Condenan al activista prodemocracia de Hong Kong Joshua Wong a otros 10 años de cárcel
Por Chris Lau, CNN
Joshua Wong, quien de adolescente fue el rostro del movimiento prodemocracia de Hong Kong, podría llegar a la mediana edad tras las rejas, después de que un tribunal lo condenara este jueves a 10 años de prisión en su segundo caso por delitos contra la seguridad nacional.
Wong se convirtió en un activista destacado cuando era adolescente y entró en prisión por primera vez a los 23 años. Cumplió 30 el mes pasado.
En septiembre, se declaró culpable de conspirar con otros activistas para solicitar sanciones extranjeras contra China y Hong Kong en 2020, el año en que Beijing introdujo la Ley de Seguridad Nacional de la ciudad, lo que provocó una represión de la disidencia, el cierre de medios de comunicación críticos y la disolución de grupos cívicos.
Wong ya está cumpliendo una condena de 4 años y 8 meses de prisión, tras declararse culpable en un histórico juicio por subversión en 2024. Su liberación estaba prevista para enero.
Beijing impuso la Ley de Seguridad Nacional a Hong Kong después de que las multitudinarias y a menudo violentas protestas a favor de la democracia convulsionaran el centro financiero internacional en 2019.
La ley reforzó el control de Beijing sobre la antigua colonia británica. Tanto el Gobierno de Hong Kong como el de China afirman que ha contribuido a restablecer la estabilidad, pero las organizaciones de derechos humanos sostienen que la ley ha reprimido la disidencia y ha hecho que sea arriesgada cualquier crítica al poder.
El juez William Tam calificó de ‘grave’ el caso y sostuvo que el activista conspiró con otros, incluido Nathan Law, un exlegislador que ahora vive exiliado en el extranjero, para pedir sanciones extranjeras en un momento en que Hong Kong lidiaba con su propia agitación social, en referencia a las protestas antigubernamentales.
El juez señaló que, tras la entrada en vigor de la ley, Wong y sus cómplices ‘continuaron promoviendo, el juez afirmó que Wong y sus cómplices “continuaron promoviendo este tipo de llamamientos no solo a través de sus propias cuentas en redes sociales, sino también a través de importantes medios de comunicación occidentales, llegando tanto a un público local como internacional”.
“Si bien se trata de una pena muy severa para el acusado, el castigo debe ser proporcional a la gravedad del delito cometido”, indicó, y agregó que “también es necesario que este tribunal exprese el repudio de la comunidad” ante las acciones de Wong.
En su carta de atenuación, a la que tuvo acceso CNN, Wong escribió que su activismo “nunca estuvo motivado por el odio”.
Según comentó, ha estado dedicando su tiempo libre en la cárcel a estudiar derecho y a mantenerse al día de los avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial.
“Sin embargo, ninguna de mis aspiraciones para el futuro es más importante que mi solemne deseo de cuidar de mis padres ancianos una vez que cumpla mi condena”, escribió.
Los líderes chinos ya habían calificado a Wong y a otros activistas de “separatistas”.
En el caso más reciente, los fiscales acusaron a Wong de conspirar con otros para presionar a Estados Unidos y a otros países a fin de que sancionaran a China y a Hong Kong, antes de la imposición de la Ley de Seguridad Nacional.
Según explicaron, esto se logró mediante campañas en las redes sociales, así como reuniones con políticos estadounidenses, entre ellos la expresidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el entonces senador Marco Rubio, actual secretario de Estado de Estados Unidos.
Según los fiscales, las presiones continuaron después de la entrada en vigor de la ley, y Estados Unidos sancionó a más de una docena de funcionarios de Hong Kong y China después de 2020.
Un portavoz del Gobierno de Hong Kong había desestimado previamente las críticas internacionales al procesamiento de Wong.
“El ejercicio legítimo de la libertad de expresión no debe confundirse con la adopción de medidas para confabularse con un país extranjero con el fin de imponer ‘sanciones’ que perjudiquen al propio país”, declaró en septiembre.
Tras el anuncio de la sentencia, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, antiguo alto funcionario de seguridad, declaró que Wong y Law cometieron “delitos extremadamente graves que no solo socavaron gravemente la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo, sino que también perjudicaron directamente el bienestar del público en general y la estabilidad de la sociedad”.
Antes de la lectura de la sentencia el jueves por la mañana, la policía había reforzado la seguridad en las inmediaciones del tribunal, cerca del distrito financiero de Hong Kong, donde decenas de personas habían acampado —algunas durante dos noches— para intentar ver a uno de los presos más famosos de la ciudad.
Entre ellos se encontraba el ama de casa ET Wong, quien afirmó que había empezado a seguir la campaña de Wong cuando él todavía era adolescente.
“Eligió un camino difícil para el futuro, los derechos humanos y los movimientos estudiantiles de Hong Kong”, comentó. “No debería haber estado en la cárcel ni un solo día”.
La activista Lui Yuk-lin sostenía una tarjeta con el nombre de Wong al entrar al edificio, lamentando el destino de la que fuera una figura juvenil emblemática.
“En mi corazón, sigue siendo un niño”, expresó.
Al entrar en la sala del tribunal, Wong, vestido con una camisa azul marino y sus habituales gafas de montura negra, saludó con la cabeza a sus simpatizantes en la tribuna del público. Dado el espacio limitado, los asistentes fueron pasando por la tribuna por turnos.
Semanas después de declararse culpable de su segundo cargo contra la seguridad nacional en septiembre, Wong, quien ha estado tras las rejas desde 2020, le confesó a un amigo en una carta que se había sentido “regular”.
“[Es] muy difícil describir el sentimiento y el pensamiento”, escribió Wong en la carta, que su amigo compartió con CNN.
Pero el exactivista también animó a su amigo a mantener una actitud positiva, citando un versículo de la Biblia.
“En el amor no hay temor”, escribió Wong, citando la Primera Epístola de Juan, y añadió que el miedo que había experimentado en los últimos años le hizo apreciar aún más su amor por sus amigos y por la ciudad.
Louis Lee, quien compartió sus conversaciones con Wong, contó que hablaron de todo, desde música hasta sus animes japoneses favoritos, y que recordaban con nostalgia los buenos tiempos.
Leer las cartas de Wong a veces hacía llorar a Lee.
“Como amigo, lo extraño muchísimo y anhelo ver el día en que salga de prisión”, manifestó Lee.
El activista delgado y con gafas, con un don para los discursos encendidos, saltó a la fama en 2012 a la edad de 15 años, liderando sentadas de protesta junto a sus amigos para lograr revocar un plan gubernamental que pretendía introducir la educación cívica china en las escuelas de la ciudad.
En aquel momento, los críticos temían que el plan de estudios propuesto equivaliera a propaganda de Beijing. Con la Ley de Seguridad Nacional, ahora es obligatorio en todas las escuelas.
Dos años más tarde, Wong se convirtió en uno de los líderes clave de las protestas del Movimiento Paraguas de la ciudad, que movilizó a miles de personas, en su mayoría jóvenes, a las calles para exigir una mayor democracia bloqueando las principales vías durante 79 días consecutivos.
En 2016, cofundó el partido prodemocrático Demosisto, que logró que su cofundador, Law, fuera elegido como el miembro más joven del Consejo Legislativo de la ciudad (Wong era demasiado joven para presentarse).
El partido anunció su disolución horas después de que Beijing aprobara la Ley de Seguridad Nacional, y días después Law reveló que había abandonado Hong Kong.
Law es ahora uno de los muchos activistas prodemocracia en el extranjero buscados por la policía de seguridad nacional de Hong Kong, y por cuya captura se ha ofrecido una recompensa en efectivo.
Las autoridades descalificaron a Wong cuando intentó presentarse de nuevo en 2020. Posteriormente fue arrestado y acusado junto con decenas de personas más por participar en primarias no oficiales celebradas para seleccionar candidatos para las elecciones al Consejo Legislativo.
En lo que se conoció popularmente como el “caso de los 47”, por el número de figuras de la oposición que fueron juzgadas, los fiscales dijeron que Wong y otros subvirtieron al Gobierno de Hong Kong en 2020 al participar en unas elecciones primarias, una práctica común en muchas democracias.
En aquel momento, las autoridades de Hong Kong afirmaron que la votación primaria era un “complot perverso” destinado a “paralizar al Gobierno y socavar el poder del Estado”, y acusaron a quienes participaron de pretender utilizar su mandato para bloquear la legislación de forma indiscriminada.
De los 47, la mayoría se declaró culpable, mientras que 14 fueron condenados a penas de hasta 10 años de prisión, tras un juicio celebrado en 2024 que supuso el mayor procesamiento de activistas prodemocracia en virtud de la Ley de Seguridad Nacional. Dos fueron absueltos.
Desde la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional, los grupos civiles se han disuelto y algunos medios de comunicación independientes han sido clausurados.
La legislatura de la ciudad ahora está compuesta únicamente por leales a Beijing, mientras que la mayoría de las figuras prodemocráticas se encuentran en prisión o exiliadas en el extranjero.
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