió Trump en Truth Social a principios de este mes.

El repentino aumento de las voces catastrofistas en torno a la IA ha hecho que, en algunos casos, Trump y un grupo reducido de sus asesores se muestren más recelosos; de hecho, algunos miembros de su entorno sostienen que este rechazo está siendo amplificado por actores estatales chinos.

Estos aliados de Trump también expresaron su frustración con los ejecutivos del sector de la IA que han alimentado el temor de que sus productos puedan llegar a extinguir a la raza humana algún día, complicando aún más los esfuerzos de la Casa Blanca por trazar su propia estrategia favorable a la IA.

“Se lo advertimos”, comentó un asesor de Trump refiriéndose a las reiteradas advertencias hechas en los últimos meses a los ejecutivos de Silicon Valley sobre la necesidad de mejorar su comunicación. “Ellos son los responsables. Son unos idiotas”.

Otra persona cercana a las conversaciones sobre IA en la administración y el Congreso lamentó que los llamamientos de Amodei a frenar el ritmo resultaran especialmente perjudiciales para la percepción pública.

“En este momento, políticamente, la situación es bastante delicada porque la gente está oyendo cosas realmente alarmantes sobre el futuro próximo”, comentó la persona cercana a las deliberaciones sobre IA. “A veces, Dario simplemente no puede evitarlo”.

La visión sombría sobre el futuro de la IA no es compartida por todos los asistentes a la reunión; entre ellos, destacan Huang y Karp. La semana pasada, Huang declaró a Anderson Cooper, de la CNN, que los temores respecto a la IA podrían mitigarse mediante una mayor supervisión y medidas de seguridad por parte de las propias empresas; además, el lunes por la mañana Nvidia anunció una nueva plataforma de software para la supervisión y la elaboración de informes avanzados sobre IA.

Es poco probable que el almuerzo del martes en la Casa Blanca resuelva alguno de los problemas acuciantes a los que se enfrentan Trump o el sector de la IA. Más bien, el objetivo principal de la cumbre es lograr que la administración y los altos ejecutivos coincidan en cuanto a las preocupaciones de seguridad más importantes y las posibles formas de abordarlas, según señalaron personas familiarizadas con el asunto.

No se espera que el Congreso tome medidas al respecto antes de las elecciones intermedias de noviembre, y hay pocas probabilidades de que los legisladores respalden una ley común antes de que finalice el año.

No obstante, la reunión supone un punto de partida para que los líderes de la Casa Blanca y del Partido Republicano busquen la manera de combatir la frustración de los votantes ante una cuestión que amenaza con convertirse en un importante lastre político para el partido.

“Lo que ha ocurrido aquí resulta casi cómico”, comentó el asesor de Trump en referencia al rápido aumento del malestar de los votantes respecto a la IA en la recta final de las campañas de mitad de mandato.

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Con información de Kit Maher y Alejandra Jaramillo

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