El bolsillo y ICE hacen tambalear el apoyo a Trump y los republicanos en esta ciudad industrial de Pensilvania
Por Ione Molinares y Rocío Muñoz-Ledo, CNN en Español
Víctor Torres cuenta que votó por Donald Trump en 2024. Dos años después, no sabe si volverá a apoyar a los republicanos, el partido del presidente, en las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Le preocupa que la comida y las medicinas sean cada vez más caras, pero también le inquieta el trato que reciben los latinos bajo las políticas migratorias del Gobierno.
“Yo soy hispano, no me gusta cómo están maltratando a los hispanos”, dice Torres a CNN, sentado en su silla en una acera de las calles de Allentown, Pensilvania. “Por eso todavía no me he decidido. Quiero esperar un poquito más; cuando se acerque la fecha, voy a decidir. Pero hay cosas que me molestan, principalmente lo del ICE”, añade.
En las calles de Allentown, los letreros en español conviven con los negocios dominicanos y puertorriqueños, que dan cuenta de la presencia latina en esta antigua ciudad industrial de Pensilvania. Allí, donde el 56,3% de la población es de origen latino, las dudas de Torres reflejan algunas de las preocupaciones que atraviesan a la comunidad a pocas semanas de unas elecciones que podrían redefinir el control del Congreso.
Allentown forma parte del séptimo distrito congresional de Pensilvania, donde el congresista republicano Ryan Mackenzie se enfrenta al demócrata Bob Brooks, un bombero jubilado y dirigente sindical. El distrito pasó de manos demócratas a republicanas en 2024 y se encuentra en la región del valle de Lehigh, que también incluye las ciudades de Bethlehem y Easton.
Los latinos representan cerca de una cuarta parte de la población del distrito y formaron parte de la coalición que llevó a Trump a la Casa Blanca en 2024. CNN recorrió las calles de Allentown para conocer qué les preocupa.
José Fajardo dice que votará por los demócratas porque siente que el presidente Trump no ha cumplido sus promesas económicas. “Estoy cansado de quien está encargado ahora. Él prometió muchas cosas y nada de lo que prometió cumplió”, señala mientras camina a prisa por uno de los barrios de esta ciudad, históricamente manufacturera, cuya economía se ha diversificado con los años y está a solo unas dos horas en auto de Nueva York.
Ese malestar representa un desafío para el mandatario cuando sale a hacer campaña. En junio, en medio de las presiones por el alto costo de vida agravado por la guerra en Irán, Trump visitó una planta de ensamblaje de camiones Mack Trucks, cerca de Allentown, para defender su promesa de recuperar los empleos industriales y buscar apoyo para los republicanos.
Para Fajardo, sin embargo, las promesas siguen chocando con los gastos de todos los días, desde llenar el tanque de gasolina hasta hacer la compra en el supermercado. “Todos estamos afectados en todo en la vida: comida, gasolina, todo lo económico, todo”, dice.
Nabis Pichardo también pone el foco en la economía, aunque sus prioridades pasan por los salarios y el acceso a la atención médica. “Que suban los sueldos y haya seguros médicos. Que, de acuerdo con su situación económica, no sean tan drásticos al punto de que quienes no trabajan se queden sin un seguro médico ni nada”, pide la mujer mientras le arreglan el cabello en un salón de belleza llamado “Dominican House of Beauty”.
Mientras peina a Pichardo, María Díaz de Suárez dice que el trato a los inmigrantes también pesa a la hora de decidir su voto.
“No me gusta cómo los tratan (a los inmigrantes), porque yo también soy dominicana, pero resido aquí. No me gusta y siempre me voy a ir por el demócrata”, dice esta estilista.
Su preocupación es la misma que contaba Torres y muchos otros residentes de Allentown, una ciudad que ha visto un crecimiento importante de la población latina en las últimas décadas. En 2000, representaba alrededor del 24% y actualmente ya supera la mitad, con un 56,3%, según la Oficina del Censo de EE.UU.
Buena parte de ese crecimiento comenzó en los años noventa con la llegada de familias puertorriqueñas que se mudaban desde Nueva York en busca de viviendas más baratas y una vida más tranquila para criar a sus hijos. A esa comunidad se sumaron miles de dominicanos, que hoy también forman uno de los grupos latinos más numerosos de Allentown.
Yan López se identifica como republicano, aunque todavía no ha decidido a quién apoyará en noviembre y es otro de los residentes que cuestiona la dureza de las medidas migratorias. “El tema de la inmigración, pues es inevitable. Eso va a pasar, pero tampoco tiene que ser tan harsh”, afirma. A su juicio, las autoridades deben respetar el debido proceso.
Pese a sus reservas, este joven no descarta votar por los demócratas si alguno de sus candidatos le convence más. “Si hay un candidato mejor del otro lado”, dice.
No todos en Allentown han dejado de apoyar a Trump. “Creo que ha sido un buen presidente, aunque ha estado mal asesorado en algunas cosas”, dice Pavel Martin. “El problema no son quienes ocupan el cargo, sino quienes están detrás de los presidentes, sean demócratas o republicanos. Cuando hay malos asesores, se toman malas decisiones”, añade.
A dos años de haber votado por Trump, Torres aún espera señales que le ayuden a decidir qué partido podría responder mejor a sus preocupaciones, en especial al costo de la atención médica. “Yo tengo mi seguro social, pero lo que me dan es muy poco”, dice. Su prioridad, insiste, es que “la cosa mejore”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
