Dos generaciones de expatriados en México comparten una misma preocupación ante las elecciones intermedias
Por Valeria León, CNN en Español
A orillas del lago de Chapala, en el estado mexicano de Jalisco, se encuentra una de las comunidades de jubilados estadounidenses más populares del país. En Ajijic conviven entre 8.000 y 10.000 residentes extranjeros y la política de Estados Unidos sigue siendo parte de las conversaciones cotidianas, especialmente a medida que se acercan las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
James Burns es uno de esos residentes. Hace seis años dejó Arizona para establecerse en esta comunidad, atraído por la calidez de sus habitantes. Asegura que muchos estadounidenses que viven en esta comunidad ya han emitido su voto a distancia, conscientes de lo que está en juego en estas elecciones.
Más allá del resultado electoral, lo que le inquieta es lo que pueda suceder después, en un país que percibe cada vez más polarizado.
“La mayoría de los que estamos aquí ya votamos a distancia y esperamos que todo salga bien, pero estamos nerviosos por lo que pueda pasar… Sin importar quién gane, ¿qué viene después? Hemos visto cómo se ha ido deteriorando la situación en Estados Unidos y, francamente, nos preocupa que pueda haber violencia, así como la seguridad de nuestros familiares y amigos”, relató a CNN.
El próximo 3 de noviembre se disputarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, en unos comicios que podrían modificar el equilibrio de poder en Washington.
En Ajijic, Burns asegura que la mayoría de expatriados como él priorizan la importancia de participar en estos comicios. Sin embargo, votar desde el extranjero puede ser complicado.
El proceso requiere seguir procedimientos que varían según el estado en el que cada ciudadano está registrado. Por ello, organizaciones como “Vote From Abroad” han ayudado a residentes estadounidenses de la región a actualizar sus registros electorales, solicitar sus boletas y conocer los requisitos para devolverlas correctamente.
“Tenemos una maravillosa y activa representación local de la organización Vote From Abroad aquí, en el lago de Chapala, porque hay aproximadamente 20.000 residentes extranjeros en esta zona. No todos son estadounidenses, pero muchos sí lo son. Nos ayudaron a asegurarnos de que nuestro registro electoral estuviera actualizado y nos explicaron cómo obtener nuestra boleta y qué debíamos hacer para cumplir con cada una de las pequeñas y peculiares reglas electorales de cada estado, de manera que nuestro voto fuera contabilizado”, relata Burns.
Las divisiones políticas de Estados Unidos trascienden sus fronteras.
Desde México, miles de estadounidenses siguen de cerca unas elecciones que podrían redefinir la relación entre la Casa Blanca y el Congreso durante los próximos dos años.
Entre los asuntos en juego se encuentran la política comercial y la imposición de aranceles, así como el endurecimiento de las medidas migratorias y las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).
Pero la preocupación por el rumbo del país no es exclusiva de quienes decidieron pasar su jubilación fuera de Estados Unidos.
En la Ciudad de México, Samuel McCree, de una generación más joven, comparte esa inquietud. Hace dos años dejó Salt Lake City, Utah, para establecerse en la capital mexicana.
A la distancia, observa con preocupación las tensiones políticas que atraviesa su país y considera que proteger sus instituciones democráticas es hoy más importante que nunca.
“Durante mucho tiempo hemos dado por sentada nuestra democracia. Por eso creo que ahora, más que nunca, debemos apoyarla y protegerla”, relató a CNN.
McCree creció en una familia políticamente activa. Su madre, Peg McCree, forma parte de la Liga de Mujeres Votantes (League of Women Voters), una organización cívica no partidista fundada en 1920, el mismo año en que se ratificó la enmienda constitucional que reconoció el derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos.
Esa influencia familiar marcó a Samuel, quien considera fundamental seguir participando en las decisiones políticas de su país, incluso desde el extranjero.
Pero ejercer ese derecho desde México presenta obstáculos. Uno de ellos, asegura, es el servicio postal.
“Es muy difícil enviar paquetes por correo. Mandar un paquete de México a Estados Unidos es caro y el servicio postal mexicano puede ser algo poco confiable. Yo realmente quería asegurarme de que mi boleta llegara a tiempo para que mi voto fuera contabilizado. Y para mí, como estadounidense, es muy importante seguir participando en el proceso político de Estados Unidos”, contó a CNN.
Para evitar posibles retrasos, Samuel entregó su boleta a un amigo que lo visitó en México, quien se encargaría de llevarla a Estados Unidos para su envío.
Pese a los esfuerzos de ciudadanos como McCree, la participación electoral de los estadounidenses que viven fuera de su país sigue siendo históricamente baja, particularmente en las elecciones intermedias.
De acuerdo con el Programa Federal de Asistencia Electoral (FVAP, por sus siglas en inglés), del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en 2022 había aproximadamente 91.000 ciudadanos estadounidenses en edad de votar residentes en México.
Sin embargo, se estima que apenas el 3,1% de los electores elegibles participó en las elecciones de medio término de ese año.
A las dificultades logísticas se suma ahora una controversia legal que ha generado nuevas preocupaciones sobre las reglas para votar desde el extranjero.
El Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra el Departamento de Defensa y la Oficina de Administración y Presupuesto de Estados Unidos por una modificación al formulario federal utilizado por los ciudadanos que votan desde otros países.
La administración Trump eliminó del documento la opción que permitía identificarse como ciudadano estadounidense que nunca ha residido en Estados Unidos.
Se trata de una categoría que incluye a personas nacidas en el extranjero, hijas de ciudadanos estadounidenses, que pueden tener derecho al voto de acuerdo con las leyes de determinados estados.
Los demócratas argumentan que el cambio podría dificultar el registro y la solicitud de boletas de estos electores. La disputa también plantea interrogantes sobre el procedimiento utilizado para modificar el formulario.
Aunque la controversia afecta a un grupo específico de votantes, se desarrolla en medio de un debate más amplio sobre el acceso al sufragio y las reglas electorales.
Una situación que preocupa a Bradley Narduzzi, quien lleva dos décadas votando desde México y asegura que nunca antes había sentido tanta incertidumbre sobre el proceso.
“Nunca había habido una situación en donde uno ya tiene que preocuparse por su voto, esta es la primera vez en mi vida, yo estoy en mis 50’s es la primera vez que estoy preocupada por voto, es alarmante”, advierte Narduzzi.
La polarización política, los cuestionamientos sobre las reglas electorales y el debate sobre la integridad de los comicios han contribuido a generar desconfianza entre algunos sectores del electorado estadounidense.
Aunque Narduzzi asegura que personalmente sigue confiando en el sistema electoral de su país, reconoce que no todos comparten esa confianza.
Como artista plástico, viaja con frecuencia a Texas, donde afirma haber percibido un ambiente de creciente cautela entre las personas, incluso al momento de expresar sus opiniones.
“Pero es alarmante. Y mucha gente está observando lo que ocurre. Tienen mucho cuidado con lo que hacen, lo que dicen y lo que escriben”, describe con preocupación.
La inmigración es otro de los asuntos que, según Narduzzi, ha contribuido a ese clima de tensión. Las políticas de deportación, las medidas de control fronterizo y el papel de las autoridades migratorias han dominado parte del debate político estadounidense, extendiéndose también a conversaciones privadas.
“Tenemos un gran problema migratorio. Así que eso también es motivo de preocupación. Y sí, creo que todos sabemos que estamos atravesando un momento de tensión. Vivimos tiempos tensos”, asegura.
Para estos estadounidenses que han hecho de México su hogar, vivir fuera de su país no significa permanecer ajenos a las decisiones que se toman en Washington. Aunque pertenecen a distintas generaciones y llegaron a México por diferentes motivos, Burns, McCree y Narduzzi comparten una preocupación que va más allá de los resultados del 3 de noviembre: el futuro de la democracia estadounidense.
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