Un virus mutado provoca una temporada de gripe temprana en EE.UU., especialmente en la costa oeste
Por Brenda Goodman, CNN
La temporada de gripe ha comenzado meses antes de lo previsto, con un virus mutado propagándose por algunas zonas de Estados Unidos. Esto ha tomado por sorpresa a muchas personas que, posiblemente, ni siquiera han pensado aún en ponerse la vacuna anual contra la gripe.
Este año, la temporada comenzó dos meses y medio antes de lo habitual y afectó primero a los estados de la costa oeste, algo inusual, señaló el Dr. Alex Greninger, jefe de la División de Diagnóstico de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Medicina de Laboratorio de la Universidad de Washington.
Por lo general, la temporada de gripe en Estados Unidos comienza en el sur —a menudo en Florida, a donde llega procedente del hemisferio sur— y luego tiende a extenderse hacia el norte a medida que avanzan el otoño y el invierno.
“En Seattle, estamos bastante al norte. Solemos registrar un pico importante en enero”, explicó Greninger, añadiendo que la mayor parte de los casos suele concentrarse entre finales de diciembre y febrero.
Sin embargo, este año la situación es distinta.
La semana pasada, aproximadamente 1 de cada 10 personas a las que se les realizó una prueba de gripe en el estado de Washington dio positivo, según datos del Departamento de Salud Pública estatal.
“Básicamente, durante la última semana hemos observado niveles de gripe propios de enero”, afirmó Greninger.
Según Walgreens, a nivel nacional, esta temporada de gripe se ha adelantado unas cuatro semanas respecto a años anteriores; la cadena está dispensando más recetas de antivirales y medicamentos para la tos y el resfriado que en el mismo periodo del año pasado.
A nivel nacional, cerca del 2,1% de las consultas médicas de la semana pasada correspondieron a enfermedades de tipo gripal —un indicador aproximado del impacto que síntomas como la fiebre y la tos están causando en todo el país—. No obstante, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., esta cifra aún se sitúa por debajo del umbral base nacional, lo que significa que el virus todavía no se ha propagado de forma generalizada en todas partes.
“Diría que todos los estados de la región del Pacífico comenzaron su temporada muy pronto; sin embargo, a medida que avanza la temporada, observamos una propagación hacia el este, por lo que todas las regiones del país están registrando un aumento en este momento”, señaló la Dra. Caitlin Rivers, epidemióloga que dirige el Centro para la Innovación en la Respuesta a Brotes (Center for Outbreak Response Innovation) en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins.
En la región que abarca Arizona, California, Hawai y Nevada, la proporción de pruebas de gripe que dieron positivo alcanzó al menos el 10% la semana pasada, lo que indica niveles significativos de la enfermedad. El sur del país se está acercando rápidamente a esas cifras, indicó Rivers, quien realiza un seguimiento detallado de la gripe a través de su boletín informativo Force of Infection.
La oleada de gripe que afecta a los estados del Pacífico proviene de Asia, explicó Greninger, y está dominada por el virus H1N1, el mismo que provocó una pandemia cuando surgió por primera vez en 2009.
Según señaló, este virus representa aproximadamente el 98% de las muestras que recibe su laboratorio actualmente.
Estos virus H1N1 también han desarrollado una mutación genética que les permite evadir mejor nuestra respuesta inmunitaria.
Esta variante del virus ya ha causado estragos en Japón, donde provocó el cierre de escuelas y guarderías tras un aumento repentino de casos entre los niños. Asimismo, llevó a las autoridades a adelantar las campañas de vacunación para proteger a la población.
La mutación, identificada como G155E, apareció después de que ya se hubieran seleccionado las cepas para las vacunas contra la gripe de este año, explicó Greninger. Por lo tanto, aunque las vacunas están dirigidas a una versión del H1N1 y deberían seguir ofreciendo cierta protección, el virus aún puede sortearlas.
Greninger destaca que la pandemia de covid-19 facilitó el desarrollo de nuevas herramientas que permiten rastrear la propagación de variantes virales casi en tiempo real.
“Nos acercamos cada vez más a algo parecido a un pronóstico meteorológico, ¿verdad?”, comentó. “Podemos obtener la secuencia rápidamente, lo que nos permite identificar con exactitud cuáles son las mutaciones. Esto pone de relieve, fundamentalmente, la necesidad de ser capaces de producir estas vacunas con mayor rapidez”.
Las cepas utilizadas en las vacunas contra la gripe de este año se eligieron en primavera, antes de que la nueva variante viral se convirtiera en una amenaza. Se seleccionan con tanta antelación porque la mayoría de las vacunas contra la gripe en Estados Unidos todavía se producen en huevos de gallina; una práctica que, según añadió Greninger, se mantiene porque resulta muy económica.
Existe una vacuna contra la gripe recién aprobada que utiliza tecnología de ARNm; según Greninger, esto ofrece la posibilidad de desarrollar vacunas más eficaces con mayor rapidez. Si llegará a sustituir a las vacunas basadas en huevos es otra cuestión, de carácter económico.
Los médicos suelen recomendar vacunarse contra la gripe antes de Halloween para garantizar la mejor protección durante toda la temporada, hasta la primavera. Sin embargo, el consejo principal de Greninger en este momento es vacunarse lo antes posible. “Mucha gente, yo incluido, solía esperar hasta finales de octubre —época en la que ya nos encontramos, más o menos—, pero, en realidad, el momento ideal para vacunarse fue hace dos o tres semanas”.
Otros expertos coinciden.
“Es muy pronto, por lo que me preocupa el momento de la vacunación”, señaló Rivers. “La gente no suele pensar en ponerse la vacuna contra la gripe tan pronto en la temporada”.
Queda por ver si esto hará que la temporada, en su conjunto, sea más grave.
Greninger añadió que podría producirse una segunda oleada de casos de gripe una vez que el virus H1N1 alcance su punto máximo.
“No me sorprendería ver una segunda oleada, similar a una temporada de gripe convencional. Tendremos casos de H1N1 alcanzando su pico en 2026 y, después, quién sabe qué ocurrirá en enero, febrero o marzo”, comentó. “Será interesante ver cómo evoluciona”.
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