Desde bidés hasta la magia del béisbol: cómo Munetaka Murakami y sus compañeros revivieron a los White Sox en la MLB
Por Don Riddell, CNN
No es exagerado decir que los Chicago White Sox solían ser un desastre.
Tras tres años nefastos en los que perdieron al menos 100 partidos por temporada, el equipo del South Side necesitaba renovarse. Pero jamás habrían imaginado que unos nuevos asientos de inodoro formarían parte de la solución.
Aquí entra en escena el poderoso bateador japonés Munetaka Murakami, quien llegó en diciembre con un contrato de 34 millones de dólares y solicitó la instalación de varios asientos con bidé TOTO Washlet en el vestuario. Desde entonces, los Sox han mejorado notablemente su rendimiento y ahora están a las puertas de clasificarse para la Serie de Campeonato de la Liga Americana en los playoffs de la MLB, con “Mune” liderando tanto el ataque como las celebraciones.
“¡Estoy borracho!”, declaró desde el vestuario después de que los Sox aseguraran la victoria en la serie de comodines contra los Astros de Houston. Hablando sin la ayuda de su fiel traductor Kenzo Yagi —quien también celebraba con una cerveza a su lado—, Mune gritó una frase que se hizo viral de inmediato: “Ayer, tal vez con resaca…”.
“No, ayer no; mañana. Perdón”, dijo entre risas. “¡No hablo inglés!”.
Con una estatura de 1,88 metros (6 pies y 2 pulgadas), Murakami es una figura imponente. En Japón lo apodaron “Murakami-sama” debido a que sus hazañas en el plato eran casi divinas. Con frecuencia conecta jonrones que superan los 400 pies (unos 122 metros), con una velocidad de salida promedio de casi 151 kilómetros por hora (94 millas) que lo sitúa cerca de la élite de este deporte.
Anunció su llegada a la “Ciudad de los Vientos” de manera contundente con jonrones en sus tres primeros partidos; se convirtió así en apenas el cuarto jugador en la historia en iniciar su carrera en la MLB con tal fuerza y en el primero en lograrlo con los White Sox. Ya consagrado como campeón olímpico y del Clásico Mundial de Béisbol con Japón, este jugador de 26 años demostraba ahora a las Grandes Ligas su potencia bruta. Había conectado 14 jonrones antes de lograr su primer doble, una estadística inusual para un jugador que comienza su trayectoria en la MLB.
Por el momento, su juego hablaba por sí solo, pero quienes cubrían al equipo sabían que él tenía mucho más que expresar. Brooke Fletcher, reportera de campo del equipo para Chicago Sports Network, describe a Murakami como alguien “divertido de manera astuta”.
“Siempre supimos que Mune tenía ese sentido del humor”, declaró a CNN Sports. “En los entrenamientos de primavera vas conociendo a los jugadores, pero él no lo mostró mucho durante esta temporada”.
Fletcher comenta que Murakami estaba totalmente “concentrado” en su campaña de novato. Sin embargo, de vez en cuando afloraba su peculiar personalidad; ahí estaba aquel calcetín blanco que sacó de su chaqueta durante la conferencia de prensa de presentación, así como sus ocasionales frases ingeniosas que, debido a su rareza y a que a menudo las pronunciaba con una convicción casi cómica, se han vuelto icónicas.
Su figura cabezona, repartida en julio durante una noche en la que Murakami conectó otros dos jonrones, incluía una de esas frases: “Tengo potencia”. Si buscas su nombre en Google, aparece en pantalla otra de sus frases características —”CIEN”— junto al emoji de una botella de champán.
Cuando los White Sox aseguraron su primer pase a los playoffs desde 2021 tras una victoria aplastante sobre los Kansas City Royals, Fletcher sostenía el micrófono en un vestuario rebosante de euforia. Al pedirle que calificara la celebración en una escala del uno al 10, Murakami dijo: “¡100! No, 10. No, ¡100!”. ¿Cuántas botellas de champán había abierto? “¡Cien!”. Y finalmente, cuando se le pidió que describiera cómo se sentía al celebrar con el equipo, puso la mano sobre el micrófono, miró a la cámara, mostró una amplia sonrisa y gritó —entre los vítores de sus compañeros—: “¡Soy japoneeeés!”.
“Cuando le hice esa entrevista y lo vi soltarse así, pensé: “¡Sí, vamos, por fin!””, explicó Fletcher. “Al ver la atención que generó en las redes sociales, me alegró que la gente pudiera ver cómo es él realmente. Es un tipo estupendo en el vestuario”.
Britney Eurton, reportera de NBC Sports y Prime Video —quien captó la frase “Ayer, con resaca”—, cree que la razón por la que tanta gente está empezando a apreciar a Murakami es que su personalidad resulta muy sorprendente.
“Culturalmente, al pensar en los japoneses, uno podría imaginarlos algo más reservados”, comentó a CNN Sports. “Shohei Ohtani es mucho más reservado y callado, y creo que Murakami es más impredecible, y eso hace que la energía se dispare. Es un tipo grande, obviamente; un tipo grande con una personalidad enorme”.
El éxito de Chicago esta temporada supera con creces cualquier expectativa que pudieran tener cuando los Sox quedaron fuera de la lucha por los playoffs el 6 de septiembre del año pasado.
En 2023 habían perdido 101 partidos, y la situación se desmoronó por completo en 2024, año en que fueron el peor equipo de todas las Grandes Ligas con 121 derrotas, un récord en la era moderna. Luego, solo un equipo tuvo un registro peor que sus 102 derrotas de 2025. Ningún equipo había logrado clasificarse para los playoffs tras dos temporadas consecutivas con 100 derrotas, por lo que conseguirlo después de tres seguidas parecía impensable, sobre todo después de que uno de sus lanzadores polivalentes quedara fuera de juego durante los entrenamientos de primavera.
Se esperaba que Mike Vasil asumiera una gran responsabilidad desde el montículo en 2026, pero un desgarro en el ligamento colateral cubital sufrido en marzo lo cambió todo. Su temporada terminó antes incluso de empezar y, sin embargo, ha acabado desempeñando un papel crucial. No es habitual que los jugadores lesionados viajen con el equipo, pero sus compañeros insistieron en que permaneciera en el banquillo, y su participación ha ayudado a los White Sox a capturar algo mágico.
Allá por el mes de abril, el relevista Jordan Leasure compró una varita mágica de juguete de 20 dólares para que Vasil se divirtiera con ella, y ese objeto transformó la suerte del equipo.
“Estaba en el vestuario”, contó a Chicago Sports Network, “y decidí empezar a ‘lanzar hechizos’. La varita entra en juego cuando estamos bateando porque queremos carreras; también ha habido un par de ocasiones en las que la hemos usado mientras lanzábamos”.
El mes siguiente a la llegada de la varita, Chicago se convirtió en uno de los equipos más en forma del béisbol. A Murakami le encantó. “A veces, Mune pide su propio hechizo específico”, explicó Vasil con total sinceridad. “Podrías lanzarle cualquiera, pero a él le encanta ese hechizo concreto que hago con la varita”.
Por ejemplo, después de que Murakami conectara un jonrón contra los Cubs —los rivales de los Sox en la misma ciudad— en el mes de mayo, la retransmisión mostró la repetición de una escena de juego de rol ocurrida poco antes en el banquillo: se veía a Murakami siguiendo atentamente con la mirada la varita de Vasil y estremeciéndose al recibir “el hechizo”.
Vasil ahora luce un sombrero de mago bordado que le regalaron los aficionados y, cuando el mánager Will Venable le dijo que la oficina del comisionado tenía reparos respecto a su varita, se mostró desconsolado.
“¿Qué hago ahora?”, dijo. “Me he quedado sin identidad”.
Sin embargo, Venable estaba bromeando. A todo el mundo le encantaba la varita, comentó, y posteriormente los White Sox repartieron 20.000 réplicas entre sus seguidores.
Tras haber ganado su primera serie de postemporada desde su participación en la Serie Mundial de 2005 —y con la bendición papal del mismísimo papa León XIV de Chicago impulsándolos aún más—, los White Sox parecen imparables.
Una victoria por 4-3 sobre los Cleveland Guardians el lunes los dejó a las puertas de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS), con una ventaja de 2-0 en la serie divisional al mejor de cinco partidos. Es una de las historias de remontada más sorprendentes del deporte en los últimos tiempos, y aún no han terminado.
Su alegría es contagiosa y los aficionados de toda la liga se están fijando en ellos. Bailan en el banquillo antes de los partidos, el tercera base Miguel Vargas ladra para celebrar los jonrones y el infielder Sam Antonacci se disfrazó de Spider-Man para ir al cine.
Ya sea magia, química o simplemente buena energía, este equipo se lo está pasando en grande.
“Estos chicos simplemente están jugando a un juego de niños”, declaró Fletcher a CNN Sports. “Se lo están pasando genial”.
Eurton coincide: “Parece un grupo al que simplemente le encanta estar y jugar unido. Me da la sensación de que son como niños pequeños jugando a su deporte favorito. Que no quepa duda: saben lo que está en juego, pero se divierten mientras lo hacen”.
Nadie que los haya visto podría negarlo. Y, gracias a esos nuevos bidés y a un toque de magia pícara, es una diversión sana y limpia, además.
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