Skip to Content

Una fotógrafa exploró este extraordinario edificio de Chicago que quedó vacío tras la caída de un imperio mediático negro

Por Jacqui Palumbo, CNN

Apenas cuatro años después de la era de los derechos civiles, Chicago dio la bienvenida a su primer rascacielos en el centro de la ciudad, diseñado por un arquitecto negro para una empresa propiedad de personas negras. Durante cuatro décadas, la Johnson Publishing Company ocupó una torre de 11 pisos en el 820 de South Michigan Avenue. El edificio era un monumento a la cultura negra y desde allí se distribuían cada año millones de ejemplares de las revistas Ebony y Jet. El fundador de la empresa, el editor John H. Johnson, lo llamó “el milagro de Michigan Avenue” porque su construcción llegó a hacerse realidad.

Este gigante de los medios puso en relieve las historias, las noticias y la belleza de la vida de la comunidad negra, y atrajo a figuras de portada inigualables, como Grace Jones, Prince, Donna Summer, Michael Jordan, Florence Griffith Joyner y el presidente Barack Obama. Sin embargo, ante las dificultades que atravesó la empresa en la década de 2010, sus emblemáticas publicaciones fueron vendidas a una firma de capital de riesgo. Por otra parte, importantes instituciones del mundo del arte y diversos artistas adquirieron sus archivos, su colección de obras de arte y su mobiliario, con la esperanza de preservar su legado.

El edificio, aunque quedó vacío, permaneció en pie. Tras su austera fachada modernista —obra del arquitecto John Moutoussamy—, los interiores, diseñados por Arthur Elrod y William Raiser de Palm Springs, nunca fueron renovados ni modificados. Sus paredes lucían coloridos motivos en zigzag, diseños de plumas de pavo real y una mezcla de tonos anaranjados, verdes y morados. Los suelos, a su vez, estaban cubiertos por alfombras con patrones igualmente exuberantes.

Las oficinas quedaron desocupadas hacia 2012, menos de una década después del fallecimiento de Johnson, y, posteriormente, la empresa terminó declarándose en bancarrota. En el interior de su antigua sede —que albergó las revistas Ebony y Jet, la firma de cosméticos Fashion Fair y una cafetería tan popular que las celebridades y figuras públicas solían pedir el menú con antelación—, la lista de visitantes se redujo pronto a una sola persona: una fotógrafa que, según sus propias palabras, quedó “obsesionada” con el edificio vacío y su historia, y se propuso preservarlo.

Actualmente, la colección de imágenes de Barbara Karant forma parte de un nuevo libro sobre el legado de Johnson Publishing Company, titulado “820 Ebony/Jet: Visions of the Johnson Publishing Company, an American Icon”. A través de sus fotografías, imágenes de archivo y ensayos de diversos colaboradores sobre la historia del edificio, el libro reflexiona sobre la empresa —descrita como “el corazón y el alma del Estados Unidos negro”— y pone de manifiesto la pérdida tangible de un referente cultural.

“Quedé completamente cautivada por el entorno y su vitalidad”, explicó Karant. “A pesar de que el edificio estaba vacío, sentí que aún perduraban una energía y una creatividad latentes”.

Karant, fotógrafa de arquitectura e interiores radicada en Chicago, habló sobre el proyecto a través de una videollamada junto a Joy Bennett, exeditora sénior de la revista Ebony. Ambas vivieron el edificio de maneras totalmente distintas. Bennett —hija de Lerone Bennett Jr., editor ejecutivo de Ebony, y de Gloria Bennett, editora de Jet— creció literalmente en el edificio: primero como lugar de trabajo de sus padres y, más tarde, como su propio espacio laboral desde finales de los años 90 hasta 2009. Karant, por su parte, solo conoció el lugar después de que fuera vendido al Columbia College Chicago, institución donde ella ejercía como profesora adjunta. A partir de 2013, visitó el edificio en unas 40 ocasiones, principalmente durante la primavera y el otoño; según recuerda, en verano el calor era sofocante debido a la falta de aire acondicionado, mientras que en invierno la calefacción apenas era suficiente para evitar que las tuberías reventaran.

Tras la finalización de su proyecto, el edificio —cuyos exteriores fueron declarados monumento histórico— fue reconvertido en unidades residenciales. El único vestigio de su pasado es el letrero que aún permanece en la azotea. (Las revistas Ebony y Jet cambiaron de dueño en varias ocasiones y hoy siguen publicándose en formato digital bajo la propiedad de Eden Bridgeman Sklenar, quien actualmente ocupa el cargo de directora ejecutiva).

Al referirse a la época en que fue construido, Bennett señaló: “Era un testimonio de la fe, la esperanza y el éxito del señor Johnson. Era un espacio de trabajo vibrante, algo increíble. No alcanzo ni a explicar lo importante que fue para la comunidad negra en Estados Unidos”.

Antes de eso, los Johnson operaban su negocio desde lo que había sido una funeraria; para adquirirla, necesitaron recurrir a un intermediario blanco. Cuando Johnson decidió que quería una nueva sede, se sintió frustrado ante la dificultad de encontrar inversores, por lo que optó por financiar el proyecto él mismo.

En cualquier momento, recordaba Bennett, el personal podía encontrarse con estrellas de Hollywood como Jamie Foxx o Elizabeth Taylor, con el reverendo Jesse Jackson o con la terapeuta sexual Dra. Ruth; su madre solía contar anécdotas sobre Louis Armstrong o Lena Horne recorriendo esos mismos pasillos. En el libro, otras personas comparten sus propios encuentros: Lionel Richie subiendo en el ascensor, Sidney Poitier firmando autógrafos o Michael Jackson llegando de incógnito. Después de que el senador Obama se convirtiera en presidente electo en 2008, se reunió con la revista Ebony para conceder su primera entrevista en prensa tras aquella histórica elección.

“El Servicio Secreto nos confinó. No podíamos salir de la planta”, recordó Bennett. «Fue una locura”.

Pero, antes de dedicarse al periodismo, Bennett trabajaba guiando visitas por el edificio. Allí se encontraban la animada cafetería, los camerinos de Fashion Fair, la cocina de pruebas de Ebony y obras de arte de Jacob Lawrence y Richard Hunt; por no mencionar la barbería, el gimnasio y el apartamento situado en la planta ejecutiva. En la planta superior, los rojos intensos y los ángulos marcados de la suite de Johnson contrastaban con la suavidad en tonos crema y miel de la oficina de su esposa, Eunice. Aquello era una extensión del propio Johnson y, cuando falleció, su féretro fue expuesto en el vestíbulo del edificio, relató Bennett, mientras una fila de personas se extendía a lo largo de la avenida Michigan para presentar sus respetos.

Cuando Bennett dio sus primeros pasos profesionales en otras empresas de medios, entre ellas Gannett y Crain’s, antes de regresar a la Johnson Publishing Company, sintió que, en comparación, cualquier otro espacio de oficina que hubiera conocido resultaba “soso y deslucido”.

“¿Acaso no todo el mundo tiene estos suelos coloridos, estas texturas, el cristal y los espejos, y artistas y escultores que se encargan del diseño?”, recuerda haber pensado.

Karant experimentó esa misma fascinación por el lugar, incluso cuando este ya había quedado completamente vacío. Cuando fotografió sus 33.500 metros cuadrados, lo hizo siempre en solitario y, por más veces que regresara, siempre encontraba algo nuevo. Durante la elaboración del libro, al hablar con exexplenados le le preguntaban a menudo cuál era su planta favorita.

“Supongo que cada uno tenía su planta favorita”, comentó. “Pero, para mí, la planta favorita era siempre aquella en la que estuviera trabajando en ese momento”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.