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El Himalaya es impredecible, pero los países están construyendo allí como nunca antes

Por Simone McCarthy, CNN

Las mortíferas inundaciones a lo largo de la frontera entre China y Nepal han puesto claramente de relieve cómo están aumentando los riesgos derivados de los desastres naturales en el Himalaya, al mismo tiempo que los países de la región amplían rápidamente su infraestructura a gran altitud.

No hay indicios de que el desastre más reciente, que ha causado la muerte de más de 600 personas y ha dejado a unas 2.500 desaparecidas en ambos lados de la frontera, estuviera relacionado con el desarrollo de origen humano.

Pero la devastación podría servir como un llamado de atención para los Gobiernos que están impulsando un auge de presas, túneles, carreteras, vías ferroviarias y puentes en todo el Himalaya con el objetivo de aprovechar el enorme potencial hidroeléctrico y los recursos de la región, así como reforzar allí sus fronteras.

Ningún país ha movilizado esos esfuerzos como China, cuyo Gobierno considera que el Tíbet y sus zonas fronterizas del Himalaya son fundamentales para su seguridad nacional y energética.

Beijing pretende transformar la región en una potencia de energía verde a gran altitud, con proyectos que incluyen una megapresa de US$ 168.000 millones, actualmente en construcción, que podría llevar al límite los logros alcanzados por la ingeniería humana.

Y no se trata solo de China. La India y, en menor medida, Nepal han estado inmersos en los últimos años en una oleada de construcción de infraestructura, canalizando cientos de millones de dólares hacia proyectos en una parte del mundo sumamente vulnerable a los terremotos, los peligros naturales y el cambio climático.

El miércoles por la mañana, esas vulnerabilidades quedaron devastadoramente claras cuando parte de un glaciar se desprendió de una montaña, causando un potente deslizamiento de tierra y liberando un torrente de agua que engulló edificios y arrasó pueblos, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas, con un costo total en vidas humanas que aún se desconoce.

Las labores de rescate en ambos lados han sido peligrosas debido a la amenaza de desastres secundarios, como inundaciones y deslizamientos de tierra causados por lagos represados que se formaron a partir de los escombros.

Una reunión celebrada el viernes por la élite gobernante del Partido Comunista de China, encabezada por el líder Xi Jinping, destacó los “enormes desafíos para las labores de rescate y respuesta de emergencia” debido a los “numerosos glaciares, lagos glaciares y posibles peligros geológicos”, así como a las condiciones meteorológicas variables.

Pese a esas señales, sigue abierta la pregunta de si la catástrofe se convertirá o no en un llamado de atención para las naciones del Himalaya con grandes aspiraciones de infraestructura. Los expertos afirman que la gravedad del suceso y su ubicación en una frontera internacional deberían llevar a los planificadores estatales a pensar con más detenimiento en cómo diseñan, ubican y dimensionan los proyectos en la región, y fomentar un debate regional sobre sistemas compartidos de vigilancia de riesgos.

Esto es especialmente importante a medida que el cambio climático hace que los desastres naturales sean más extremos y menos predecibles.

“Estamos teniendo ‘inundaciones que ocurren una vez cada 100 años’ cada cinco o diez años… los riesgos climáticos están evolucionando más rápido que nuestra capacidad para modificar los márgenes de lo que consideramos los límites de seguridad”, afirmó Austin Lord, investigador sénior del Programa de Energía, Agua y Sostenibilidad del centro de estudios Stimson Center, con sede en Washington.

“Con tantas incógnitas, si no empezamos a abordarlas juntos, no lograremos ningún avance y la próxima vez volveremos a vernos desbordados”, afirmó.

La masa terrestre del Himalaya se eleva sobre fallas tectónicas en movimiento y está surcada por caudalosos ríos alimentados por glaciares. Millones de personas en las llanuras aluviales del subcontinente indio dependen del agua que fluye río abajo.

Es una de las regiones con mayor sensibilidad ecológica y sísmica del mundo, pero la posibilidad de dominar sus ríos mediante grandes proyectos hidroeléctricos ha atraído desde hace mucho tiempo a los ingenieros.

Los avances de China en la tecnología de construcción de presas durante los últimos años, la carrera por electrificar mediante energías limpias y abandonar el carbón, así como una persistente disputa fronteriza a gran altitud entre China y la India, han impulsado cambios en la región.

“Las montañas pasaron de ser lo que [los Estados] veían como una región atrasada o un lugar de posible inestabilidad étnica… a convertirse en un recurso”, afirmó Ruth Gamble, historiadora ambiental, cultural y climática del Tíbet en la Universidad La Trobe de Australia.

“Se trata de la energía hidroeléctrica, pero también hay minerales y turismo”, señaló, y añadió que “[también] se está desarrollando un complejo militar-industrial… y hay además una gran cantidad de infraestructura asociada a ello”.

Beijing está construyendo enormes líneas de transmisión eléctrica de voltaje ultraalto para transportar energía limpia desde las centrales hidroeléctricas tibetanas y los extensos parques solares y eólicos hasta su costa oriental, ávida de energía. Asimismo, desde 1959 ha utilizado el desarrollo para afianzar su control sobre la vida en la región tibetana, tras un levantamiento fallido encabezado por el 14.º dalái lama, que condujo a su exilio en la India.

El nuevo proyecto de megapresa de China en el río Yarlung Tsangpo del Tíbet, cuyas obras comenzaron el pasado julio, es uno de las decenas de proyectos hidroeléctricos que, según los investigadores, existen en todo el Tíbet. Se espera que el proyecto genere más electricidad que cualquier otro del mundo, aprovechando un desnivel de 2.000 metros mediante la voladura de túneles a través de una montaña.

China también ha estado construyendo nuevas aldeas e infraestructura a lo largo de fronteras disputadas como parte de sus esfuerzos por proyectar poder y permitir que sus fuerzas militares se movilicen con mayor rapidez. Soldados chinos e indios libraron una escaramuza mortal a lo largo de su disputada frontera del Himalaya en una fecha tan reciente como 2020.

Mientras tanto, la mayor empresa hidroeléctrica estatal de la India está impulsando su propio megaproyecto hidroeléctrico de gran altitud: una presa de 11.200 megavatios situada río abajo de la china. En los últimos años, Nueva Delhi ha inaugurado nuevos y ambiciosos túneles y ferrocarriles que atraviesan pasos de montaña y que también podrían facilitar el despliegue de recursos militares y de otro tipo en el Himalaya.

Mientras tanto, Nepal también ha estado ampliando la construcción de centrales hidroeléctricas a lo largo de los ríos del Himalaya, en ocasiones con financiación de sus dos vecinos más grandes, mientras estos compiten por ejercer influencia.

La demanda de electricidad derivada del desarrollo de la inteligencia artificial podría intensificar los esfuerzos por aprovechar los ríos de la región, lo que impulsaría una mayor construcción de infraestructura.

Los ingenieros chinos están ampliamente considerados entre los mejores del mundo y realizan esfuerzos avanzados para incorporar medidas de mitigación y sistemas de vigilancia.

Pero, aun así, los expertos afirman que las realidades de la construcción —volar rocas con dinamita, verter hormigón sobre formaciones naturales y almacenar agua en embalses— podrían tener efectos imprevistos.

Los deslizamientos de tierra, los flujos de escombros y las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares son fenómenos característicos de la zona que se están volviendo más impredecibles debido al cambio climático. También pueden poner en peligro a las personas que se encuentran cerca o dañar la infraestructura si un proyecto no es capaz de hacerles frente.

Esta semana, Nepal sufrió la interrupción de más de 430 megavatios de energía —suficientes para abastecer a cientos de miles de hogares— después de que 12 presas fueran golpeadas por la crecida de las aguas. También resultaron dañados otros proyectos en construcción, que se estima representan otros 470 megavatios de capacidad, según el Ministerio de Energía, Recursos Hídricos y Riego de Nepal.

A medida que se difundía la noticia del desastre del miércoles a lo largo de la frontera, también se propagaron rumores de que el incidente había sido consecuencia de la rotura de una presa en el lado chino de la frontera. La teoría, que carece de fundamento fáctico, puso de relieve cómo sucesos de este tipo pueden avivar la desconfianza entre países de la región.

La Embajada de China en Nepal respondió con una publicación en X en la que calificó de “noticias falsas” esas acusaciones, así como otras según las cuales no había emitido las alertas con suficiente antelación.

“Las acusaciones no ayudan en nada… la cooperación salva vidas”, decía la publicación.

El líder chino Xi afirmó el viernes, en un mensaje dirigido al presidente de Nepal, Ram Chandra Poudel, que su país estaba preparado para “ayudar activamente a Nepal en sus labores de rescate”.

Las dos partes también estuvieron en contacto para vigilar un lago represado que corre el riesgo de desbordarse y poner en peligro a los rescatistas. Nepal no tiene acceso directo a la zona para realizar su propia vigilancia en tiempo real, pero las autoridades de ambos lados, así como los investigadores, intercambiaban información actualizada, según informó anteriormente CNN.

China ha sido objeto de críticas en el pasado por no compartir con la India datos e información sobre el diseño de su megapresa en el río Yarlung Tsangpo. También se cree ampliamente que suspendió durante un tiempo el suministro de datos sobre el caudal de los ríos transfronterizos tras un enfrentamiento fronterizo en 2017. Beijing defiende su transparencia en materia de datos.

Durante las conversaciones fronterizas periódicas celebradas el martes en Beijing, funcionarios chinos e indios se comprometieron a mantener la comunicación sobre el intercambio de datos hidrológicos y dijeron que el próximo mes celebrarían la siguiente de sus reuniones sobre ríos transfronterizos, que tienen lugar aproximadamente cada dos años.

Los expertos afirman que, dado que la región sigue siendo un foco de expansión de infraestructuras, los países no solo deben diseñar proyectos de una escala adecuada y que tengan en cuenta los complejos desastres naturales, sino también hacer más para desarrollar conjuntamente sistemas que permitan compartir datos con regularidad y vigilar las señales de alerta temprana, especialmente a medida que el cambio climático agrava los riesgos.

“Hay una arrogancia respecto al futuro, en el sentido de que [creemos que el] futuro será igual que el presente”, afirmó Gamble en Australia. Pero, debido al cambio climático, “hacia lo que nos encaminamos no es algo que conozcamos”.

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