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Rusia lanza nueve bombas sobre un edificio escolar en Ucrania: hay al menos 33 muertos

Por Ivana Kottasová y Svitliana Vlasova, CNN

Decenas de personas murieron luego de que Rusia lanzara al menos nueve bombas contra un edificio escolar en el sureste de Ucrania, donde se habían refugiado.

Al menos 33 personas han muerto y otras 50 siguen desaparecidas tras el ataque contra el edificio en Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, que se utilizaba como refugio y centro de distribución de ayuda humanitaria, informó el gobernador local, Mykhailo Semikin.

Las personas se encontraban en un sótano reforzado —construido recientemente con financiación de la UE y diseñado para resistir la mayoría de los ataques—, pero la enorme fuerza de las bombas provocó el colapso de la estructura de hormigón y desató un incendio.

El refugio fue construido el año pasado con el objetivo de permitir la continuidad de las clases durante la guerra. Sin embargo, muchos civiles abandonaron el lugar a medida que los combates se acercaban a la localidad, por lo que actualmente ya no funciona como escuela. En su lugar, las autoridades locales lo utilizan como centro administrativo y punto de ayuda humanitaria.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, calificó el ataque de “absolutamente horroroso”.

Según Zelensky, el refugio fue atacado el lunes mientras se distribuía ayuda humanitaria.

El mandatario señaló que el ataque ocurrió justo antes de que Rusia lanzara otra ofensiva masiva con cientos de drones y decenas de potentes misiles de crucero y balísticos contra la infraestructura energética de Ucrania, pese a los reiterados llamados del presidente de EE.UU., Donald Trump, a establecer un alto el fuego en los ataques contra instalaciones energéticas.

“Es muy revelador que todo esto ocurra el día de las elecciones al Congreso de Estados Unidos. Los rusos creen que Estados Unidos no notará esta señal por su parte. Pero un terror así debe ser notado y detenido”, afirmó Zelensky el martes por la mañana. “Hay que ayudar a Ucrania a defender sus cielos; de lo contrario, Rusia nunca detendrá sus ataques con misiles. Es fundamental contribuir a construir la paz de manera honesta y fiable, y Estados Unidos puede hacerlo”, añadió Zelensky.

Los últimos ataques de Rusia se producen en medio de un renovado impulso de la administración Trump para entablar negociaciones. El enviado estadounidense Steve Witkoff se reunió recientemente con Zelensky en Noruega antes de viajar a San Petersburgo para reunirse con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Por otra parte, la primera dama Melania Trump ayudó a conseguir un alto el fuego en la ciudad ucraniana ocupada de Oleshky, lo que permitió evacuar a cientos de civiles durante el fin de semana. La oficina de Trump anunció el martes que la primera dama reunirá a representantes de Rusia y Ucrania en la Casa Blanca el jueves, en lo que calificó como “un momento extraordinario en la historia de Estados Unidos”.

El ataque del lunes figura entre los más mortíferos desde el comienzo de la guerra; no obstante, los últimos meses han sido excepcionalmente sangrientos para la población civil ucraniana.

Rusia intensificó sus ataques aéreos contra pueblos y ciudades de todo el país durante el verano, golpeando a cualquier hora del día.

El mes pasado, al menos 33 personas murieron cuando Rusia alcanzó dos autobuses civiles en Kramatorsk, en la región de Donetsk. En agosto, 38 personas perdieron la vida cuando un ataque con drones rusos contra un depósito de municiones, cerca de la capital, provocó un gran incendio y múltiples explosiones que se prolongaron durante horas en una zona residencial próxima a Kyiv. Asimismo, en julio, un ataque masivo con misiles rusos contra Kyiv causó la muerte de 33 personas en distintos puntos de la ciudad, en una ofensiva coordinada.

El ataque contra Komyshuvakha el lunes siguió un patrón conocido: las fuerzas rusas lanzan una primera oleada de ataques, esperan a que lleguen los servicios de emergencia y, a continuación, vuelven a atacar.

Al menos dos miembros de los servicios de emergencia —identificados a nivel local como Denys Konovalenko y Oleksiy Sushchevsky, ambos de 44 años— murieron tras acudir al lugar del primer impacto.

La policía ucraniana informó que al menos cuatro de sus agentes también fallecieron en el ataque. Se trata de Mykhailo Buzhenko y Mykola Balanda, quienes contaban con más de dos décadas de servicio policial, así como de Mykhailo Romanov y Dmytro Besedin, quienes llevaban más de una década desempeñándose como agentes de policía comunitaria.

“(Ellos) estaban ayudando a los residentes locales a refugiarse en el sótano de una escuela. Un segundo ataque, de carácter alevoso, dejó atrapadas a todas las personas que intentaban ponerse a salvo”, señaló la policía en un comunicado.

Semikin declaró el martes a la televisión nacional ucraniana que, en este ataque, Rusia empleó bombas KAB-500 y FAB-3000.

“Para ponerlo en perspectiva, se trata de una bomba aérea de tres toneladas que contiene cerca de 1,5 toneladas de material explosivo; este tipo de armamento está diseñado, fundamentalmente, para destruir fortificaciones de hormigón pesado y búnkeres”, afirmó.

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Con información de Kit Maher, de CNN.

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