Así se reconfiguró Venezuela en los casi 11 meses de ausencia de María Corina Machado
Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
El esperado retorno de María Corina Machado a Venezuela, concretado este domingo tras casi 11 meses fuera del país, marca una reconfiguración del escenario político del país y un nuevo capítulo en el triángulo entre el chavismo, la oposición y el Gobierno del presidente Donald Trump, quien confirmó que no sabía del regreso de la ganadora del Nobel de la Paz.
La exdiputada, que fue impedida de participar en las elecciones de 2024 y no es parte de los diálogos entre el chavismo y un sector de la oposición, continúa reclamando por mayores libertades políticas y, sobre todo, con la definición de una fecha para la realización de elecciones generales. Machado puso además la mira sobre los contratos para explotación petrolera firmados por el gobierno de Delcy Rodríguez.
La Venezuela que Machado abandonó en diciembre de 2025 es muy diferente del país al que regresó este domingo. Para empezar, Delcy Rodríguez preside –transitoriamente- Venezuela, y no Nicolás Maduro, capturado por fuerzas de EE.UU. más de tres semanas después de que la líder opositora viajara a Europa.
A diferencia también de lo que sucedió hasta ese 3 de enero, este nuevo gobierno venezolano tiene una relación de extrema cercanía a la administración Trump. El regreso de Machado, que suele también ostentar su alianza con el presidente republicano, amenaza ahora con condicionar al gobierno de Rodríguez y su relación con la Casa Blanca.
Para Eduardo Valero Castro, docente y exdirector de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, hay tres puntos insoslayables desde que salió a fines de 2025: la captura de Maduro, el mejoramiento de las relaciones entre Caracas y Washington con el gobierno de la presidenta encargada, y el doble terremoto de junio que dejó más de 6.000 muertos en el país. “Tienes una situación emocional muy fuerte, una promesa por construir de un estado que comenzará a reconstruirse y una mejora en la percepción económico-financiera de Venezuela frente a Estados Unidos y el mundo”, comentó el analista.
La brecha entre el dólar oficial y el paralelo rondaba el 80% en diciembre, mientras que ahora, aunque arrastra una devaluación acumulada de más de 190% en ese período, la brecha se achicó a menos del 15%, lo que reduce algunas distorsiones económicas que afectan los bolsillos.
“Todavía hay personas a las que les cuesta llegar a la quincena. Hay una situación económica que ha mejorado un poco, pero hay muchas cosas que sanar”, dijo Valero Castro. “La gente está pendiente de dos cosas: de que no se le vaya a caer la casa cuando hay una réplica y del tema inflacionario”, agregó.
El tema que más inquietud despierta detrás de la decisión de volver a Venezuela es el análisis de riesgos de seguridad. Antes de salir del país, Machado pasó más de un año en la clandestinidad a partir de la crisis poselectoral de las elecciones de julio de 2024 que desató una ola represiva. Acudió brevemente a algunas protestas, a las que llegaba con extremas medidas de seguridad, y participó en reuniones con grupos reducidos, sin revelar su ubicación.
Con la excarcelación de cientos de presos políticos desde enero, la aprobación de una ley de amnistía y las presiones de Estados Unidos, la evaluación de riesgos fue evolucionando, pero persisten dudas sobre una posible detención.
“No me siento seguro para contestar, porque el gobierno ha dicho que ella está enjuiciada penalmente, pero no sé si eso es cierto porque no conozco detalles de ningún juicio penal en su contra”, dijo a CNN Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela.
“Se los ve tan convencidos de lo que están diciendo que uno dice ‘bueno, algo tienen entre manos’. Estamos en la isla de la fantasía: en Venezuela, para que te hagan un juicio penal, eso te lo pueden montar en 24 horas. Así que no me extrañaría que se inventen algo así”, agregó.
En noviembre de 2024, la Fiscalía anunció una investigación por los presuntos delitos de traición a la patria, conspiración con países extranjeros y asociación para delinquir, luego de que la exdiputada diera su apoyo a un proyecto de ley en EE.UU. que buscaba prohibir vínculos comerciales con el entonces gobierno de Nicolás Maduro. CNN consultó al Ministerio Público si hay alguna orden de detención o cargos vigentes contra Machado, sin recibir respuesta.
Para Apitz, “los mismos factores de riesgo en cuanto a su integridad física y moral siguen existiendo en Venezuela”. Si bien fueron removidos el fiscal general Tarek William Saab y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, dos figuras denunciadas por violaciones a derechos humanos, el académico destacó que continúa en su cargo el ministro de Interior, Diosdado Cabello. “El aparato represivo no se ha desmontado, sigue intacto”, sostuvo.
Previo a la llegada de Machado, volvieron a Venezuela Omar González, dirigente del partido Vente Venezuela e integrante del círculo cercano de la exdiputada, y Claudia Macero, otra estrecha colaboradora. González pudo encabezar un mitin en el estado Anzoátegui horas después de su llegada, con un discurso político que tuvo observaciones sobre el proceso de renovación del sistema de justicia que lleva adelante la Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, sin sufrir hostigamientos por parte de las fuerzas de seguridad. También Macero dio declaraciones a la prensa sobre el panorama político.
Apitz consideró que “es muy prematuro” sacar conclusiones sobre la reacción del oficialismo. Otros dirigentes opositores volvieron al país en los últimos meses, aunque mantuvieron en su mayoría un perfil bajo.
El Gobierno de Rodríguez tildó de “show” el regreso de Machado. Rodríguez evitó responder si la justicia ejercería acciones contra ella y dijo, sin mencionarla, que ojalá “haya arrepentimiento, rectificación y pueda aportar algo al país”. Por su parte, Cabello aseguró que en Venezuela “no hay persecuciones para nadie”.
La vehemencia con la que el chavismo reaccione está en parte condicionada por su nueva relación con la Casa Blanca, que en los últimos días defendió los tiempos del proceso de diálogo entre el chavismo y un sector de la oposición.
Valero Castro afirmó que el proceso de estabilización que Miraflores ofrece a Trump “es muy importante”, por lo que no ve una “capacidad de obstaculizar” el eventual accionar de Machado en el país.
“Ella (Machado) tuvo una cercanía muy importante con el gobierno de los Estados Unidos. Hoy pareciera ser que no”, comentó.
En septiembre, la líder opositora dijo que Estados Unidos “es el socio principal que Venezuela necesita” para desarrollar la producción petrolera, pero criticó que los acuerdos del sector, con grandes promesas de inversiones, sean realizados con un “régimen ilegítimo”. En las últimas semanas, volvió a cuestionar los contratos con el chavismo.
Meses atrás, la dirigente decía que su eventual regreso sería “coordinado” con las autoridades estadounidenses, pero nunca llegó a obtener un apoyo explícito de Washington a la idea del retorno. Este domingo, Trump confirmó que no estaba al tanto del regreso. “No sabía nada al respecto”, respondió a CNN. “Espero que esté a salvo”, agregó.
Valero Castro afirmó que llegar a Venezuela sin un plan acordado con la Casa Blanca representa también un riesgo que debe haber sido evaluado. “Debe pensar que si se queda afuera podía ir perdiendo espacio en Venezuela, pero arriesgarse a venir implica en este momento alejarse más de Washington, ese es su dilema”, expresó.
El secretario de Estado, Marco Rubió, apuntaba hace unas semanas que Machado, como ciudadana venezolana, tiene “todo el derecho de entrar a su país cuando lo desee”. Según dijo, Washington le dio “consejos por preocupaciones de seguridad”. Consultado sobre si Washington le brindaría apoyo en ese aspecto, no habló de pasos concretos y remarcó: “Siempre seremos claros en que, si ella regresa a Venezuela, no se debe tomar ninguna acción negativa en su contra”.
Una vez anunciado el retorno, Rubio dijo este domingo en X que las condiciones que permiten “el regreso seguro” de Machado “son el resultado directo” de los diálogos respaldados por Washington. La exdiputada Figuera, quien encabeza la delegación opositora y se reunió días atrás con Rubio, se pronunció en el mismo sentido: “Celebramos el retorno en libertad de María Corina Machado. Este es un resultado directo del 3 de enero y de la fortaleza del diálogo”.
Apitz comentó que EE.UU. no ha tenido incentivos para que Machado regrese al país. “¿Qué interés puede tener? No veo cuál es el beneficio. Hasta ahora la han marginado, la han apartado. Machado no volvía por una presión del gobierno norteamericano”, señaló.
Si tras la captura de Maduro la exdiputada esperaba que con el correr de los meses surjan fricciones entre Rodríguez y Trump, ello no ocurrió. Por el contrario, la relación se profundizó. Trump dijo en septiembre que se lleva “muy bien” con la presidenta encargada y que “está haciendo un trabajo muy bueno”, además de recalcar que todavía no están dadas las condiciones en Venezuela para realizar elecciones.
Una efusiva multitud saludó a Machado en cada parada de su recorrido hasta llegar a Caracas. Los analistas consultados señalaron que la llegada de Machado generará una expectativa grande y posibles movilizaciones, aunque no necesariamente un impacto que devenga en reformas a corto plazo, que están siendo discutidas en la mesa de diálogo.
“La esperanza de concretarse va a chocar con la velocidad propia de una reinstitucionalización, que no es tan rápida. Las cosas no cambiarán en cuestión de días por su llegada”, dijo Valero Castro.
Desde agosto, las tres rondas celebradas en Caracas resultaron en avances para una reforma del sistema judicial, que incluye la renovación total del Tribunal Supremo de Justicia, y el abordaje de derechos civiles y libertades políticas, como el levantamiento de bloqueos a sitios web y la revisión de varias leyes consideradas represivas. Sin embargo, todavía hay escepticismo de los venezolanos por los fracasos de iniciativas similares en los últimos 10 años.
Hasta el momento no se ha planteado con claridad una ruta electoral, que además tiene plazos de meses por temas de convocatorias y la revisión del padrón electoral. Machado y Figuera no han conversado, según lo que declararon anteriormente.
“Hay una gran orfandad en el sector opositor porque sienten la incertidumbre de no saber hacia dónde van. Aunque hay una mesa de negociación, esta avanza muy lenta para las expectativas que se tenían”, dijo Valero Castro, quien destacó que “hay un sector de la oposición, el más cercano a la mesa de negociación, que mantiene diferencias con María Corina”. Según explicó, los desacuerdos se intensificaron desde 2019, cuando el diputado Juan Guaidó proclamó un gobierno encargado que inicialmente fue reconocido por varios países de la comunidad internacional, pero no consiguió las promesas de cambio político.
Ahora, en medio de un diálogo y con un renovado impulso por el regreso, queda ver qué tan fuertes soplarán los vientos de cambio.
“La salida de Maduro fue un despertar, y como en todo proceso de volver a la realidad después de un sueño o una actividad muy grande, se va avanzando poco a poco. En ese caso, esa posición con María Corina tiene la misión y el reto de sanar algunas cosas. Aun cuando tiene el apoyo popular, tiene el reto de construir una estructura nacional más fuerte a nivel de partido”, dijo Valero.
En tanto, Apitz señaló que el verdadero impulso llegará cuando ya haya un cronograma electoral. “Fijando la fecha de elecciones en las que ella aspirará a ser candidata, nadie la va a parar”, auguró. Aunque ese escenario, por ahora, no esté en el horizonte próximo.
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