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“No venir más va a ser un dolor muy grande”: Messi se despidió de la selección argentina en una noche emotiva

Por Federico Leiva, CNN en Español

La selección argentina cerró formalmente una era gloriosa este martes por la noche en el Estadio Monumental de Buenos Aires, en una jornada plagada de emoción y lágrimas para despedir al ídolo máximo de la Albiceleste: Lionel Messi, el capitán que lideró en el campo a una generación irrepetible que le dio al país el tercer Mundial de su historia y otros tres títulos, cortando en el camino una racha de 28 años sin trofeos.

Desde temprano se percibía un ambiente raro en las calles. Había cierto aroma a Mundial. Los trenes hacia la Capital no tenían el habitual caudal inmenso de gente, y los que viajaban portaban en su mayoría camisetas, camperas y demás indumentaria celeste y blanca. Los que podían, se quedaron en casa, y cuando la tarde ya caía empezó a circular mucha gente apurada por volver a casa. Después de todo, era la última noche “messiánica” que vivir.

El Monumental, el estadio argentino donde más veces jugó Messi, comenzó a llenarse desde bien temprano, con un público que en gran parte pagó precios estratosféricos, aunque enfrente estuviera la desconocida Benin. Los aficionados llegaban con una alegría muy medida: el ‘10’ volvía a portar la camiseta de la selección por primera vez desde la final del Mundial 2026, pero sería la última.

Messi recibió el cariño del público desde que ingresó al campo de juego para la entrada en calor. Las tribunas lo acariciaron varias veces con cánticos de “dale, campeón”, “Leo, Leo” y “el que no salta es un inglés”, este último un grito que se renovó con la victoria argentina ante Inglaterra en la pasada Copa del Mundo, en lo que acaso terminó siendo la última noche mágica del rosarino en el gran escenario.

El partido, que empezó más de 15 minutos tarde, resultó tener buen ritmo competitivo. Messi salió desde el inicio, claro, acompañado por la gran base de jugadores que levantó la copa en 2022, con Emiliano Martínez en el arco, Cristian Romero, Nicolás Otamendi —otro que se despidió de la Albiceleste— y Nicolás Tagliafico en la defensa; Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul en el mediocampo; y Julián Álvarez y Lautaro Martínez en el ataque junto al ‘10’.

La única rareza fue la inclusión de Agustín Giay como lateral derecho, en medio de las ausencias de Gonzalo Montiel (muy extraña, teniendo en cuenta que convirtió el penal del título en la final ante Francia) y Nahuel Molina (suspendido por el escandaloso final ante España). Otros nombres como Ángel Di María y Marcos Acuña —claves también en Qatar— entre varios más, fueron invitados al juego, pero como espectadores.

Enfrente, Benin ofreció una férrea resistencia durante toda la primera etapa y hasta tuvo algunas acciones donde pudo haber marcado un gol, sobre todo gracias a la potencia física de sus jugadores. Argentina tuvo algunas claras también, casi todas en los pies de Messi, que falló tres situaciones como para poner el 1-0.

Parecía que no era su noche, pero todo cambiaría en la segunda mitad.

Argentina salió a imponer su jerarquía en los últimos 45 minutos y encarriló la noche desde los pies del rosario. Messi primero le puso un balón perfecto a Otamendi en un tiro de esquina para el 1-0, y minutos más tarde, tras los primeros cambios de Lionel Scaloni, asistió a un Nico Paz que se lució con un golazo desde afuera del área.

En las tribunas, la gente respiraba con el triunfo, sabiendo que ya el 2-0 aseguraba un final festivo para la carrera internacional de Messi, pero faltaba algo más. El gol del astro ganador de ocho premios Balón de Oro se hacía desear, y finalmente llegó a 15 minutos del desenlace, con un penal que definió de gran manera para el 3-0 definitivo.

Messi cerró con este partido una etapa de 21 años en la selección, con 208 partidos jugados. En ellos, marcó 126 goles y 69 asistencias, lo que le dan un promedio de casi un gol o asistencia por partido jugado. Es, por su puesto, el máximo goleador histórico de Argentina y el que más presencias tiene. Números de leyenda para un galáctico que se atrevió a sonreír varias veces durante el juego, con esa picardía del chico que acaba de realizar una travesura.

La noche le reservó un último capítulo con el micrófono en la mano, después de un show de drones bastante impactante (de no ser por las publicidades comerciales) y un “Brindis” cantado por “la Sole” en vivo. No era una canción más, sino las estrofas que eligió el mago del balón para el video que anunciaba su retiro de la selección.

Si todavía había alguien que no había llorado en las tribunas (o frente al televisor), ese grito de “seguir soñando en un rincón, seguir creyendo que hay un Dios, que me endereza, de un tirón, la puntería” seguro se lo arrancó sin pedir permiso ni dar aviso a los pañuelos.

Messi hizo lo que pudo para regatear las lágrimas, como tantas veces hizo ante los rivales, pero en varios momentos lo obligaron a taparse el rostro. El delantero tomó el micrófono y habló a corazón abierto.

Primero se acordó de su padre, una figura fundamental en su carrera, quien falleció poco después del último Mundial, e inmediatamente se sinceró sobre el futuro: “No venir más va a ser un dolor muy grande”. El ‘10’, que vivió las buenas y también las críticas feroces, aseguró que “jugar para la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar”, y también se permitió un momento de entereza emocional para ser honesto: “Les juro que quiero estar toda la vida acá, pero el último Mundial ya fue demasiado”.

Sobre la Copa del Mundo que terminó hace menos de tres meses, Messi dijo que “tuvimos el sueño de volver a ser campeones del mundo. Estuvimos muy cerquita”, y, como para desterrar de una vez por todas las falsas teorías conspirativas, afirmó: “No pasó nada raro. Dimos todo. El partido con Inglaterra (el de semifinales) fue un desgaste muy grande para nosotros, a nivel piernas y a nivel emocional. La peleamos hasta lo último. Lamentablemente no pudimos ser campeones. Pero no tengan duda de que todos los compañeros que tuve al lado dieron todo siempre”.

Visiblemente emocionado entre tanta ovación del público, y con varios jugadores en lágrimas también, les agradeció a sus compañeros, a los que según él “me hicieron ser campeón del mundo”. “Fue un orgullo enorme compartir dentro y fuera de la cancha con ellos”.

El ’10’ también se deshizo en elogios para con el público, recordando que “lo más lindo que me pasó fue ese primer partido después del Mundial de Qatar acá, en este estadio. Al día de hoy sigo viendo videos de esa noche”.

El campeón del mundo en 2022 cerró la noche con una vuelta al campo de juego para saludar a toda la afición, que, entre llantos y recuerdos en sus cabezas, seguro se fueron del estadio repitiendo otra estrofa de “Brindis”:

“Porque los días se nos van

Quiero cantar hasta el final

Por otra noche como esta, doy mi vida”.

The-CNN-Wire
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