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Intercambió 40.000 mensajes de texto con su presunto asesino. En el juicio, estos mensajes cuentan dos historias diferentes

Por Faith Karimi, CNN

Matthew Farwell quería pasar por el apartamento de Sandra Birchmore. Solo un ratito.

“¿Sigues despierta?” , le escribió. “¿Puedo pasar un momento?”

Era la noche del 1 de febrero de 2021, cuando una tormenta de nieve azotaba el este de Massachusetts. Birchmore tenía unas diez semanas de embarazo y había pasado gran parte del día en su apartamento en Canton, un suburbio de Boston, preparándose para la vida como madre primeriza. Había encargado un cochecito, buscado muebles para la habitación del bebé y le había escrito a una amiga para preguntarle por ropa de recién nacido.

Cuando el mensaje de Farwell llegó a las 9:07 p.m., no lo dudó.

“Sí. Puedes venir a saludar. ¿Estás bien?”, respondió ella. “La puerta estará abierta cuando llegues”.

Fue el último mensaje de texto que envió.

Siete minutos después, las cámaras de vigilancia captaron a Farwell ingresando al edificio de apartamentos de la joven, donde permaneció durante media hora, según la Fiscalía. Birchmore fue hallada muerta tres días después, desplomada en el suelo de su habitación con la correa de una bolsa de lona alrededor del cuello y atada a la manija de la puerta de un armario. Las autoridades locales y estatales dictaminaron que la muerte de la joven de 23 años fue un suicidio pero, para su familia, nada tenía sentido.

Posteriormente, los fiscales federales llegaron a una conclusión diferente. Acusaron a Farwell, un expolicía de la cercana localidad de Stoughton, del asesinato de Birchmore y su hijo nonato. Farwell se declaró inocente y su juicio se encuentra en su tercera semana en el Tribunal Federal John J. Moakley de Boston.

Birchmore y Farwell intercambiaron unos 40.000 mensajes de texto en los años previos a su muerte, según los investigadores que los recuperaron de su teléfono y computadora portátil. Los mensajes documentan sus conversaciones más íntimas y la creciente tensión entre ellos, y los abogados de ambas partes los están utilizando para reforzar sus argumentos ante el jurado.

La Fiscalía afirma que los mensajes revelan años de manipulación y una relación sexual que comenzó cuando Birchmore tenía 15 años y Farwell 27. Argumentan que Farwell, quien entonces era un Policía casado, mató a la joven para impedir que lo delatara. Sin embargo, la defensa sostiene que los mensajes sugieren una versión diferente: que Birchmore era inestable y se suicidó después de que Farwell pusiera fin a su relación.

Birchmore rara vez se separaba de su teléfono y enviaba mensajes de texto con frecuencia, según declaró su prima, Angelique Pirozzi, a CNN a principios de este año.

“Era extrovertida y muy apasionada con sus amistades”, dijo Pirozzi. “Compartía demasiada información; enviaba mensajes de texto constantemente”.

Birchmore falleció hace más de cinco años. Pero los mensajes que dejó, incluidos 600 mensajes de texto que, según los fiscales, envió o recibió en sus últimas horas, podrían ayudar al jurado a entender qué ocurrió aquella noche de invierno de 2021.

“Parecerá que les habla [a los miembros del jurado] desde la tumba”, afirmó Chris Dearborn, profesor de derecho en la Universidad Suffolk de Boston. Incluso en la era digital, es “muy inusual” que las autoridades tengan años de mensajes privados que detallen la historia de una relación, explica a CNN.

“Eso podría ser una prueba contundente siempre y cuando no se abuse de ella”, añadió Dearborn, quien ha estado siguiendo el juicio. “Los fiscales quieren crear un móvil lo más sólido posible, porque las pruebas forenses no son irrefutables”.

Antes de que el jurado escuchara a los testigos o viera las pruebas, ambas partes ya señalaban los mensajes de texto como evidencia clave.

En sus declaraciones iniciales a principios de este mes, los abogados de la Fiscalía y la defensa mencionaron los mensajes de texto 33 veces, ofreciendo versiones muy diferentes de la relación de Birchmore con Farwell. La semana siguiente, dos agentes y del FBI leyeron los mensajes en voz alta en el tribunal. Birchmore inició la mayoría de las conversaciones, y Farwell a veces la bloqueaba en su teléfono móvil, según declaró la agente especial del FBI Heidi Kelsch, de acuerdo con la cadena afiliada de CNN, WCVB.

Farwell, de 40 años, está acusado de matar a Birchmore para impedir que revelara los presuntos abusos sexuales y manipulación de la que pudo ser objeto cuando era menor. También enfrenta un segundo cargo, relacionado con el embarazo de Birchmore, por violar una ley federal que protege a los niños no nacidos.

Farwell fue inhabilitado como agente de Policía y se le prohibió trabajar en las fuerzas del orden en Massachusetts.

Las tensiones entre Farwell y Birchmore se intensificaron en diciembre de 2020, después de que ella le dijera que estaba embarazada y que él era el padre. Los fiscales afirman que Farwell creía que él era el padre en las semanas previas a la muerte de Birchmore, y que ella lo había amenazado con revelar su relación si él no la embarazaba.

Sin embargo, una prueba de ADN realizada tras su muerte reveló que un reclutador del Ejército estadounidense, y no Farwell, era el padre del feto, según informaron los investigadores. El reclutador, Jason Pickard, declaró la semana pasada que Birchmore le había dicho que creía que Farwell era el padre y que él se enteró el año pasado de que el niño era suyo, según informó WCVB.

La determinación de la paternidad se ha convertido en un elemento clave de la defensa de Farwell. Su abogado señaló un mensaje de texto que Birchmore le envió a Pickard a finales de enero, en el que le decía que necesitaban hablar. La defensa sugiere que Birchmore pretendía decirle a Pickard que probablemente era el padre y que Farwell sabía que el niño no era suyo, lo que contradice la afirmación de la Fiscalía de que tenía un motivo para matarla.

Los mensajes de texto entre Birchmore y Farwell reflejan las diferencias en sus perspectivas sobre el embarazo, según los fiscales. Birchmore le envió una imagen de un cartel hecho a mano decorado con animales de la selva de dibujos animados. “¡Felicidades, vamos a ser padres!”, decía.

Farwell no parecía muy contento. “Eres la peor persona del planeta”, le respondió por mensaje de texto.

No está claro si Birchmore llegó a saber quién era el padre de su hijo. Pero los fiscales afirman que les había dicho a más de 80 personas que estaba embarazada, y que el embarazo marcó un punto de inflexión en su relación con Farwell.

Posteriormente, Birchmore le envió a Farwell por mensaje de texto una lista de expectativas: quería que el niño llevara su apellido y que él estuviera presente en el nacimiento y durante algunos días alrededor de Navidad y Pascua, según documentos federales. En los mensajes de texto, Farwell le dijo repetidamente que prefería hablar sobre el niño en persona.

Birchmore también comenzó a enviarle mensajes de texto a Farwell sobre algunos de sus encuentros sexuales anteriores, cuando ella era menor de edad, para crear un registro digital de su comportamiento, según declaró su prima, Barbara Wright, a CNN a principios de este año.

“Estaba empezando a darse cuenta de que lo que estaba sucediendo era completamente erróneo y que tal vez ella podría hacer algo al respecto”, dijo Wright.

Las autoridades afirman que el cambio de tono en los mensajes de texto de Birchmore demostraba que se estaba volviendo más asertiva y menos dispuesta a hacer lo que Farwell quería.

“Ella cambiaba constantemente los términos del acuerdo. No dejaba de pedir más”, declaró la fiscal adjunta Torey B. Cummings ante el jurado en su alegato inicial. “El acusado no estaba contento con la situación, pero intentaba apaciguarla para que guardara silencio”.

Pero la defensa afirma que los mensajes de texto describen a una mujer joven que atravesaba dificultades económicas y emocionales, y que estaba desesperada por tener un hijo con Farwell.

“Este va a ser un camino difícil que todos recorreremos juntos”, dijo la abogada defensora Kimberly Stevens a los miembros del jurado en su declaración inicial. “Es difícil escuchar testimonios de problemas y dificultades de salud mental, tristeza, obsesión, desesperación y suicidio”.

Stevens dijo que Birchmore le envió a Farwell una gran cantidad de mensajes en los días previos a su muerte. El 31 de enero, ella le envió un mensaje de texto:

“Hoy estoy necesitada. Y no me siento bien”.

“No pasa nada. Espero sentirme mejor después de cenar. Solo necesito comer”.

“¿Podemos hablar un rato esta noche antes de que me vaya a dormir? ¿Puedo escribirte mañana antes de que nieve?”

“Ojalá estuvieras aquí conmigo esta noche”.

“Me sigo despertando”.

Según Stevens, los mensajes de texto continuaron el 1 de febrero y hasta poco antes de que Farwell le pidiera ir a su casa.

“Eso nos da una idea de su estado mental mientras todo esto sucedía”, dijo Stevens a los miembros del jurado, sugiriendo que Birchmore se encontraba en un estado vulnerable tras pasar las fiestas sola y embarazada. “Había expresado su temor de que su embarazo corriera peligro”.

La defensa de Farwell no ha cuestionado la autenticidad de los mensajes de texto, pero ha acusado a los fiscales de presentar a los miembros del jurado extractos “seleccionados a dedo”.

La defensa también argumentó que las pruebas forenses encontradas en el apartamento de Birchmore no respaldan la versión de la Fiscalía sobre su muerte. Según Stevens, cuando la encontraron, la ropa de Birchmore no presentaba rasgaduras ni otros indicios de forcejeo. No se halló ADN de Farwell debajo de sus uñas, y la ligadura que llevaba alrededor del cuello contenía ADN de varias personas, no solo de Farwell, añadió Stevens.

Pero los fiscales afirman que los mensajes entre Farwell y Birchmore a menudo hacían referencia a actos sexuales violentos, incluyendo estrangulamiento, y sugerían que ella no habría sospechado que Farwell intentaba matarla si él le hubiera puesto las manos o la correa de una bolsa de lona alrededor del cuello esa noche.

“Los mensajes son, sin duda, la mejor prueba que tienen los fiscales. En un caso de asesinato no se necesita un motivo, pero es muy difícil convencer a un jurado, cuando se trata de pruebas circunstanciales, de que alguien cometió un delito a menos que se establezca un motivo claro”, afirma Dearborn, profesor de derecho en Suffolk. “Así que, si se les da crédito y se manejan adecuadamente, los mensajes de texto… conectan la evidencia circunstancial forense con su móvil”.

Según Cummings, Farwell le había pedido repetidamente a Birchmore que borrara sus conversaciones de texto de su teléfono. Los fiscales afirman que dichas conversaciones incluían mensajes que hacían referencia a que ella perdió la virginidad con él cuando tenía 15 años.

Tras la muerte de Birchmore, Matthew Farwell declaró que borró el contenido de su teléfono para eliminar cualquier rastro de sus comunicaciones con ella, según testificó el martes su hermano gemelo, William Farwell.

Pero, según Cummings, los investigadores finalmente lograron recuperar años de mensajes de los dispositivos digitales de Birchmore.

Entre las pruebas se incluían mensajes de Farwell enviados aproximadamente dos semanas antes de que Birchmore fuera hallada muerta. En enero de 2021, una amiga de Birchmore se puso en contacto con el Departamento de Policía de Stoughton e informó de la relación sexual que mantenía con Farwell, según consta en documentos federales. Farwell se indignó al enterarse de la llamada y supo que era solo cuestión de tiempo antes de que su relación saliera a la luz, según declararon los fiscales.

Le envió un montón de mensajes. “Tu maldit* amiga llamó a mi trabajo Sandra, ¿qué caraj*?”, decía uno. Otro decía: “También me dijiste que nadie sabía lo nuestro”.

“El acusado sabía que tenía un problema”, dijo Cummings a los miembros del jurado. “El acusado tenía que resolver este problema. Tenía que deshacerse de él”.

El fiscal también señaló los mensajes de texto que Birchmore le envió a una amiga días antes de su muerte, sugiriendo que constituían pruebas incriminatorias de las intenciones de Farwell. Durante una de sus últimas visitas al apartamento de ella, Birchmore le envió un mensaje de texto a su amiga diciéndole que lo había visto inspeccionando el armario y el baño de su habitación y que le pareció “muy raro”.

Su cuerpo fue hallado cerca del mismo armario.

Los miles de mensajes de texto podrían ayudar al jurado a tener una visión más completa del caso de Birchmore. Sin embargo, según los expertos, también existe el riesgo de abrumar al jurado.

“Una gran cantidad de mensajes puede revelar patrones y proporcionar un contexto importante”, afirmó Xinwen Fu, profesor de informática en la Universidad de Massachusetts Lowell. “Sin embargo… los abogados deben seleccionar qué conversaciones presentar, lo que genera el riesgo de una interpretación selectiva y narrativas contradictorias”.

El contexto y la corroboración con otras pruebas son fundamentales, afirma.

Los mensajes de texto pueden reflejar emociones sinceras, pero también pueden contener exageraciones que pueden malinterpretarse sin contexto, explicaron expertos a CNN. Durante un juicio, todo se reduce a cómo los jurados interpretan los mensajes y cómo estos se relacionan con el resto de las pruebas, señalaron Fu y otros expertos.

“La importancia de 40.000 mensajes radica menos en su volumen y más en si su contenido y su cronología se corresponden de forma fiable con las pruebas físicas”, afirmó Kyung-shick Choi, director de ciberdelincuencia y ciberseguridad del Boston University Metropolitan College. “Los registros digitales pueden ayudar a reconstruir una cronología, pero determinar lo sucedido depende, en última instancia, de la coherencia entre las distintas pruebas”.

En el caso de Birchmore, añadió Choi, los mensajes podrían ser especialmente reveladores porque ofrecen una visión de lo que pensaba y sentía en aquel momento. “Las comunicaciones digitales pueden ser particularmente influyentes cuando conservan el lenguaje y la cronología exactos”, afirmó.

Pero los mensajes tienen sus limitaciones. Un mensaje que expresa desesperación no prueba que alguien se haya suicidado, del mismo modo que uno que expresa esperanza no lo descarta, explicó Choi. Los miles de mensajes revelan mucho sobre la vida de Birchmore y su relación con Farwell, pero no pueden demostrar ante el jurado qué le sucedió, afirma.

Los fiscales también se basaron en el historial de búsquedas en internet de Birchmore para refutar las insinuaciones de la defensa de que tenía tendencias suicidas.

Los investigadores encontraron cientos de búsquedas relacionadas con bebés en su teléfono y computadora en las semanas previas a su muerte, pero ninguna sobre formas de suicidarse, “ni sobre cómo alguien podría quitarse la vida ahorcándose de la manija de una puerta mientras está sentado en el suelo”, dijo Cummings a los miembros del jurado.

Y a pesar de la cantidad de detalles de su vida que Birchmore compartió a través de sus mensajes de texto, hay algo que, según los fiscales, no dejó atrás.

“No había ninguna nota de suicidio”, dijo Cummings a los miembros del jurado. “La chica que le contaba a todo el mundo todo sobre su vida no dejó ninguna nota”.

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