Mensajes de Snapchat de fraternidad de Cornell aportan nuevos detalles sobre la denuncia de agresión sexual de una joven
Por Jake Tapper, Isa Mudannayake, Danya Gainor, Jason Carroll, Gloria Pazmino, Alex Stambaugh y Jeff Winter, CNN
Los mensajes de Snapchat intercambiados durante la presunta agresión sexual en la Universidad de Cornell incluyen una foto de la entonces estudiante Jane Doe en una habitación de la casa de la fraternidad, según imágenes de la cadena de mensajes obtenidas por CNN.
Estos mensajes figuran entre los nuevos detalles que salieron a la luz esta semana sobre la presunta violación en grupo, incluyendo lo que Doe contó a la policía del campus sobre la presunta agresión y cómo lidió con lo sucedido en las semanas posteriores.
En las tres semanas transcurridas entre el momento en que la exestudiante de la Universidad de Cornell fue presuntamente violada en grupo en una casa de fraternidad y el momento en que describió la noche a la policía del campus, Doe pareció luchar contra la vergüenza y su postura sobre si habría ocurrido una agresión fue evolucionando, según registros obtenidos en exclusiva por The New York Times y corroborados por el abogado de Doe.
En un artículo publicado este jueves, el Times citó documentos de la investigación formal de la universidad bajo el Título IX que arrojan nueva luz sobre cómo Doe percibió inicialmente los sucesos de esa noche, cómo los comentó con sus compañeras de habitación y cómo se comunicó con algunos de los hombres antes de denunciar los hechos a la policía universitaria.
“El proceso interno de la Srta. Doe pasó de la negación a la vergüenza y, finalmente, a la aceptación de que fue violada por personas que ella consideraba sus amigos”, declaró este jueves a CNN su abogado, Thomas P. Giuffra. “Sus reacciones fueron un ejemplo claro de respuesta ante un trauma”.
Estas revelaciones se producen tras conocerse esta semana detalles de la declaración policial firmada por Doe, en la que relató que fue golpeada y que se sintió emocionalmente coaccionada para participar en actos sexuales mientras estaba bajo los efectos del alcohol.
También formuló una acusación más explícita de violación en una entrevista de noviembre de 2024 con la policía del campus; el fiscal del distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, declaró a CNN que su oficina nunca recibió la transcripción de dicha entrevista antes de decidir no presentar cargos en el caso, que ahora provoca indignación a nivel nacional.
Van Houten reiteró a CNN que su oficina nunca recibió más que el informe de investigación de seis páginas y los mensajes de Snapchat.
CNN no ha tenido acceso a los documentos del caso bajo el Título IX, los cuales suelen ser confidenciales y de acceso restringido a las partes implicadas.
Cornell afirmó que la policía siguió el protocolo y compartió “toda la información de la investigación” con el fiscal del distrito. Sin embargo, persisten muchas dudas sobre la investigación inicial y sobre lo que el fiscal del condado sabía acerca de las acusaciones. Esto es lo que sabemos:
Los mensajes de Snapchat procedentes de un chat grupal titulado “Chi Phi Actives” incluyen una foto de Doe en una habitación de la casa de la fraternidad tomada durante el período en que se intercambiaban los mensajes, según imágenes de la cadena obtenidas por CNN.
Las conversaciones mantenidas en la aplicación de mensajería de borrado rápido sugieren que se habrían podido recuperar otras fotos o videos si se hubiera llevado a cabo una investigación penal más exhaustiva, según una fuente cercana al caso.
CNN informó anteriormente sobre mensajes en el chat grupal que anunciaban “co*o gratis” en la planta de arriba y en el que preguntaban: “¿Sigue abierta la tienda?”.
Otras imágenes de mensajes obtenidas por CNN incluyen una referencia a un miembro que estaba “acostado ahora mismo”, y a otros preguntando “¿están al menos desnudos?” y comentando: “Como para entrar y sacársela ahora mismo”.
La investigación de Cornell generó cientos de páginas de correos electrónicos, mensajes de texto, fotos y entrevistas con Doe, sus amigas y seis de los siete hombres a los que acusó, según The Times. Los archivos también incluían una transcripción detallada de las entrevistas policiales iniciales con Doe, informó el periódico.
Tras la presunta violación en grupo en la fraternidad Chi Phi, que inició el 19 de octubre de 2024, Doe relató los sucesos de la noche a sus compañeras de piso sin identificarse como víctima de violación, informó The Times citando los archivos.
El siguiente relato se basa en la revisión que hizo The Times de los archivos del Título IX que obtuvo:
Según se informa, el día que regresó a casa, Doe les dijo a sus dos compañeras de habitación que consumió ketamina y tuvo relaciones sexuales con varios hombres. Una de las compañeras dijo a los investigadores que Jane Doe aún no había utilizado las palabras “violación” o “agresión”.
Una compañera afirmó no recordar que Doe hubiera dado su consentimiento a nada de lo ocurrido, mientras que otra señaló que Doe parecía estar “en estado de shock” y “sin comprender realmente la gravedad de lo que decía”, según declaró a los investigadores.
Al día siguiente, Doe habló con su mentora de la hermandad (conocida como “big sister”), quien más tarde dijo a los investigadores que Doe “estaba pasando por un proceso en el que aún no había asimilado lo sucedido”.
Doe también se había comunicado con al menos dos de los hombres a quienes posteriormente acusó de agresión sexual, según The New York Times.
Uno de ellos envió a Doe un mensaje de texto que decía: “Solo quería disculparme por cómo sucedieron las cosas la otra noche”. El remitente afirmó que tanto él como otro hombre presuntamente involucrado se sentían fatal y demasiado bajo los efectos de las drogas y el alcohol como para “poner fin a la situación y echar a la gente antes de que todo se descontrolara”.
Doe respondió al hombre con tono tranqulizador, según The Times, diciendo que “nada de lo sexual fue ilegal”.
Sin embargo, una vez que asimiló lo ocurrido, acudió a un profesional de la salud pocos días después del incidente, según declaró el abogado de Doe a CNN.
Un documento de 99 páginas con numerosas partes censuradas, obtenido por CNN, resume las pruebas clave incluidas en la resolución de un comité disciplinario de Cornell.
“Me sentía como un señuelo. Sentía que había leones a mi alrededor. Era una situación totalmente paralizante”, declaró Doe a los investigadores de Cornell durante una audiencia llevada a cabo meses después de la presunta agresión en la fraternidad Chi Phi, según las conclusiones del comité.
Aunque CNN no ha podido consultar el documento completo debido a las partes censuradas, este describe la gran presencia de ketamina en la casa de la fraternidad la noche de la presunta agresión, así como el estado mental que Doe manifestó tener en determinados momentos.
Doe describió los efectos de la ketamina como una “consciencia difusa”, según la resolución del comité.
“Pareces una persona en pleno funcionamiento… No pareces muerta ni dormida necesariamente. Es decir, las luces están encendidas, pero no hay nadie en casa. Tu cerebro no funciona al nivel adecuado”, afirmó.
Detalles previamente reportados por CNN indican que Doe dijo a la policía que consumió ketamina la noche de la agresión.
La decisión del panel también cita una llamada telefónica grabada que Doe mantuvo con uno de los acusados a principios de noviembre de 2024, en la que hablaron sobre la ketamina y otras sustancias que consumieron al iniciarse la actividad sexual la noche de la presunta agresión.
Doe comenzó a grabar sus llamadas telefónicas tras la presunta agresión para tener una “referencia de la información limitada que recibía” mientras intentaba procesar lo sucedido, según Giuffra.
Asimismo, Doe recordó estar “desnuda” en una cama de una casa de fraternidad en algún momento de la noche de la presunta agresión, mientras dos hombres permanecían cerca, según la resolución. “Parecían más voyeristas que otra cosa”, declaró en una entrevista con los investigadores realizada en noviembre.
Pocos días después del incidente, Doe acudió a Cornell Health para recibir tratamiento por una infección de las vías urinarias y someterse a pruebas de enfermedades de transmisión sexual, indicó su abogado.
“La Srta. Doe reveló al profesional sanitario que la atendió que había contraído la infección de forma ‘traumática’”, señaló Giuffra en referencia a la visita del 22 de octubre.
“La revelación de la Srta. Doe justificaba una investigación más exhaustiva, que incluyera la realización de un kit de recolección de pruebas de violación, la consulta con profesionales médicos capacitados para tratar casos de violación y un examen físico para documentar sus lesiones”, afirmó su abogado. “Inexplicablemente, lo único que hizo el profesional médico fue aconsejar a la Srta. Doe que ‘hablara con alguien’”.
CNN solicitó a la universidad comentarios sobre las acusaciones de Giuffra contra Cornell Health. “En este momento, no tenemos información nueva” más allá de las declaraciones anteriores de Cornell sobre el caso, declaró el jueves un portavoz de la universidad.
Giuffra sostuvo que Cornell Health no actuó durante el plazo crítico para la obtención de pruebas.
“El factor tiempo es vital para los análisis de recolección de pruebas de violación, ya que el ADN se pierde con el paso del tiempo”, explicó el abogado. “Es crucial señalar que, dos días después de la agresión, un análisis de este tipo probablemente habría revelado ADN, lo cual habría constituido información significativa para una investigación penal. Sin embargo, esta opción no se ofreció ni se sugirió”.
El abogado de Doe afirmó desconocer si la gran cantidad de detalles recopilados durante la investigación del Título IX llegó alguna vez a manos de la policía de Cornell.
“Creo que esa información no se entregó, ya que el expediente contiene pruebas de la comisión de varios delitos, respaldadas por evidencias sólidas”, declaró Giuffra a CNN.
Giuffra aseguró que su despacho no facilitó los documentos al Times, aunque agradece que alguien lo hiciera.
“Los procedimientos del Título IX se rigen por estrictas políticas de privacidad, y el acceso a estos documentos está restringido a las autoridades universitarias, a las partes implicadas y a sus abogados”, señaló Giuffra en su comunicado. “Quiero dejar claro que nosotros no fuimos responsables de la filtración de estos documentos”.
Sin embargo, “Francamente, me alegra que se hayan filtrado”, añadió. “Esto demuestra lo mal que se gestionó toda esta tragedia por parte de todos los implicados. Ni siquiera los profesionales médicos actuaron correctamente”.
Según el Times, las entrevistas realizadas en las semanas posteriores a la presunta violación en grupo —a Doe, a sus compañeras de habitación y a su mentora de la hermandad— describen a una estudiante de segundo año de 20 años que toma conciencia de la gravedad de los hechos y los interpreta como una presunta agresión.
Según se informa, los documentos detallan cómo los rumores sobre la presunta violación en grupo le hicieron temer por su reputación y la dejaron sintiéndose humillada.
Fue una evolución en su forma de pensar, complicada por los antecedentes de Doe como sobreviviente de agresión sexual, informa el Times citando los documentos. En el resumen de seis páginas que Doe firmó para la policía, describió haber tenido una “experiencia traumática” previa relacionada con las relaciones sexuales.
Tras la presunta violación, Doe vio comentarios en un foro en línea sobre la vida en las fraternidades que mencionaban que miembros de Chi Phi habían drogado y violado en grupo a una estudiante de segundo año; más tarde declaró a los investigadores: “Fue la primera vez que escuché que la narrativa cambiaba, pasando de que yo era una p**a a que había sido agredida”, informó el Times.
El 3 de noviembre, Doe envió un mensaje de texto a uno de los hombres afirmando explícitamente que lo ocurrido aquella noche de octubre no había sido consensuado. Según el Times, escribió: “Que quede claro que el 90% de lo que pasó esa noche no fue consensuado. Me dieron más key de la que puedo recordar” —usando un término abreviado para la ketamina— “y sé que te dije que me sentía incómoda y que no conocía a nadie en la habitación”.
Antes de acudir a la policía del campus, Doe recopiló pruebas, incluidas fotos de los hematomas en su cuerpo supuestamente causados por los golpes de uno de los hombres. Tampoco había lavado el vestido, conservándolo como posible prueba, informa el Times.
El 7 de noviembre, Doe acudió a una sala de emergencias en Ithaca, donde se encuentra Cornell, y solicitó que se le realizara un examen forense de agresión sexual, informó el Times citando los documentos.
En una declaración de 2024 ante la policía de Cornell, obtenida por CNN a través de una fuente cercana a la investigación, Doe relató cómo llegó a la casa de la fraternidad Chi Phi y bailó con una persona que le preguntó si le interesaría participar en un trío. Doe dijo a la policía que estaba “bastante de acuerdo” con aspectos de un encuentro inicial, pero que más tarde esa noche no consintió otras actividades sexuales, según la declaración de seis páginas.
“Sentía que era incapaz de tomar decisiones debido al grado de intoxicación que tenía”, afirmó en la declaración. Doe dijo sentir que su nivel general de intoxicación llegó a ser de un “8 sobre 10” en un momento dado; según ella, fue el mayor grado de intoxicación que había experimentado en su vida.
Describió encontrarse “bastante incapacitada” y sentirse incómoda; relató cómo apartó la mano de un hombre en varias ocasiones y cómo se sintió “horrorizada” a medida que entraban más hombres en la habitación donde se encontraban. Según la declaración, finalmente “cedió” a un encuentro posterior después de que le pidieran “tener relaciones sexuales tantas veces”.
“Para mí, eso se sintió como una coacción”, dijo ella en la declaración. “Además, sentí que, debido a mi estado de embriaguez, ellos deberían haber notado cuán intoxicada estaba por la forma en que arrastraba las palabras al hablar”.
La investigación interna de Cornell reveló que Doe planeaba regresar a la casa de la fraternidad la semana siguiente para una fiesta de Halloween, según dos fuentes familiarizadas con la investigación de la universidad bajo la normativa Título IX.
Sin embargo, un miembro de la fraternidad habló con Doe antes de la fiesta y le aconsejó que no fuera, dijo una de las fuentes a CNN. La fuente indicó que miembros de la fraternidad, amigos de Doe y la propia Doe mencionaron este hecho en sus testimonios durante la investigación de Cornell.
“Todo formaba parte de su proceso para asimilar lo ocurrido. Ella todavía estaba en la etapa de negación”, dijo su abogado. “No podía aceptar lo que le había pasado”.
En los días posteriores, Doe denunció el incidente de octubre ante la policía de Cornell, según consta en su demanda.
Doe formuló una acusación de violación más explícita en un documento separado, según informó WCBS, cadena afiliada a CNN. La emisora obtuvo de una fuente la transcripción de una entrevista realizada en noviembre de 2024 con la policía del campus.
“Puedo afirmar con total seguridad que fui violada”, dijo Doe en la transcripción, según WCBS.
CNN no ha visto la transcripción y ha solicitado una copia a Cornell, pero no ha recibido respuesta. La transcripción es un documento independiente de la declaración de seis páginas presentada por la universidad.
Más allá de la supuesta presión emocional, Doe dijo a la policía en su declaración que fue golpeada físicamente y recordó haber sentido dolor. “Un golpe en particular me provocó un dolor agudo”, dijo. La estudiante también describió haber notado hematomas en su cuerpo al día siguiente.
Doe también dijo que “se sentía extremadamente incómoda con el rumbo que estaba tomando la noche” y pensó: “si perdía el conocimiento y los hombres tenían relaciones sexuales conmigo, podrían ser acusados de violación”, según se lee en la declaración.
Doe dijo a la policía que recordaba haber consumido una “gran cantidad” de ketamina, haber fumado marihuana y que le hubieran vertido “varias cosas” sobre el cuerpo. Dijo que inicialmente accedió a que se consumieran drogas sobre su cuerpo mientras se sentía “extremadamente cansada”, pero que “no podía distinguir qué me estaban vertiendo encima”.
Doe denunció el presunto incidente ante la policía de Cornell el 8 de noviembre de 2024, semanas después de la supuesta agresión, según una demanda civil presentada el mes pasado. En los días posteriores al presunto incidente, estaba “traumatizada, aturdida e incapaz de desenvolverse o de aceptar el horror de lo sucedido”, dijo su abogado a CNN.
Van Houten dijo a CNN que su oficina no recibió la transcripción de la entrevista antes de decidir que no se presentarían cargos en la investigación.
Van Houten dijo a CNN el miércoles por la mañana que la universidad aún no había entregado la transcripción a su oficina. CNN también había consultado a Van Houten sobre si había recibido los documentos relacionados con el Título IX.
El fiscal de distrito señaló que fue la declaración de seis páginas de Doe la que determinó que no se presentarían cargos, y añadió: “Varios fiscales e investigadores penales revisaron la declaración de Jane Doe y determinaron correctamente que los hechos alegados, tal como se exponían en la declaración, no constituyen un delito”.
Van Houten dijo que se enteró de la acusación más explícita hecha durante la entrevista cuando fue contactado por WCBS el martes por la noche, y afirmó que su oficina investigará “a fondo” las declaraciones reportadas.
Al ser consultado por CNN sobre los comentarios del fiscal, un portavoz de la Universidad de Cornell no se refirió específicamente a la transcripción, pero dijo que la institución “compartió toda la información de la investigación” con la oficina del fiscal.
Es probable que la universidad no haya infringido ninguna ley si omitió compartir todos los documentos pertinentes con el fiscal, señaló el exfiscal Gary Galperin. Sin embargo, afirmó que no compartir todos los documentos violaría “todos los principios de lógica y decencia”.
Las declaraciones del fiscal de distrito el miércoles suscitaron nuevas interrogantes sobre lo que sabían las autoridades en las semanas posteriores a la presunta agresión y por qué no se presentaron cargos penales.
“Es un caso que, claramente, tan solo a juzgar por su testimonio, resulta sumamente complejo y lleno de matices”, señaló Mimi Rocah, exfiscal de distrito del condado de Westchester.
“Si uno es un investigador que busca esclarecer la verdad —como debería haber hecho esta fiscalía—, se debió haber recabado más información”, añadió.
Van Houten canceló su aparición programada en CNN para la noche del miércoles, declarando: “En este momento, necesito centrar mi atención en la investigación y en dar seguimiento a las pruebas adicionales que han salido a la luz recientemente”.
Afirmó que su oficina mantendrá al público informado sobre los avances de la investigación y cualquier medida que adopte el gran jurado del condado de Tompkins.
Tras las acusaciones de Doe, “Cornell creó a principios de 2025 el Grupo de Trabajo Presidencial sobre Agresiones Sexuales en el Campus, integrado por profesores, personal y estudiantes”, informó la universidad.
“Nuestro objetivo no es simplemente responder de manera adecuada cuando se denuncia una conducta sexual indebida, sino construir una comunidad donde se prevenga la violencia sexual, las personas se sientan seguras al denunciar, se brinde apoyo a quienes lo hacen y se exijan responsabilidades a los individuos hallados culpables”.
Sin embargo, algunos estudiantes de Cornell que se encontraban en el campus en 2024 opinaron que la respuesta de la universidad ha sido insuficiente.
“El principal problema que veo en la respuesta de la universidad… es la falta de asunción de responsabilidad”, dijo Hayden Watkins, vicepresidente ejecutivo de la Asamblea Estudiantil de Cornell.
También señaló que el grupo de trabajo de la institución sobre agresiones sexuales en el campus no es representativo.
“La voz de los estudiantes ha tenido muy poca presencia a lo largo de todo este proceso”, afirmó Watkins. “Ese grupo de trabajo estaba compuesto por unas 20 personas, pero solo dos eran estudiantes de pregrado”.
Los detalles que han ido surgiendo sobre el caso de Jane Doe han renovado la atención sobre el tema constante de la concienciación y prevención de agresiones sexuales en los campus universitarios.
El abogado de Doe ha declarado que Cornell expulsó a dos de los siete estudiantes acusados, mientras que los otros recibieron sanciones menores, como suspensiones, talleres o trabajos escritos.
Cornell ha refutado esa afirmación, señalando que “a ninguno de los individuos acusados se le ofreció la oportunidad de escribir ensayos como única consecuencia de su participación”.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, informó a CNN que Cornell ha aceptado someterse a una investigación externa para “determinar si la universidad cumplió con todas sus obligaciones de proteger a sus estudiantes y buscar justicia”. La universidad confirmó que accedió a la investigación, pero se negó a ofrecer más detalles.
La fraternidad nacional Chi Phi declaró el miércoles que condena las agresiones sexuales y el abuso de drogas y alcohol; asimismo, indicó que, tres días después de que Doe presentara una denuncia policial, el capítulo de la fraternidad “votó por unanimidad eliminar a los miembros acusados de sus registros” y “recomendó a nuestra fraternidad nacional que los expulsara permanentemente”, medida que el Gran Consejo de la fraternidad aprobó en una reunión posterior.
“Estas acciones fueron más allá de lo que la ley o la Universidad de Cornell nos exigían”, añadió la fraternidad en el comunicado.
La institución también informó que había cerrado dicho capítulo de la fraternidad Chi Phi en 2024 y que el capítulo sigue teniendo prohibido operar en el campus.
No está claro si alguno de los hombres acusados sigue siendo estudiante de Cornell.
Hay ayuda disponible: Para recibir asistencia en EE.UU., llama a la Línea Nacional de Ayuda para Víctimas de Agresión Sexual al 1-800-656-4673 o chatea las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en online.rainn.org.
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Con información de Holly Yan, Chris Boyette, Rebekah Riess, Cindy Von Quednow, Avni Trivedi, Pamela Brown y Jake Tapper
