¿Pueden los pilotos enfrentar cargos penales tras un accidente aéreo? Lo que dicen los expertos tras la tragedia en Miami
Por Alexandra Skores, CNN
Los dos pilotos de un avión de carga de Amazon Air que se salió del extremo de la pista del Aeropuerto Internacional de Miami, chocó contra dos vehículos y causó la muerte de cinco personas la semana pasada lograron salir de su Boeing 767 con heridas leves.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) sigue investigando la causa del accidente. Sin embargo, independientemente de lo que haya ocurrido, es poco probable que los dos hombres en la cabina enfrenten cargos penales, señalan analistas.
“Desde una perspectiva penal, existe una norma federal [sobre cuándo procesar] que establece un umbral muy alto para determinar si hubo negligencia grave, imprudencia temeraria o menosprecio por la vida humana”, afirmó Hassan Shahidi, presidente y director ejecutivo de la Flight Safety Foundation.
En el accidente de Miami, uno de los pilotos expresó su preocupación por la velocidad excesiva de la aeronave mientras sonaban las alarmas durante la aproximación a la pista, revela información recién conocida proveniente de la grabadora de voz de la cabina. No obstante, el aterrizaje prosiguió, una decisión que seguramente será examinada durante la investigación de la NTSB.
“Se les formularán muchas preguntas sobre la toma de decisiones y lo que estaba sucediendo”, señaló Shahidi.
La investigación de los especialistas en accidentes suele durar más de un año y se centra en determinar qué ocurrió y por qué. No asigna culpas ni determina responsabilidad penal alguna, sino que se enfoca en prevenir que un accidente así vuelva a ocurrir.
“En otros países existe automáticamente una doble vía de investigación”, explicó Shahidi. “Por un lado, una investigación de seguridad a cargo de las autoridades reguladoras y, por otro, una investigación penal. Así lo dicta la ley en esos países, ya sea que se trate de un incidente menor o de un accidente. Estados Unidos es un caso muy particular, ya que no inicia automáticamente esa doble vía”.
La mayoría de los pilotos a quienes los investigadores han atribuido la responsabilidad de accidentes nunca llegan a enfrentar cargos penales.
En 2006, el vuelo 5191 de Comair despegó de la pista equivocada en Lexington, Kentucky. El avión regional de Delta Connection circulaba a casi 260 km/h cuando se salió del extremo de la pista, que era corta, y chocó contra unos árboles. Cuarenta y nueve personas murieron.
El copiloto fue el único superviviente. La NTSB determinó que tanto él como el capitán no se aseguraron de estar en la pista correcta y perdieron la “conciencia de su posición” debido a “conversaciones ajenas a la operación durante el rodaje”. Nadie fue acusado penalmente por el accidente.
A los pilotos de un Boeing 777 de Asiana Airlines se los consideró responsables de chocar contra un muro de contención costero en 2013. El impacto hizo que el avión diera vueltas por la pista en San Francisco, causando la muerte de tres personas y heridas a otras 187.
En su informe final, la NTSB concluyó que la tripulación gestionó mal el descenso de la aeronave, que uno de los pilotos desactivó involuntariamente el sistema automático de control de velocidad y que no abortaron el aterrizaje cuando el avión volaba a una velocidad excesivamente baja. Los pilotos nunca fueron acusados formalmente.
La NTSB no es un organismo acusador ni determina responsabilidades legales, incluso cuando concluye que un error del piloto fue la causa del accidente.
No obstante, la información recabada por los investigadores se publica en un documento final y en el expediente del caso, y queda a disposición del público una vez concluida la investigación.
“No tenemos autoridad para concederles inmunidad, por lo que, en realidad, no cuentan con más protección que la buena voluntad de todas las agencias involucradas”, señaló John Goglia, exmiembro de la junta directiva de la NTSB. “Pueden ser acusados muy fácilmente”.
Además de los organismos encargados de investigar accidentes, los fiscales locales o federales pueden llevar a cabo sus propias investigaciones y presentar cargos. Sin embargo, en Estados Unidos es poco frecuente que se procese penalmente a pilotos de aerolíneas por un accidente, según Kathy Yodice, socia directora del bufete de abogados especializado en aviación Yodice Associates.
“Debe haber pruebas de la comisión de un delito —ya sea de índole federal o estatal— y, si existen indicios o evidencias de una posible conducta delictiva, entonces sí podría iniciarse una investigación penal”, afirmó.
Un piloto de Alaska Airlines que se encontraba fuera de servicio fue acusado penalmente ante tribunales estatales y federales por intentar apagar los motores de un avión de pasajeros en pleno vuelo en 2023.
El piloto, Joseph Emerson, declaró a la policía que había consumido hongos alucinógenos dos días antes y que creía estar soñando cuando intentó cortar el suministro de combustible a los motores del avión regional de Horizon Air.
Como parte de acuerdos con la fiscalía, se declaró culpable o no impugnó los cargos. Fue condenado a 50 días de cárcel, pero se le computó el tiempo ya cumplido y se le impuso un período de tres años de libertad supervisada.
También se han presentado cargos penales contra pilotos cuando, por ejemplo, se presentan a trabajar bajo los efectos del alcohol o son acusados de cometer delitos ajenos a su trabajo de vuelo.
Los cargos penales derivados de los accidentes aéreos en sí son más frecuentes en el caso de aeronaves pequeñas de aviación general.
En junio, un instructor de vuelo de 37 años, Philip McPherson II, fue condenado a seis años y medio de prisión por un accidente aéreo ocurrido en 2022 en el que falleció un alumno piloto que lo acompañaba.
La fiscalía señaló que el instructor había perdido su licencia de piloto el año anterior, tras no demostrar la competencia necesaria, y que había estado involucrado en dos accidentes previos.
McPherson se declaró culpable de homicidio involuntario, 40 cargos por actuar como tripulante aéreo sin certificado y otros delitos.
En Estados Unidos, las empresas también pueden ser objeto de acusaciones penales.
Boeing se enfrentó a acusaciones relacionadas con los accidentes de dos de sus aviones Boeing 737 Max, en los que perdieron la vida cerca de 350 personas en Indonesia y Etiopía.
Los investigadores atribuyeron los siniestros a un defecto de diseño en el sistema de piloto automático de la aeronave. Boeing reconoció su responsabilidad en los accidentes mortales y admitió que sus empleados ocultaron información sobre dicho defecto a la Administración Federal de Aviación (FAA) durante el proceso de certificación. La empresa aceptó un acuerdo para evitar el procesamiento penal y fue sancionada con una multa de US$ 1.100 millones.
Las demandas civiles son una vía muy habitual mediante la cual los abogados y las víctimas intentan exigir responsabilidades a quienes consideran culpables de los accidentes aéreos. En ocasiones, estas demandas se dirigen contra aerolíneas, fabricantes de aviones y pilotos, y suelen reclamar indemnizaciones millonarias por daños y perjuicios.
El miércoles, la familia de Yoel Rodríguez Naranjo, quien viajaba en la furgoneta embestida por el Boeing 767 de Amazon Air al salirse de la pista, presentó la primera demanda por homicidio culposo relacionada con el accidente de Miami. Su viuda, Yaraisi Santiso Morejón, ha demandado a los pilotos del avión, a Amazon y a 21 Air, la compañía operadora de la aeronave.
“Todos aquellos que tuvieron alguna participación en este terrible accidente deberán rendir cuentas”, declaró John Morgan, director del bufete de abogados.
La FAA también examinará el incidente para determinar si corresponde imponer multas u otras sanciones normativas —incluida la revocación de licencias o certificados— a cualquiera de los implicados en el accidente.
“Aún no sabemos qué ocurrió exactamente en este accidente ni quiénes podrían ser señalados como responsables de haber contribuido a la tragedia”, señaló Yodice, abogado especialista en aviación. “Es posible que la FAA analice el caso desde la perspectiva del cumplimiento normativo: ¿se infringió alguna regulación? ¿Se realizó el mantenimiento adecuado? ¿Fue apropiada la capacitación? ¿Violaron los pilotos alguna norma federal de aviación específica para la operación de esa aeronave, o bien las regulaciones aplicables a los tiempos de vuelo y de servicio?”.
El domingo, Amazon anunció la suspensión temporal de sus operaciones con 21 Air mientras continúa colaborando con la investigación y apoyando a los afectados, informó Reuters.
“Tras el trágico incidente del fin de semana pasado, hemos dedicado tiempo a apoyar la investigación y a revisar las circunstancias del suceso, y hemos decidido suspender nuestras operaciones con 21 Air, la compañía operadora del vuelo 7598”, declaró Kelly Nantel, portavoz de Amazon, a Reuters. CNN se ha puesto en contacto con Amazon y 21 Air.
En un comunicado enviado a Reuters, 21 Air afirmó que sigue centrada en apoyar a las familias y en “colaborar estrechamente con la NTSB y con todos nuestros socios, como Amazon, a medida que avanza la investigación. Confiamos plenamente en nuestras políticas de seguridad, procedimientos y programas de capacitación”.
En otros países es más frecuente que se presenten cargos penales contra los pilotos.
En 2005, un avión que volaba de Italia a Túnez se quedó sin combustible debido a un indicador defectuoso y se estrelló en el mar Mediterráneo, cerca de Sicilia, causando la muerte de 16 personas, según los investigadores.
Los fiscales italianos afirmaron que el piloto tunecino entró en pánico y se puso a rezar en lugar de tomar medidas de emergencia, argumentando que tanto él como su copiloto podrían haber logrado llegar a un aeropuerto cercano. Ambos fueron condenados a penas de prisión, según Reuters.
Yodice señala que los pilotos estadounidenses que realizan vuelos internacionales pueden enfrentarse a cargos en el extranjero si ocurre algún incidente.
“La aviación es una industria móvil”, afirmó Yodice. “Si se ven involucrados en un accidente en un país extranjero, podrían quedar sujetos a las normas de ese país en materia de delitos, a su código penal y a posibles cargos penales presentados en dicho país contra ciudadanos estadounidenses”.
En 2006, un avión ejecutivo pilotado por dos estadounidenses chocó contra un Boeing 737-800 de Gol Airlines a casi 11.300 metros de altura sobre la selva amazónica de Brasil, según los investigadores.
Las 154 personas a bordo del vuelo comercial fallecieron, pero los dos pilotos del avión ejecutivo lograron realizar un aterrizaje de emergencia.
Las autoridades brasileñas acusaron a los pilotos, mientras que estos sostenían que no habían cometido ninguna infracción y que la colisión se debió a errores del control de tráfico aéreo.
Los dos estadounidenses fueron condenados, pero se negaron a regresar a Brasil y Estados Unidos no accedió a extraditarlos. Finalmente el caso se cerró.
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