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Milei llega a la ONU con un discurso lleno de Malvinas. ¿Por qué apuesta ahora por esa bandera?

Por Cecilia Domínguez, CNN en Español

“Una causa sagrada”. Así definió el presidente Javier Milei al reclamo argentino por las Islas Malvinas, que volvió a ocupar un lugar inesperadamente central en la agenda del Gobierno y a atraer la atención internacional, mientras se aguarda su discurso este miércoles en la 81° Asamblea General de Naciones Unidas.

Pero Malvinas nunca dejó de ser una causa sensible para Argentina. El reclamo de soberanía convivió durante décadas con una realidad que permanece prácticamente intacta: las islas están bajo el dominio británico desde 1833 y, después de la guerra de 1982, que marcó una victoria británica, Argentina no logró avanzar hacia un diálogo o una negociación con Reino Unido sobre la disputa.

Aunque en 2024 el presidente no hizo mención a Malvinas en su primer discurso en Naciones Unidas, al año siguiente sí lo hizo. “Quiero reiterar nuestro reclamo legítimo e irrenunciable sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes que permanecen ocupados ilegalmente”, dijo. Agregó que seguía sin resolverse lo que calificó como una “situación colonial” e invitó al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales, de conformidad con la Resolución 2065 de la Asamblea General.

En los últimos meses, una serie de episodios pusieron el tema en el foco internacional. Primero, una imagen que rápidamente trascendió el ámbito deportivo: durante el Mundial, jugadores de la selección argentina exhibieron una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, después del partido de semifinales contra Inglaterra. Poco después, una declaración de Donald Trump abrió una posibilidad inesperada para el país sudamericno: el presidente estadounidense dijo que Washington estaba reevaluando su posición frente a la disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido.

Para Milei, esa señal no pasó inadvertida. El presidente decidió dedicar una cadena nacional exclusivamente a la cuestión Malvinas, en la que reafirmó con vehemencia el reclamo argentino de soberanía y amplió el alcance de sus argumentos: además de la disputa territorial, puso el foco en los recursos naturales, la explotación petrolera y la seguridad nacional. También, amenazó con imponer sanciones a las empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos que directa o indirectamente inicien proyectos allí sin autorización argentina.

Pero detrás de esta renovada ofensiva aparece una pregunta: ¿qué cambió en la posición de Milei sobre Malvinas a lo largo de los años y por qué?

Para el presidente Milei, al menos públicamente, las Malvinas siempre fueron argentinas y, en término generales, nunca abandonó el reclamo de soberanía sobre las islas. Sin embargo, sus declaraciones anteriores muestran diferencias en el tono, las prioridades y algunos de los argumentos utilizados, en comparación con su último mensaje en cadena nacional, emitido el pasado jueves 3 de septiembre.

Durante la campaña presidencial de 2023, el entonces candidato Javier Milei sostuvo que Argentina había perdido la guerra de 1982 y que el país debía intentar recuperar las islas por la vía diplomática.

Un año más tarde, en una entrevista con la BBC en Casa Rosada, el presidente describió el reclamo de soberanía como una negociación a largo plazo y expresó su admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la guerra de Malvinas.No solo admiro a Margaret Thatcher, admiro también a Ronald Reagan en Estados Unidos y a Winston Churchill. ¿Cuál es el problema?”, afirmó.

En abril de 2025, durante el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei volvió a defender el reclamo argentino, pero sus declaraciones sobre la autodeterminación de los isleños generaron fuertes cuestionamientos. “El voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso, buscamos ser una potencia al punto tal de que ellos prefieran ser argentinos”, dijo. La frase ponía el énfasis en generar las condiciones económicas y políticas para que los isleños eventualmente quisieran formar parte de Argentina, más que en una negociación inmediata sobre la soberanía.

Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho, no hay discusión al respecto”. Con esa frase, Milei abrió una cadena nacional dedicada exclusivamente a Malvinas y dio un paso más en la forma de plantear el reclamo argentino. La soberanía sobre las islas no es una novedad en su discurso. Lo que sí cambió es el tono y, sobre todo, el alcance de la cuestión.

Por primera vez desde que llegó a la Casa Rosada, Milei rechazó de manera explícita que los habitantes de las islas tengan un derecho legítimo a la autodeterminación y sostuvo que los referendos realizados allí son inválidos para definir la soberanía. Pero el presidente no se quedó en la disputa territorial y presentó Malvinas como una cuestión vinculada con los recursos estratégicos de Argentina. Amenazó, además, con sanciones más duras para empresas vinculadas con actividades de explotación de hidrocarburos en las islas, anunció un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional y más recursos para el Ministerio de Defensa. También, planteó la creación de una Base Naval integrada en Tierra del Fuego y de un Consejo de Seguridad Nacional. Esto indica que el reclamo de soberanía permanece, pero ahora aparece dentro de una estrategia más amplia y directa.

Para el analista político Carlos Fara, hay dos elementos que ayudan a explicar este giro de Milei en su último mensaje a la población. Por un lado, la posición expresada recientemente por Donald Trump, que indica que Estados Unidos podría reevaluar su posición en la disputa territorial. La postura oficial de Estados Unidos sobre el asunto es históricamente de neutralidad. Y, por el otro, el contexto político interno de Milei. “Es un presidente que está complicado en su nivel de aprobación frente a la opinión pública y sabemos que la causa Malvinas es una fibra que rápidamente se pliega en la opinión pública”, sostiene Fara.

Pero el contexto político no es, para el analista, la única explicación. También hay una diferencia entre la manera en que Milei había hablado de Malvinas antes de esta cadena nacional y el lugar que ahora ocupa la cuestión dentro de su discurso. “Claramente, es un presidente con un discurso más ligado a la globalización y los temas de soberanía no eran su prioridad. Por eso, sí es un cambio de actitud. Desde ese punto de vista, decidió jugar una ficha fuerte”, afirma.

Las Islas Malvinas están ubicadas en el Atlántico Sur, a unos 600 kilómetros de la costa continental argentina. El archipiélago tiene una superficie de aproximadamente 12.000 kilómetros cuadrados y una población de poco más de 3.000 personas.

El reclamo de soberanía entre Argentina y el Reino Unido llevó a una guerra en 1982, después de que la dictadura militar argentina de ese entonces desembarcara tropas allí. El conflicto duró 74 días y terminó con la rendición argentina ante las fuerzas británicas el 14 de junio de ese año. El saldo mortal fue de 649 soldados argentinos, 255 soldados británicos y 3 civiles.

Argentina lleva adelante su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ha pedido a ambos gobiernos que reanuden sus negociaciones para encontrar una solución pacífica y definitiva.

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