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El nuevo sitio web de “Aliens” de Trump explota el interés por los ovnis para menospreciar a los inmigrantes

Por Harmeet Kaur, CNN

Cuando el Gobierno de Trump registró los dominios Aliens.gov y Alien.gov en marzo, los teóricos de la conspiración sobre ovnis se preguntaron si por fin obtendrían respuestas que llevaban mucho tiempo esperando.

Pero, tras la anticlimática publicación por parte del Pentágono de archivos relacionados con ovnis y vida extraterrestre, el debut de Aliens.gov la semana pasada resultó aún más decepcionante: el sitio web no fue ningún “día de revelación”, sino una parodia, que no parece tener otro propósito que el de denigrar a los inmigrantes indocumentados.

“CAMINAN ENTRE NOSOTROS”, declara el sitio en un texto grande, verde neón. Luego, un texto en desplazamiento empieza a llenar la pantalla: “Durante 60 años, el Gobierno de Estados Unidos ha mantenido un secreto celosamente guardado. Los aliens han estado caminando entre nosotros, viviendo en nuestros vecindarios e interactuando con nosotros en nuestra vida diaria”.

Junto con falsas etiquetas de “desclasificado” y una torpe referencia a “The X-Files”, el sitio web también presenta un mapa interactivo que rastrea “encuentros aliens”, o supuestos arrestos de inmigrantes, y pide a los usuarios que denuncien “aliens sospechosos”.

Al anunciar el nuevo sitio en X, la Casa Blanca también publicó una animación generada por IA que muestra un ovni abduciendo a un inmigrante indocumentado sobre el muro fronterizo con México. No es la primera vez que Trump y su Gobierno recurren a juegos de palabras con “aliens”: el presidente compartió recientemente una imagen generada por IA en la que aparece caminando junto a un alienígena fornido, encadenado.

Mucho antes de que “alien” evocara imágenes de seres de otro mundo, la palabra se usaba para denotar algo extraño o ajeno a la propia esfera. “Alien” pasó al inglés desde el latín y el francés alrededor del siglo XIV y, con los años, adquirió un significado jurídico específico. El Black’s Law Dictionary define a un alien como “una persona que reside dentro de las fronteras de un país, pero no es ciudadano ni súbdito de ese país”.

Otras formas de “alien” transmiten dimensiones clave de la experiencia humana: sentirse “alienated” (alienado o enajenado, en español) es experimentar una sensación de soledad y de no pertenencia; un cónyuge que afirma que un tercero ha dañado su matrimonio puede demandarlo por “alienation of affections” (alienación de afecto o enajenación de afectos). Pero en el nuevo sitio web del Gobierno de Trump, “alien” se usa para significar inhumano: “Han comprado en las mismas tiendas, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y vivido existencias humanas aparentemente normales. Con una excepción: no pertenecen aquí”.

En la jurisprudencia estadounidense, “alien” aparece en la primera ley de inmigración del país, la Ley de Naturalización de 1790, que estipulaba que “cualquier alien que sea una persona blanca libre” de buen carácter y que haya vivido en Estados Unidos durante al menos dos años podía convertirse en ciudadano. La palabra también figuró de manera destacada en las Leyes de Extranjería y Sedición, un conjunto de cuatro leyes del siglo XVIII que restringieron la ciudadanía, ampliaron la autoridad del presidente para detener y deportar a extranjeros y criminalizaron el discurso disidente. (Trump sigue invocando la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 contra hombres venezolanos).

En la historia temprana de Estados Unidos, “alien” funcionaba en gran medida como un término burocrático. Alrededor de la década de 1940, la palabra comenzó a pasar al uso general en referencia a trabajadores mexicanos con visas temporales estadounidenses, dice Michael Lechuga, profesor de la Universidad de Nuevo México y autor de “Visions of Invasion: Alien Affects, Cinema, and Citizenship in Settler Colonies”. Dice que algunos trabajadores descubrieron al llegar que las granjas o empresas donde habían sido contratados para trabajar ya habían cumplido sus cupos.

Como resultado, dice, esos trabajadores fueron considerados “illegal aliens”, se les retiraron sus documentos y fueron marcados para la deportación. “El término realmente surgió en el marco de esta aplicación de leyes que tenían que ver con el estatus de uno como trabajador, pero también, en realidad, fuera de su control”, añade.

La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, que sustituyó las cuotas por origen nacional por un sistema que priorizaba la mano de obra calificada, popularizó aún más el término, dice la historiadora Mai Ngai, autora de “Impossible Subjects: Illegal Aliens and the Making of Modern America”. Aunque la ley dio paso a una ola de inmigración, tanto autorizada como no autorizada, desde México, la etiqueta de “extranjero ilegal” se afianzó.

Cuando se les preguntó a George H.W. Bush y Ronald Reagan en un debate presidencial de 1980 si los hijos de “extranjeros ilegales” debían tener derecho a la educación pública gratuita, ambos candidatos usaron el término en sus respuestas, incluso mientras pedían amnistía y vías más amplias hacia la legalización. Bill Clinton también se refirió a “extranjeros ilegales” numerosas veces en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1995.

“Para finales de los años 70 y principios de los 80, el racismo contra los mexicanos estaba totalmente envuelto en esta suposición de que todos los mexicanos eran ilegales, lo cual nunca ha sido cierto”, dice ella.

Los “aliens” del espacio, por su parte, fueron una invención de la ciencia ficción del siglo XX. El Oxford English Dictionary cita ejemplos tempranos de la revista pulp “Wonder Stories” alrededor de la década de 1930, y para la Era Espacial el término estaba muy extendido. De manera crucial, dice Ngai, el término para los extraterrestres derivó de la palabra para los extranjeros, y no al revés. “Cuando la gente hablaba de seres del espacio exterior, los comparaba con extranjeros”, dice ella. “No es que la gente viera a un inmigrante y dijera que parece que viene del espacio exterior. Vieron una imagen de un ser del espacio exterior y dijeron que parece un extranjero”.

Que el Gobierno de Trump presente a los inmigrantes como extraterrestres, entonces, no es particularmente novedoso. Las historias de ciencia ficción sobre invasiones alienígenas a menudo han funcionado como alegorías políticas de las ansiedades en torno al imperio y la inmigración, dice Lechuga. Tomemos la novela por excelencia de invasión alienígena de H.G. Wells, “La guerra de los mundos”. Según un relato, explica Lechuga, Wells dijo que su representación de marcianos invadiendo la Inglaterra victoriana se inspiró en la colonización europea de los aborígenes tasmanos; según otro, el autor la presentó como una advertencia sobre la necesidad de fortalecer las capacidades militares de Inglaterra. La adaptación cinematográfica de 2005 de Steven Spielberg de “La guerra de los mundos”, ambientada en un panorama posterior al 11-S, es entendida alternativamente por los espectadores como una historia sobre los temores estadounidenses al terrorismo y sobre la invasión de Iraq por parte de Estados Unidos.

“Lo que hizo la Casa Blanca fue una asociación definitiva de los inmigrantes con no ser humanos”, dice Ngai. “Decir que vinieron en una nave espacial significa que no son seres humanos”.

El uso del término también tiene implicaciones políticas. El jurista Keith Cunningham encontró que las opiniones de la Corte Suprema de Estados Unidos que usaban lenguaje como “aliens” tenían más probabilidades de ofrecer resultados desfavorables para los inmigrantes, y propuso que los jueces usaran palabras como “migrantes”.

A lo largo de los años, a medida que los defensores de los derechos de los inmigrantes buscaban eliminar “alien” del léxico, parecía que el lenguaje dominante en torno a los inmigrantes y solicitantes de asilo estaba cambiando. Personas e instituciones sustituyeron “indocumentado” por “ilegal”, y “no ciudadano” e “inmigrante” por “alien”. California eliminó “alien” de su código laboral en 2015; estados como Oregon, Colorado y Washington han tomado desde entonces medidas similares. En 2021, el presidente Joe Biden emitió un memorando instruyendo a las agencias nacionales de control migratorio a usar “no ciudadano” y “migrante” en lugar de “alien” y “extranjeros ilegales”. Un comentario en The Guardian ese mismo año se refirió a la frase “extranjeros ilegales” como “ya en desuso”.

La Casa Blanca defendió su uso del término. “Identificar a una persona como un ‘alien o extranjero ilegal’ no es denigrante, es un hecho”, dijo la portavoz Abigail Jackson en un comunicado. “El Gobierno de Trump seguirá deportando a los extranjeros ilegales sin disculparse”.

José Antonio Vargas, un periodista que fue llevado a Estados Unidos sin autorización cuando era niño, recuerda haber visto las palabras “alien residente” estampadas en su tarjeta de residencia falsificada y haber pensado que sonaba como algo sacado de un videojuego. “Ese término ‘alien’ despoja realmente a las personas de su condición de personas, haciendo que sea más fácil convertirlas en villanos”, dice. “¿Cómo legalizas a personas a las que llamas ‘ilegales’, ‘aliens’ o ‘extranjeros’? No lo haces. Simplemente las llamas ‘ilegales’ o ‘extranjeros’”.

El Gobierno de Trump lleva esa perspectiva hasta el punto de usar pronombres no humanos para referirse a los inmigrantes: “Si ha sido testigo de una abducción de un alien, no se alarme. El alien está en buenas manos”, dice el sitio web. “Nos encargaremos de ello… y lo devolveremos de forma segura a su lugar de origen”.

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Con información de Catherine Shoichet, de CNN.

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