Rubio culmina en Perú su gira por Sudamérica, consolidando la agenda de seguridad de Trump con la mirada puesta en China
Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
La visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a Colombia, Ecuador y Perú selló esta semana un bloque andino dentro de la alianza de seguridad que Washington busca afianzar en la región para la lucha contra el crimen organizado, pero que incluye en la agenda el tema más importante para Washington: buscar nuevas formas de impedir la influencia de China en el continente.
En cada paso de su recorrido por Barranquilla, Quito y Lima, el jefe diplomático estadounidense habló de la importancia de enfrentar a grupos narcoterroristas, aunque también mencionó planes de prosperidad y desarrollo.
“Estamos colaborando de forma directa con Colombia, Ecuador y Perú para consolidar una seguridad verdadera, facilitar el crecimiento económico y asegurar que el futuro de nuestra región siga estando bajo el control soberano de cada país”, dijo en una carta publicada en los principales periódicos de cada país.
“La idea que (Rubio) transmite es que la relación con nuestros países va tomando forma y no solamente en el abstracto ideológico-político: ya se van aterrizando estrategias concretas, diferenciadas, bilaterales y multilaterales con la región andina, al menos”, dijo a CNN el politólogo peruano Elohim Monard, investigador en la Universidad de Wisconsin-Madison.
No es casualidad que dos de estos tres países (Colombia y Perú) tuvieron un giro político con sus cambios de gobierno, más marcado en el caso del presidente Abelardo de la Espriella que en el de Keiko Fujimori. “Coincide este momento de recuperación de control de Estados Unidos con la llegada al poder de gobiernos populistas de derecha que están muy alineados con los intereses norteamericanos. Es un guiño de confianza, un mensaje de ‘estamos con ustedes’”, comentó el politólogo colombiano Luis Fernando Trejos, docente de la Universidad del Norte.
“Estamos a la expectativa es de ver ese relacionamiento en qué se va a traducir en torno a eventuales escenarios de mejora económica y social de los países. Hoy eso aún no es claro; no estamos frente a una Alianza para el Progreso ni a un Plan Marshall”, agregó.
Entre los anuncios, Perú confirmó su adhesión a la iniciativa regional Escudo de las Américas, lanzada en marzo con el impulso de Washington junto a sus principales aliados y que ya lleva 15 integrantes.
Para Monard, sumarse al bloque significa “un alineamiento político e ideológico”, pero también puede ser una oportunidad. “Si ser parte de esta coalición viene con recursos, con estrategia y con inteligencia que permita contrarrestar los problemas de seguridad que existen en el Perú y en América Latina, pues bienvenido sea. Pueden surgir muchas dudas sobre cómo hacerlo efectivo, pero definitivamente una alianza por la seguridad es necesaria en la región”, consideró.
Por su parte, el politólogo ecuatoriano Daniel Pontón, decano de la Escuela de Seguridad y Defensa del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) de Ecuador, dijo que “en la mirada de Trump, el Escudo de las Américas va desde Groenlandia hasta la Patagonia. Su agenda diplomática está construida en función de ello y busca crear un espacio de resistencia a la influencia de China”.
Para el analista, todavía hay algo de declarativo en la iniciativa, aunque haya margen por delante para que se consolide. “Estos procesos toman tiempo. Todos empiezan siendo orientados por intenciones, como ocurrió en su momento con la Unasur o la CELAC, donde la institucionalidad iba por detrás. No sé si el tiempo alcance para pasar de lo declarativo a un aterrizaje institucional y concreto; hasta ahora lo que se ha visto es principalmente un ejercicio performativo”.
En Quito, donde Rubio recibió una condecoración del Gobierno del presidente Daniel Noboa, el secretario dijo sobre el país: “No tenemos mejor aliado en la región en términos de enfrentarse a lo que es la amenaza criminal transnacional”. No suena a exageración, ya que es el caso más explícito y formalizado en la región de operaciones militares conjuntas contra grupos criminales.
Pontón señaló que la estabilidad y continuidad política afín a la Casa Blanca permitió consolidar la relación desde un país atravesado por la violencia. “El incremento de la problemática del narcotráfico y el crimen organizado convirtió a Ecuador, que era un país marginal o pasivo, en un actor preponderante”, dijo el investigador.
En las últimas semanas fuerzas estadounidenses intervinieron botes que supuestamente operaban como una estación de reabastecimiento de combustible para operaciones del narcotráfico, aunque tripulantes de otras naves y sus familias negaron los presuntos vínculos con el crimen organizado. Rubio confirmó en Quito que la banda Los Tiguerones pasaron a ser consideradas como terroristas por Washington, con lo que se suma a otros grupos criminales del país como Los Choneros, Los Lobos y Chone Killers.
En Colombia, Rubio habló de la creación de una “época dorada” en la relación bilateral, que cayó a niveles mínimos durante la presidencia de Gustavo Petro (2022-2026), lo que conllevó a la pérdida de recursos de cooperación que EE.UU. entregaba para la lucha contra las drogas y mermó la capacidad logística de las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, matizó la posibilidad mencionada semanas atrás por el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, sobre posibles operaciones conjuntas. Rubio dijo que Colombia no ha pedido el envío de soldados estadounidenses, sino apoyo en inteligencia, equipos y entrenamiento.
Trejos indicó que la expectativa por la cooperación militar y la posibilidad de operaciones conjuntas “generó revuelo” en el país, ya que para ello se debe contar con la aprobación del Congreso. “Hoy no sabemos realmente qué pueda pasar. Hay antecedentes recientes en la región que nos demuestran que no sería descabellado que ese escenario suceda, que participen efectivos, pero todavía estamos especulando porque no hay un documento que aclare si será solo información de inteligencia o si operarán drones”, añadió.
No queda claro si es que Ecuador es el alumno ejemplar (y excepcional) o si EE.UU. busca activamente que otros países tengan el mismo nivel de coordinación. Para Pontón, si bien el narcotráfico es una preocupación central de la agenda diplomática desde hace varias décadas, “hay una impronta de (el presidente de EE.UU., Donald) Trump, a quien le gustan los golpes de efecto”.
En Lima, Rubio dijo que EE.UU. tiene “la capacidad de actuar unilateralmente”, pero que su intención es actuar como socios. “No podemos entrar en naciones soberanas”, comentó.
“Durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado en nuestro hemisferio con promesas que esconden sus prácticas predatorias”, dijo Rubio en su carta abierta, en la que acusó a las firmas chinas de opacidad, deudas predatorias, explotación y destrucción ambiental, argumentos que la Cancillería del gigante asiático ha rechazado en varias oportunidades. Rubio también aseguró que EE.UU. ofrece con sus empresas “una alternativa clara y transparente” de inversión.
Trejos subrayó que con la gira de Rubio “se reafirma que Estados Unidos tiene como uno de sus objetivos centrales en la región disminuir al máximo cualquier posibilidad de influencia o presencia china” en América Latina. El gigante asiático ya desplazó a EE.UU. y a la Unión Europea como principal socio comercial de Sudamérica en su conjunto.
El investigador colombiano dijo que la cooperación en temas de seguridad con EE.UU. “no se traduce en crecimiento del comercio o de la economía de los países socios”, lo que puede hacer que “apelando al pragmatismo y no a la afinidad ideológica”, China se mantenga “como un mercado o un socio interesante”.
La disputa geopolítica de las potencias no fue tan mencionada en Ecuador, pese a que el presidente Noboa pasó una semana en China en agosto y anunció varios acuerdos. De todas formas, Pontón afirmó que el país “cumple un lugar central” en las preocupaciones de Washington sobre Beijing. “El eje del Pacífico y Galápagos son puntos estratégicos de interés”, explicó. Sobre la visita de Noboa y el manejo de las presiones, comentó: “En una agenda diplomática siempre hay márgenes de tolerancia. Sin embargo, en intereses de seguridad e influencia geopolítica, Estados Unidos busca tener un control preponderante”.
Es Perú donde el vínculo está más marcado por el intento de balancear los dos vínculos clave. “A diferencia de Ecuador y Colombia, el Perú tiene ese ingrediente fundamental, siendo la seguridad un aspecto secundario que no deja de ser relevante”, dijo Trejos.
Monard coincidió: “La relación de Perú con EE.UU. no está fundamentalmente centrada en la seguridad, es sobre cómo contrarrestar la presencia importante de inversiones chinas en cuestiones como puertos u otra infraestructura estratégica. (…) El Perú está en el centro de la tensión entre estas dos grandes potencias actualmente. Cada vez se hace más visible, con incluso discusiones entre embajadores en redes sociales”.
Por ello, el politólogo advirtió que si bien Perú puede aprovechar recursos económicos y materiales ofrecidos por EE.UU., también debe evaluar qué se le exigirá a cambio y cómo eso puede entrar en conflicto con los intereses de China. “Nuevamente estamos en el centro de las tensiones, y cómo Perú responda con favoritismo a uno u otro puede afectarnos”, dijo.
Tras los comentarios de Rubio, la embajada de China en Lima expresó que el país “nunca ha actuado con cálculos geopolíticos, nunca ha interferido en los asuntos internos de otros países y nunca ha exigido a otros países que tomen partido o elijan un bando”. Además, dijo que América Latina “no es el ‘patio trasero’ de nadie” y que los países tienen el derecho soberano de elegir libremente a sus socios.
El presidente de la Espriella, en un mensaje en inglés en sus redes sociales, dijo que la relación bilareal “es mucho más que seguridad”, y dijo que Colombia quiere “más comercio, más inversión, más empleos y más oportunidades”.
Aunque no tuvo un tono de reclamo, dejó clara la desazón de su Gobierno, que mantenía esperanzas de conseguir un alivio de aranceles, un pedido que hizo llegar tras el terremoto de agosto.
“Es posible que se hayan generado más expectativas de las que se satisficieron. Deja un cierto sinsabor en la medida que se esperaba una especie de trato preferente”, dijo Trejos.
Rubio apuntó que la colaboración económica “se centra en inversiones directas que mejoran la vida diaria y generan empleos formales para la población colombiana” y que la asistencia estadounidense “incluye capacitación, equipos y apoyo operativo”. Trejos también dijo que fue llamativo el anuncio de una cooperación para la explotación de minerales raros, que puede beneficiar a Colombia con inversiones e infraestructura en zonas dominadas por grupos ilegales.
En Perú, las autoridades indicaron que abordaron la cooperación bilateral en casos de desastres naturales, como el fenómeno climático El Niño, y la promoción de las inversiones y comercio. Aunque el país tenga problemáticas de seguridad algo distintas a las de Colombia y Ecuador, igualmente puede aprovechar las herramientas que brinda Washington, dijo Monard.
“Lo fundamental es ofrecer inteligencia estratégica y operativa, y hacer una alianza permita lograr capturas concretas. También en materia de contrainteligencia, que es la capacidad de la policía de identificar a sus propios malos elementos”, indicó el analista.
Para Monard, el eje que se está consolidando tiene futuro, ya que los gobiernos de Perú y Colombia recién están empezando, y al de Ecuador le quedan otros tres años. “Si todo sigue constante, creo que esta es una estrategia de mediano aliento. Nos guste o no el Gobierno de Estados Unidos, esta visita es un gol para ellos en términos de relaciones bilaterales, de relaciones regionales y de acciones concretas de colaboración, cooperación y apoyo”, afirmó.
Sin embargo, dijo que resta ver los resultados y cómo cada país aprovecha la oportunidad de recursos. “Pero en términos políticos y geopolíticos, es claramente una coalición liderada por los Estados Unidos y un logro para su Gobierno en la región”, agregó.
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