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Lula y Flavio Bolsonaro tienen solo una cosa en común. Y es algo que Trump cuestiona

Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español

La polarizada disputa entre el presidente Lula da Silva, que reivindica una línea de autonomía de Brasil, y el candidato opositor Flávio Bolsonaro, aliado del Gobierno de Estados Unidos, vuelve a marcar en América Latina el enfrentamiento de dos modelos ideológicos. Sin embargo, hay un tema que incomoda al presidente Donald Trump y que, sorpresivamente, une a ambos aspirantes de la segunda vuelta: el sistema Pix.

No se trata solo de una aplicación más para pagar una cuenta o transferir dinero: entró en la vida cotidiana de millones de personas que hasta hace solo unos años nunca habían bancarizado su dinero.

Si bien Trump guardó silencio en los últimos meses sobre Brasil después de haber confirmado su respaldo a Bolsonaro, la Casa Blanca desplegó acciones que pusieron presión sobre el Gobierno de Lula.

En junio, Washington concluyó en una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a Brasil que el país, entre otros señalamientos, “ha desfavorecido injustamente” a empresas estadounidenses que compiten en servicios de pagos electrónicos mediante políticas que “favorecen a su campeón nacional”; en referencia a Pix. Posteriormente, aplicó aranceles adicionales de 25% a una lista de productos brasileños por prácticas comerciales “desleales”.

Cada turista que viaja a Brasil ve por todos lados el logo verde de Pix, desde comercios hasta vendedores ambulantes en la playa. Ya sea escaneando un QR o ingresando la clave de una cuenta, el sistema permite transacciones inmediatas sin intermediación ni comisiones, y su uso se masificó desde su implementación en 2020.

El Gobierno de Brasil define a Pix como una infraestructura pública digital abierta destinada a ampliar el acceso a ciudadanos y empresas a medios de pago modernos, seguros e instantáneos.

Funcionó tan bien que el efectivo es cada vez menos común en las calles. En el primer año de funcionamiento, cerca de 40 millones de personas realizaron su primera transferencia bancaria. La inversión del Banco Central de Brasil (BCB) tradujo la inversión en el blanqueo y formalización de varios sectores de la economía, que a su vez se vieron beneficiados por la reducción de costos y disponibilidad inmediata de dinero.

Sin embargo, ello levantó alarmas entre las empresas y luego en el Gobierno de Trump. Ya no se trataba solo de qué método usa João o María para comprar un café en un comercio de San Pablo, sino una disrupción en el mercado de pagos y hasta una afrenta a la supremacía del dólar. Pero ¿es realmente una amenaza a los intereses de Estados Unidos?

“Es muy difícil entender qué busca el gobierno estadounidense. El propio gobierno brasileño se queja de no recibir demandas claras. Las acusaciones son muy genéricas y no especifican qué es lo que quieren o no quieren”, dijo a CNN el economista Gustavo Pessoa, profesor de la Fundação Getulio Vargas y especializado en regulación financiera. “Parece ser más una cuestión política y personal del presidente Donald Trump que un problema de tecnología o comercio”, agregó. En ese sentido, destacó que los aranceles fueron aplicados pese a que EE.UU. tiene un superávit comercial con Brasil. Aunque ha lanzado varias críticas al Gobierno de Lula, el mandatario estadounidense nunca ha hablado concretamente sobre el sistema de pagos.

Al cierre de 2025, cerca de 150 millones de usuarios y 12 millones de empresas usaban Pix, y más del 70% de transacciones fue por menos de 100 reales (unos US$ 20), según datos del BCB. En total, fueron 80.000 millones de transacciones, unas ocho veces más que en su primer año.

“A los consumidores les gustó mucho porque no pagan nada y es muy simplificado: se puede hacer una transacción usando solo el número de teléfono móvil o el correo electrónico. En cambio, con una tarjeta de crédito se pierde entre un 4% y 5% en tarifas, eso no ocurre con Pix, por eso la gente lo prefiere”, dijo Pessoa.

El Gobierno destaca además que incluso después del lanzamiento del sistema, el uso de tarjetas de crédito creció 150% en cinco años, aunque no está establecida una correlación entre ambos mercados.

“Pix apareció en la cabeza del gobierno estadounidense como una especie de amenaza a las actividades de otras empresas privadas de Estados Unidos que operan en Brasil. En particular, las empresas de tarjetas de crédito, Visa, MasterCard, así como algunas empresas de tecnología que tienen sistemas de pago privados, como Apple Pay y Google Pay”, dijo a CNN la economista Monica de Bolle, investigadora senior del Peterson Institute for International Economics. “Estas empresas, principalmente las del sector de tarjetas de crédito, hicieron un lobby enorme ante el gobierno estadounidense porque temían perder mercado en Brasil a causa del Pix. El gobierno estadounidense compró esa idea y resolvió meter al Pix en las acciones comerciales contra Brasil”, indicó.

Visa y MasterCard no han manifestado abiertamente un rechazo a Pix, aunque sí han advertido en comunicaciones a inversores que podría ser un desafío para sus negocios. El Consejo de la Industria de Tecnología de la Información (ITI), una asociación comercial que representa a las principales empresas tecnológicas y financieras de EE.UU., lleva años presionando a la USTR para que impugne el sistema de pagos brasileño. CNN contactó a Visa y MasterCard para conocer su posición y consultar por acciones de lobby, sin recibir respuesta.

Para De Bolle, estas empresas “no tenían un argumento”, porque Pix es un sistema de pago al contado, no a plazo. “En teoría, no interfiere en lo absoluto con las operaciones de tarjetas de crédito. La población de clase media/baja o el del mercado informal no tiene dinero para cubrir el costo de las comisiones. Las personas que tienen tarjetas no van a dejar de usarlas porque existe Pix. La premisa está equivocada”, analizó.

Donde sí se apreció una caída para las compañías fue en el comercio electrónico, ya que un volumen que previamente iba por cuentas de débito ha sido parcialmente derivado hacia Pix.

De todos modos, los últimos datos del BCB, correspondientes al segundo semestre de 2025, muestran que las transacciones con tarjeta de crédito crecieron un 9,4% interanual, y las operaciones de débito se mantuvieron estables (una caída de 0,2%). Además, había más de 253 millones de tarjetas de crédito activas, un 7% más que al cierre del año anterior.

“Si analizamos las cifras de emisión de tarjetas, la acusación (de EE.UU.) es mucho más política que real. Muchas personas que no tenían cuenta ni usaban pagos digitales empezaron a hacerlo, y para usar Pix es obligatorio tener una cuenta bancaria o digital. De este modo, la base de clientes para empresas como Mastercard o Visa se amplió enormemente”, dijo De Bolle.

Pessoa subrayó que no hay una crítica directa de Visa o MasterCard en medio de la polémica. “Lo que vemos es al gobierno estadounidense utilizando esto como excusa para sancionar a Brasil en otros ámbitos. Ninguna empresa ha dicho públicamente que perdió mercado”. También señaló que otras multinacionales se beneficiaron de Pix porque dio acceso a usuarios que antes no podían pagar al no tener tarjeta de crédito. “Todo este discurso estadounidense es una construcción del gobierno de Donald Trump para presionar políticamente a Brasil”, reiteró.

El economista incluso aseguró que meses atrás, cuando realizó una presentación ante miembros funcionarios estadounidenses, se habló de la posibilidad de replicar el modelo. “Los representantes de la USTR escucharon los argumentos de manera muy técnica. A partir de mi exposición en defensa de Pix, representantes del Tesoro me preguntaron cómo podría EE.UU. beneficiarse del sistema”, aseguró.

De todos modos, la objeción de Washington no se limita a que Pix compita con las tarjetas de las multinacionales. La USTR también cuestionó que el Banco Central obligue a entidades con más de 500.000 cuentas a usar Pix y que sea obligatorio la aparición del sistema en la pantalla principal de sus respectivas aplicaciones móviles. “Es injusto exigir a los competidores que brinden ventajas a Pix, tales como disponibilidad, visibilidad y límites máximos en las comisiones”, indicó la investigación.

Para las autoridades brasileñas, el requisito está justificado por el objetivo de garantizar que una gran parte de la población tenga acceso a Pix.

Para Pessoa, hay una cuestión que sí admite como discutible en el marco de los reclamos estadounidenses: “El único argumento legítimo que planteó el gobierno estadounidense es que el Banco Central de Brasil actúa tanto de regulador del sistema financiero como de proveedor de Pix. El Banco Central debe transparentar mejor esa división para evitar una competencia desleal”. Pero apuntó: “Este es un debate superado, ya que EE.UU. tiene un sistema similar con el FedNow, Europa tiene TIPS e India tiene UPI”.

Al respecto, De Bolle dijo que esa queja no tiene sentido. “En el momento en que tienes una infraestructura pública, esta es de propiedad estatal y también es regulada por el Estado. Piensa en la distribución de energía eléctrica: por definición es un bien público, pertenece al Estado y es regulada por el Estado. Lo mismo aplica para un sistema de pagos público, es una infraestructura idéntica. No estamos ante un reclamo legítimo o ante cuestiones institucionales sobre la competencia del Banco Central. Estamos ante la injerencia de un tercer país en la soberanía monetaria de otro”, consideró.

Para De Bolle, la intención de Washington era marcar un ejemplo de cara a otros países. “Si Estados Unidos hubiera tenido éxito atacando a Pix, cosa que no ocurrió ni ocurrirá, se habría sentado un precedente para reclamar” a otros países que desarrollen un sistema similar, agregó.

La defensa de Pix ha trascendido las líneas partidarias o ideológicas en la población.

Si bien Lula intentó usar el tema para reforzar su narrativa de soberanía y atacar a Bolsonaro, a quien acusó de “entreguismo”, el candidato derechista también defendió a Pix, e incluso remarcó que fue el Gobierno de su padre el que lo lanzó, aunque el proyecto venía desarrollándose desde la gestión de Michel Temer.

Cuando Lula lo acusó de querer entregar a Pix a intereses extranjeros, Bolsonaro respondió que él es todo lo opuesto a Lula, pero que va a “defender siempre” a Pix y que “nadie lo tocará”. El candidato, según Reuters, llegó a proponer límites a la integración de Pix con sistemas de pago de países no occidentales, buscando aliviar preocupaciones de Washington.

Allí entra la discusión sobre la hegemonía del dólar, que es la moneda de referencia para la gran mayoría de operaciones internacionales.

Trump ha señalado en varias ocasiones que el bloque de los BRICS fue creado para debilitar a la divisa estadounidense y que él no lo permitiría. Por su parte, Lula ha defendido explícitamente la idea de reducir la posición del dólar como referencia internacional. “El mundo necesita encontrar una forma para que las transacciones no dependan del dólar”, dijo el año pasado en una reunión del grupo.

En septiembre, el líder progresista afirmó en la ONU: “No cederemos a las multinacionales que quieren privatizar nuestro Pix, una infraestructura de pagos pública y gratuita que ha hecho realidad la inclusión financiera para millones de brasileños”.

Eso explica en parte el recelo de Washington. “Por supuesto (que debe estar preocupado), hay muchos países en la región, incluidos vecinos, que están mirando la experiencia de Brasil con Pix como algo extremadamente positivo”, dijo De Bolle.

Ya en 2024, un informe en desarrollo del Fondo Monetario Internacional indicó que América Latina tiene una integración comercial y financiera intrarregional relativamente baja, y que los sistemas de pagos son uno de los obstáculos para el comercio. Aunque no propone la adopción de Pix, plantea que los sistemas nacionales de pagos instantáneos pueden ser la base de una futura interconexión regional.

Si Estados Unidos no deja claro qué modificaciones busca y los dos candidatos favoritos enfatizan -aunque con matices- la defensa de Pix, ¿cómo puede seguir este asunto?

Es posible que la tensión se alivie si el favorito de Trump gana la segunda vuelta.

Sin embargo, el BCB anunció a fines de septiembre un avance concreto hacia la internacionalización de Pix, al comunicar el comienzo de una evaluación formal junto al Banco Central Europeo (BCE) de la viabilidad de concectar Pix con TIPS, la infraestructura europea de pagos instantáneos. El objetivo, todavía preliminar, es analizar aspectos técnicos, operativos, jurídicos y comerciales, que a la larga podrían permitir que la transferencia de fondos en moneda local. Así, más que una disrupción, la interconexión de sistemas parece el paso natural.

“El Banco Central (de Brasil) está conversando con varios países sobre esa posibilidad, pero se encuentra en una etapa de preestudio. Estamos a mediano plazo de encontrar soluciones a todo esto”, dijo Pessoa.

Lo que deja claro es que el sistema llegó para quedarse. “Hoy no es posible revertir el uso de Pix en Brasil porque beneficia a mucha gente y la población en general está muy satisfecha con el sistema. La tasa de adopción en Brasil ha sido de las mejores del mundo en términos proporcionales”, destacó.

De Bolle también indicó que Brasil no dará su brazo a torcer. “Tal como han sucedido las cosas hasta ahora, así se va a quedar. No veo a Brasil cediendo espacio en nada para atender las presiones de Estados Unidos. Brasil no va a renunciar a Pix ni lo va a debilitar en lo absoluto, porque eso sería extremadamente impopular”, consideró.

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