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El ambiente en la Universidad de Cornell se tensa más y crece la presión sobre quienes investigaron la acusación de violación

Por Taylor Galgano y Danya Gainor, CNN

A primera vista, la ciudad de Ithaca parece sacada de un folleto universitario de ensueño: los árboles comienzan a lucirse con el colorido follaje otoñal, un hombre con overol vende flores frescas bajo el sol y los estudiantes se agolpan alrededor de pequeñas mesas afuera de una popular tienda de bagels, justo al lado del campus de la Universidad de Cornell.

Pero más adentro, entre las colinas de esta institución de la llamada Ivy League –la élite de las universidades privadas de Estados Unidos–, una pancarta hecha a mano que colgaba el sábado de una residencia cooperativa de estudiantes es señal de una encendida agitación. Dice: “Protejan a los estudiantes, no a los violadores. Que renuncie la administración”.

La pancarta es un indicio de la tensión que ha ido creciendo desde que una exalumna identificada como Jane Doe presentó el mes pasado una demanda explosiva contra la universidad y otras entidades, en la que alega que fue víctima de una violación en grupo en la casa de una fraternidad, en octubre de 2024.

Alexandra Pogyo Samaniego, una estudiante de primer año, pasa de una sonrisa alegre a una mirada severa tan pronto como le preguntan cómo está. Dice que se despierta cada mañana pensando en el caso de Doe.

Aunque su sueño era estudiar en Cornell, al igual que su hermana mayor, se siente “desilusionada” con la universidad a solo unos meses de haber llegado aquí. El “bullicio” de energía y emoción que sintió al llegar ha sido reemplazado por un “silencio”, dijo.

La demanda desató una tormenta de críticas en torno a cómo la universidad y el fiscal de distrito manejaron el caso —que no dio lugar a cargos penales— cuando se dio a conocer por primera vez, y reavivó el debate nacional sobre cómo las instituciones educativas, la Policía y los fiscales responden a las agresiones sexuales en los campus.

  • Mensaje del presidente universitario: En sus primeras declaraciones públicas desde que Doe presentó su demanda, el presidente de la universidad, Michael Kotlikoff, calificó sus acusaciones de “profundamente inquietantes” y dijo: “Este es un momento decisivo en la historia de Cornell”. Reconoció que la universidad no tiene todas las respuestas y debe “actuar mejor” para prevenir futuros casos de violencia sexual en la comunidad. Kotlikoff dijo que acoge con agrado una revisión independiente, a cargo de un bufete de abogados externo, sobre la gestión inicial del caso por parte de Cornell, la cual, según indicó, se anunciará la próxima semana.
  • Los fiscales se negaron a revisar pruebas adicionales: La Fiscalía del Condado de Tompkins —que se encargó de la investigación penal de 2024— se negó en ese momento a revisar cualquier prueba adicional, incluidas más entrevistas recopiladas por el Departamento de Policía del campus, más allá de una declaración de seis páginas firmada por Doe, según muestran los registros obtenidos por The New York Times. Los fiscales no mostraron interés en las pruebas adicionales porque habían decidido, basándose en la declaración de Doe, que “no se presentarían cargos penales en este caso”, según indicó un investigador de la Policía de Cornell en una nota que documentaba la llamada, según el Times.
  • Las autoridades estatales se hacen cargo del caso: Con el compromiso de desentrañar las fallas de la investigación, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, transfirió la investigación a la fiscal general, Letitia James, en sustitución del fiscal de distrito del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, quien reabrió el caso después de que se presentara la demanda. Van Houten, quien ha sido fiscal de distrito desde 2017, dijo que apoya el nombramiento de James.
  • Doe en 2024: “Me violaron”: El abogado de Doe cree que su clienta no dio su consentimiento para ninguno de los encuentros sexuales que son el centro de sus denuncias y que, al principio, se encontraba “en negación” respecto a lo que había sucedido, antes de empezar a sentir vergüenza y finalmente darse cuenta de que había sido violada, según le dijo a CNN. Doe le dijo a la Policía de Cornell en 2024 que se sentía “bastante bien” con algunos aspectos de un encuentro inicial, pero que no dio su consentimiento para otras actividades sexuales más tarde esa noche, según una declaración obtenida por CNN. En una transcripción separada de una entrevista con la Policía realizada en noviembre de 2024, ella dijo: “Puedo decir con 100% de certeza que fui violada”, según la afiliada de CNN WCBS, que obtuvo el documento. Los fiscales no recibieron la transcripción cuando la Policía de Cornell les proporcionó la declaración escrita de Doe, mucho más breve, según el fiscal de distrito local y la gobernadora de Nueva York.

Pogyo Samaniego describe una variedad de emociones que ha sentido en las últimas semanas: ansiedad que la ha llevado a faltar a clases, incredulidad ante la situación e ira.

También siente resentimiento hacia la universidad por lo que considera una falta de transparencia y de participación estudiantil, explicó Pogyo Samaniego frente al edificio Willard Straight, el cual, según señaló, es conocido por una ocupación estudiantil de 1969 en contra de la injusticia racial.

“Es una tristeza muy profunda por el hecho de que esto le haya podido pasar a Jane Doe, pero también porque le podría pasar a cualquier persona en el campus. Le podría pasar a tus amigas, le podría pasar a tus amigos, y también te podría pasar a ti”, dijo Pogyo Samaniego.

A las afueras de Collegetown Bagels, un restaurante popular donde los estudiantes suelen reunirse para tomar una cerveza, Jonah Van der Linden dijo que a principios de esta semana se echó a llorar debido a una acumulación de emociones reprimidas.

La mayoría de las conversaciones sobre tareas o planes sociales ahora parecen convertirse en un debate sobre las denuncias de agresión sexual y la universidad, dijo.

Mientras Van der Linden compartía detalles íntimos sobre las conversaciones que sus compañeros están teniendo acerca de la agresión sexual y la sensación de inseguridad, varios estudiantes pasaron de largo sin prestarle atención, como si esa conversación no fuera nada fuera de lo común.

Van der Linden ha tomado varias medidas para sobrellevar la situación esta semana. Pasó una hora con la presidenta de una hermandad femenina de Cornell, pensando en formas de apoyar a las inquietas integrantes de su hermandad. Escribió un artículo para la revista estudiantil Collegetown en el que describe formas en que el cuerpo estudiantil puede comenzar a sanar. Se ha tomado el tiempo para hablar con los hombres de su vida sobre el consentimiento.

“Tienen que hablar con sus amigos, pasar tiempo con ellos y dedicarle esfuerzo a sus amistades, especialmente con las personas que han sobrevivido a agresiones y, sobre todo, con las mujeres que se sienten inseguras”, dijo Van der Linden.

Ambos estudiantes también señalaron el abrumador acoso en línea contra los estudiantes de Cornell. Pogyo Samaniego comentó que la gente le ha dicho que se transfiera a otra universidad.

“Cada vez más personas caminan con la cabeza gacha, y lo digo literalmente”, dijo Darius Pierce, un estudiante de primer año.

Pierce le dijo a CNN que, a pesar de las emociones encontradas y del acoso en línea que él y algunos de sus compañeros de clase han estado enfrentando por parte de personas ajenas a la comunidad de Cornell, existe un apoyo abrumador hacia Jane Doe en todo el campus.

Ava Farkash, estudiante de último año, dijo que espera que toda esta atención genere un cambio.

“Todos necesitamos que esto sirva de algo y que se resuelva, porque cosas como esta pasan todo el tiempo. Y es muy frustrante cuando nunca cambia nada”, dijo Farkash.

Aún recuerda la confusión que sintió al leer el correo electrónico inicial de Cornell sobre el caso de Doe, en 2024. Siente que la mayoría de sus compañeros están más enojados esta vez, y que gran parte de la frustración se dirige hacia los administradores de la universidad.

Farkash ya estaba sintiendo el estrés de su último año de estudios y de buscar trabajo antes de que su universidad se viera en el centro de la atención. Se preguntó en voz alta si su vínculo con Cornell podría ahora perjudicar sus perspectivas laborales.

“En un mundo en el que ya es increíblemente difícil conseguir un trabajo”, dijo Farkash, “me da miedo que sea aún más difícil ahora que, por defecto, se me asocie con esta reputación”.

Hay ayuda disponible: Para recibir ayuda en EE.UU., llama a la Línea Nacional de Ayuda contra la Agresión Sexual al 1-800-656-4673 o chatea las 24 horas del día, los 7 días de la semana en online.rainn.org.

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Con información de Isa Mudannayake, Rebekah Riess, Holly Yan, Gloria Pazmino, Jason Carroll, Alisha Ebrahimji, Nic Anderson y Hanna Park, de CNN

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