Melissa Auf der Maur: las fotos que capturaron la escena grunge de los años 90
Por Jacqui Palumbo, CNN
Si Courtney Love era el fuego impredecible de Hole, la bajista Melissa Auf der Maur era su contraparte serena, la mano derecha de la vocalista tanto dentro como fuera del escenario. Durante cinco años, Auf der Maur, nacida en Montreal, se unió a la banda de grunge-rock justo cuando alcanzaban un punto álgido, vertiginoso pero precario, poco después del lanzamiento de su explosivo álbum “Live Through This” El álbum salió una semana después de la muerte de Kurt Cobain, esposo de Love, que conmocionó al mundo, y dos meses antes de la muerte por sobredosis de Kristen Pfaff, bajista fundadora de la banda.
El enorme cambio cultural impulsado por Cobain y Nirvana, junto con bandas como Soundgarden, Pearl Jam y Alice in Chains, llevó el movimiento underground a las masas y desde entonces no se ha repetido algo similar. Aquella época quedó registrada en MTV, VH1 y la radio; en cámaras análogas para revistas musicales y en cintas de video que ahora sobreviven como fragmentos granulados en YouTube. Y a medida que ese periodo se aleja en la memoria, también son menos quienes conservan sus registros. A sus 54 años, Auf der Maur ofrece ahora su propio relato a través de un vasto archivo, pocas veces visto, capturado con cámaras fotográficas de película de apuntar y disparar.
El próximo libro, “My ’90s Rock Photographs”, reúne más de 200 imágenes de la vida de la bajista sobre el escenario, entre bastidores, en la carretera y en habitaciones de hotel. En ellas, documentó el renacimiento del movimiento alternativo del que formaba parte mientras mantenía su práctica de fotografía artística, que originalmente había pensado convertir en su carrera. El libro acompaña una exposición que se inaugurará en septiembre en la Art Gallery of Ontario y un futuro documental de largometraje sobre su archivo. También llega el mismo año en que publicó unas memorias reveladoras y una colección de sus primeras maquetas. Auf der Maur describe todo este proceso como su “resurrección de la mediana edad del siglo XXI”.
“2026 es definitivamente mi momento de purgar los 90, pero también de sanar de una década que me creó y me destruyó”, explicó la artista desde su casa en el valle del Hudson, en Nueva York, donde vive desde 2008 y donde fundó, junto con su esposo, el cineasta Tony Stone, el centro de arte Basilica Hudson.
Recostada en su sofá durante una videollamada por Zoom, reflexionó sobre el tiempo transcurrido desde sus cinco años con Hole, seguidos de un año con The Smashing Pumpkins durante su gira de despedida: una década de euforia, excesos y tragedias, todo al mismo tiempo. “Ha pasado suficiente tiempo para que la sanación ocurra, pero también el tiempo necesario para tener una perspectiva clara de cómo encaja todo esto en el panorama enorme de la historia de la humanidad”.
A lo largo del libro, seguimos a Auf der Maur mientras se ve arrastrada al centro de la escena como una artista en ciernes que había estudiado fotografía, pero que terminó entrando en la órbita magnética de Love gracias al músico Billy Corgan. La propia banda de Auf der Maur, Tinker, abrió para The Smashing Pumpkins en 1993 gracias a una carta de admiradora que ella le escribió a Corgan. Toma fotografías entre bastidores en “Saturday Night Live”, donde Hole interpretó el furioso himno “Violet” durante un episodio especial de las fiestas de 1994, y durante la gira “Self-Destruct” de Nine Inch Nails, para la que abrieron en algunas fechas antes de la conocida ruptura de Love con Trent Reznor, líder y fundador de la banda industrial.
En el libro, describe la experiencia de estar en el escenario con Hole como una batalla, similar a la de los antiguos gladiadores romanos. Pero fuera del escenario eran divertidas, desordenadas y auténticas. Fotografía a Love frente a un mar de miles de admiradores, con una amplia sonrisa, labios rojo rubí y una rebanada de pastel, y junto a Auf der Maur en una limusina rumbo a los premios MTV de 1995, mientras Frances Bean, la hija de Love y Cobain, está recostada sobre sus piernas.
Para Auf der Maur, parte del trabajo de recuperar su archivo ha consistido en reivindicar a Love sin dejar de reconocer los problemas que enfrentó.
“Las memorias también lo dejan muy claro, pero le he dedicado muchísimo tiempo a replantear la imagen de Courtney como una de las mujeres más incomprendidas de la historia”, comentó. “Es una perspectiva muy sólida y lúcida sobre lo que el mundo le hizo, al tiempo que se cuenta la verdad”.
A través de sus imágenes, Auf der Maur aborda de distintas maneras la fama, la actuación y la visibilidad. A veces, su documentación es sencilla y desenfadada: se toma selfies y retratos con otras estrellas de su entorno, desde Danny DeVito hasta Drew Barrymore y Chloë Sevigny. Pero aquella época también fue turbulenta. Love enfrentó una adicción y un escrutinio constante de los medios; la baterista Patty Schemel, la integrante más cercana a Auf der Maur en la banda, también tuvo problemas con las drogas; y Auf der Maur perdió a su padre poco antes del lanzamiento del álbum “Celebrity Skin”, de 1998. En el libro intercala fotografías de aquella época, entre ellas imágenes de su padre enfermo, su funeral y las pertenencias que dejó.
Después de que dejara las giras a comienzos de la década de 2000, abandonó tanto su instrumento como su cámara. Durante la primera década de vida de su hija River, la niña no sabía que su madre había formado parte de una banda. Pero el tema se volvió inevitable cuando otros padres le contaban que habían visto a su madre sobre el escenario durante el apogeo del grunge en los 90. Auf der Maur no comenzó a revisar seriamente su archivo hasta después de cumplir 50 años, cuando River se acercaba a la adolescencia.
“Necesitaba todo ese tiempo para poder mirar la muerte de mi padre, mirar la vida de dolor extremo, adicción a las drogas y muerte en la que estuve inmersa durante mis 20 años”, dijo. “Necesitaba crecer como ser humano y convertirme en madre, dejar de hacer música y alejarme de las giras para tener la fortaleza suficiente para mirar las partes difíciles y celebrar las cosas que entonces no podía ver”.
Regresar a sus fotografías también significó regresar a una versión mucho más joven de sí misma: la artista que originalmente había rechazado la posibilidad de unirse a la banda de Love porque sentía que debía obtener una maestría en fotografía. Auf der Maur se había inspirado en el trabajo de autorretrato de fotógrafas como la fallecida Francesca Woodman y estaba desarrollando su propio lenguaje visual, que todavía puede verse en una etapa más transitoria en las habitaciones de hotel, donde Auf der Maur dirigía la cámara hacia su propio cuerpo.
“Pensaba que iba a ser una fotógrafa de arte que tendría su propia práctica, arraigada en el autorretrato y en la reflexión sobre el tiempo y el cuerpo femenino”, explicó. “Pensé que esa sería mi vida, pero después, de la noche a la mañana, literalmente, me convertí en una Cenicienta del grunge”.
Se encontró documentándolo todo, todos los días, pero en aquel momento no podía explicar con palabras el motivo. “Solo sabía que la historia estaba ocurriendo y sabía que yo era como una sirvienta de nuestra generación”.
“Esto no se trataba de mí, aunque sí, me tomé muchas fotografías”, continuó. “También intentaba capturar lo que significaba ser una mujer en una banda de rock, pero también ser una mujer de mi generación que veía cómo nuestra magia era apropiada por las máquinas corporativas, que nos arrancaban el alma”.
Durante mucho tiempo, ella y Love perdieron el contacto, pero con el paso de los años volvieron a conectar. Y durante el proceso de escribir sus memorias, dijo que recibió la aprobación de todas sus antiguas compañeras de banda. Cree que la razón por la que ha contado con su apoyo es un profundo sentido de confianza, porque Auf der Maur “no está interesada en absoluto en el dinero, la fama o el poder”, afirmó. “Ese no es el motivo por el que existo ni aquello a lo que aspiro. De hecho, a menudo huyo de eso. Si acaso, intento elevar nuestro yo superior”.
Su año de renacimiento continúa con toda su fuerza. Ha insinuado posibles reencuentros sobre el escenario con Love y se unió a The Smashing Pumpkins como invitada durante una presentación en Lollapalooza junto con Olivia Rodrigo, una de las artistas favoritas de River, quien la acompañó en el viaje a Chicago.
“Ella apenas está empezando a conocer esa parte de mí”, dijo con una sonrisa. “Para ella fue un sueño hecho realidad ver a su madre conectarse con cosas que le gustan. Ella y su amiga llevaron una maleta entera con mi ropa de los 90 para incorporarla a sus atuendos durante el fin de semana de Lollapalooza, y ahí pensé: ‘Está bien, ahora sí, realmente lo logré’”.
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