Skip to Content

Votó por Trump en 2024. El impacto a su negocio de construcción en Texas lo hace reconsiderar su apoyo en las intermedias

Por Carolina Peguero y Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español

Hace dos años, Mario Guerrero veía a cientos de trabajadores entrar y salir de las obras de la empresa familiar de construcción que dirige en el Valle del Río Grande. Ahora, dice, apenas unas decenas se atreven a salir a trabajar por el miedo a las redadas que han golpeado esta región del sur de Texas, donde Donald Trump ganó terreno entre los latinos en 2024.

Guerrero, que se considera independiente, también votó por el republicano convencido de que deportaría a “la gente mala”. Pero nunca se imaginó que las duras políticas migratorias de su Gobierno terminarían afectando de esta manera a su propio negocio.

“Con todos los trabajadores que teníamos antes, más de 250 personas, esto ya estaría terminado. Pero las personas tienen mucho miedo de salir a trabajar”, señala Guerrero, propietario de Rich Heritage Construction y director ejecutivo de la South Texas Builders Association.

La industria de la construcción en Texas depende en buena medida de la mano de obra inmigrante. Según el American Immigration Council, al cierre de 2024, más del 23% de los trabajadores de la construcción de Texas eran personas indocumentadas, la mayoría mexicanos y centroamericanos.

A pocos metros de la frontera de Estados Unidos con México, este sitio de construcción que supervisa Guerrero está prácticamente vacío. Los pocos trabajadores que quedan prefieren no hablar por el temor a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a que exponerse pueda poner en riesgo también a sus familias.

El impacto se nota en las casas que siguen sin terminarse meses después de la fecha prevista. Proyectos que antes podían completarse en unos meses ahora tardan el doble o incluso más.

“Todo ha parado, mucha producción ha parado. Nos estamos tardando más del doble de lo que pensábamos para construir casas y apartamentos. Ya no podemos mover la construcción para adelante ni terminar proyectos como este que está aquí detrás de mí. Estos proyectos ya tienen más de un año construyéndose por todo lo que está pasando con la migración”, cuenta el empresario.

La falta de trabajadores no es el único problema. El aumento de los costos, agravado en parte por la guerra en Irán, también está complicando los proyectos de Guerrero, desde el transporte de los materiales hasta la construcción de las viviendas.

“Aunque dicen que no estamos en guerra, está afectando lo que es el diésel, que afecta a toda la transportación de nuestros materiales. Y luego está afectando lo que es el aluminio, plásticos, shingles, la madera, todo”, explica.

La situación ha obligado a su empresa a cambiar de estrategia. Durante años, Guerrero y su familia construyeron propiedades para venderlas terminadas. Ahora, ante la dificultad de completar los proyectos, han optado por vender terrenos.

“Nosotros construíamos todo y lo vendíamos. Los edificios y por muchos años hicimos esto, pero por lo que está pasando con todo lo de la inmigración, decidimos que era mejor para la compañía vender solares este año porque no podíamos hacer toda la construcción”, cuenta.

A la falta de trabajadores se suma la dificultad de encontrar compradores. Guerrero observa cómo algunas viviendas terminadas siguen vacías mientras cada vez más jóvenes tienen problemas para comprar su primera casa.

“El sueño americano, que en algún momento consistía en comprar una casa, ahora parece más difícil para la mayoría de los estadounidenses de lo que jamás ha sido”, dice.

Lo ve también en su propia generación. Recuerda que su padre compró su primera casa a los 22 años, mientras que algunos de sus amigos, ya con 30, todavía no han podido hacerlo.

“El hecho de que vea que este sueño americano ya no es alcanzable como antes es lo que me duele”, añade.

Guerrero también es producto de ese sueño. Sus padres levantaron un negocio de construcción con pocos recursos y él creció trabajando a su lado, con la esperanza de llegar más lejos que ellos.

“Mi papá siempre me decía: ‘Yo no quiero que tú hagas lo que yo hago. Quiero que hagas algo mejor’. Y ahora, que llevo desde los 28 años haciendo esto, me dice: ‘Oye, eres mejor que yo’. Me sorprende escucharlo, pero soy producto de esto. Crecí en este ambiente toda mi vida. Puedo diseñar una casa y construirla”, cuenta.

Guerrero, que recuerda que ha votado por candidatos de ambos partidos, no se arrepiente de haber apoyado a Trump en 2024. Dice que la experiencia “me hizo abrir los ojos” y entender hasta qué punto las decisiones políticas pueden afectar su negocio y a su comunidad.

“Fui ingenuo al creer que la política no me afectaba. Me hizo darme cuenta de que sí, sí nos afecta”, dice.

Guerrero dice que está reconsiderando su voto para las elecciones intermedias de noviembre, en las que el distrito 15 de Texas, donde vive, Trump ganó por 18 puntos en 2024. Esta vez, el cantante Bobby Pulido, que representa a los demócratas, busca arrebatarle el escaño a la republicana Mónica De La Cruz en una contienda que pondrá a prueba el respaldo al presidente en un distrito donde los latinos representan el 83,3 % de la población.

“Votaré por la administración demócrata simplemente porque creo que necesitamos poner algún tipo de freno a la injusticia”, afirma Guerrero. Hace dos años, la preocupación por la economía y la seguridad fronteriza llevó a muchos latinos como Guerrero a apoyar a Trump.

“Lo que nosotros vimos aquí en el sur con la presidencia de Biden fue algo muy extremo con mucha gente tratando de entrar a nuestro país. Eso tampoco lo queremos”, dice.

Guerrero no cree que la solución pase simplemente por cambiar a un partido por otro. A su juicio, tanto republicanos como demócratas han convertido la inmigración y la frontera en una herramienta política que reaparece cada dos años, cuando toca pedir el voto, en lugar de buscar soluciones duraderas.

“Es una herramienta política que siguen utilizando cada dos años y ya está cansando. Está cansando muchísimo”, dice. Y añade: “No me importa si eres rojo ni si eres azul; somos seres humanos”.

Dice que le gustaría ver a ambos partidos trabajar en reglas claras que permitan a quienes quieren trabajar, estudiar y construir una vida en Estados Unidos hacerlo por vías legales.

Para Guerrero, esa postura también nace de su propia historia. Él creció trabajando en las obras de su familia y ha dedicado toda su vida a este oficio. “Desde chiquito yo limpiaba los job sites de mis padres”. Por eso, le cuesta aceptar que quienes llegan a trabajar y sacar adelante a sus familias sean tratados como una amenaza.

“Una persona que viene a Estados Unidos a trabajar no es una persona mala. Es una persona que está tratando de mejorar su vida para su familia, poner comida en la mesa”. dice.

Guerrero quiere que los políticos escuchen más a las comunidades fronterizas y vean a los inmigrantes trabajadores como él dice que son: gente que busca salir adelante.

“Ya no hay vida. Está muy, muy callado y es algo muy feo, porque mucha de esta gente viene para poder poner un poquito de comida en la mesa. Eso es todo. Están tratando de darles una mejor oportunidad a sus hijos o nietos, una educación aquí en Estados Unidos, para que vayan a la universidad y puedan ser doctores o maestros”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here.

If you would like to share a story idea, please submit it here.