La Habana no quiere ceder ante Trump, pero los cubanos de a pie no tienen tiempo que perder
Análisis de Patrick Oppmann, CNN
¿Puede Cuba resistir más tiempo que Trump?
El presidente de Estados Unidos ha prometido que Cuba podría ser el próximo adversario de su país en enfrentar su ira.
“Lo que vamos a hacer con Cuba es que vamos a regresar de Irán”, dijo Trump el viernes durante un mitin de campaña en Florida. “Esos hermosos barcos pasarán por Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unos 50 metros de la costa. Levantarán las manos”.
Durante su segundo mandato, Trump intensificó las sanciones económicas contra la isla gobernada por los comunistas hasta niveles sin precedentes, cortó el suministro de petróleo necesario para alimentar su colapsada red eléctrica y amenazó con emprender acciones militares.
Sin embargo, en medio de las amenazas y la campaña de presión, el Gobierno cubano ha conseguido mantenerse en el poder. Las autoridades de la isla afirman que no aceptarán un acuerdo bajo coacción, incluso cuando el país se tambalea al borde del colapso económico y aumentan las desigualdades entre los cubanos que tienen recursos y los que no.
“A veces nos preguntan cómo ha resistido Cuba todo lo que ha resistido. ¿Cómo pudo Cuba resistir durante el verano los perversos intentos de desestabilización del país?”, dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, durante una conferencia de prensa la semana pasada, antes de la sesión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba.
Después de soportar 60 años de sanciones económicas estadounidenses, los dirigentes comunistas de Cuba parecen creer que pueden esperar a que Trump termine su mandato y ver qué sucede después. Hay pocas señales de que el Gobierno cubano esté considerando hacer las amplias concesiones que Washington exige a La Habana.
El Gobierno de Trump afirma que mantendrá la presión hasta que La Habana abra el sistema político y la economía de la isla permita a los exiliados cubanos regresar a su país e invertir en él con mayor libertad y ponga fin a sus alianzas con Rusia, China y otros adversarios de Estados Unidos.
La respuesta de La Habana parece ser que el infierno se congelará antes de que eso ocurra.
“Estoy convencido de que las políticas del Gobierno de Estados Unidos tienen que cambiar”, dijo Rodríguez. “Con este Gobierno, con el siguiente o con el que venga después”.
Las conversaciones celebradas hasta ahora han registrado pocos avances. El martes, antes de la votación en la ONU, Rodríguez intentó interrumpir al embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, mientras pronunciaba un discurso en el que arremetía contra el Gobierno cubano.
“Aléjese, esto no es La Habana”, le dijo Waltz a Rodríguez desde el podio de la ONU cuando el diplomático cubano se acercó a él.
Paradójicamente, mientras los cubanos afrontan la peor crisis de sus vidas, un pequeño grupo ha amasado fortunas de la noche a la mañana mediante la importación de gasolina, alimentos y otros productos difíciles de conseguir, aprovechándose de la creciente desesperación. Para quienes tienen los contactos adecuados, encontrar vacíos legales para sortear el embargo estadounidense contra Cuba y las estrictas restricciones de la economía cubana se ha convertido en un negocio en auge.
Ya no es extraño ver a mujeres con niños en brazos pidiendo limosna en los semáforos mientras pasan automóviles Audi y Tesla nuevos. Hace apenas unos años, habría sido impensable ver algo así.
Hace poco estuve en una tienda gourmet de La Habana, abierta para las élites cubanas, donde se vendían costosos cortes de carne wagyu, caviar ruso y aceite de oliva español. En ese momento, un hombre cubano de aspecto desaliñado entró por la puerta corrediza automática.
Al mirar un trozo de carne congelada cuyo precio equivalía a unas 10 veces el salario mensual promedio, el hombre se volvió hacia un empleado de ventas que permanecía cerca.
“Ese precio no puede ser correcto, ¿verdad?”, preguntó.
El Gobierno de Trump espera aprovechar esas profundas desigualdades para captar a funcionarios descontentos dentro del Gobierno cubano.
“A quienes buscan generar un cambio positivo en Cuba: este es el momento”, publicó el viernes en X el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cubanoestadounidense y opositor de larga data al Gobierno cubano.
“La decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y las vidas privilegiadas de unos pocos; aprovechen esta oportunidad para generar el cambio que desean mediante una colaboración discreta con la CIA”, continuaba la publicación.
Las autoridades cubanas respondieron rápidamente a este intento abierto de reclutar espías dentro de la isla.
“Ahora Estados Unidos recurre a anuncios públicos de reclutamiento. Debe haber mucha desesperación y pobreza en las filas de la agencia cuando tiene que vender sus ofertas como si fueran pasta de dientes”, respondió en X Carlos Fernández de Cossío, el principal diplomático cubano encargado de los asuntos relacionados con Estados Unidos.
Estados Unidos ya ha dedicado décadas y cientos de millones de dólares a intentar derrocar al Gobierno cubano, con pocos resultados que mostrar por esos esfuerzos.
Funcionarios cubanos dicen en privado que, si Trump continúa enfrascado en la guerra en Irán y sufre una derrota en las elecciones intermedias que cambie el panorama político estadounidense, un cambio de régimen en Cuba podría perder prioridad en su lista de objetivos.
Es probable que cualquier acuerdo con el Gobierno cubano enfrente una intensa reacción en contra por parte de los exiliados cubanos anticomunistas en Miami, que creen que la revolución de Fidel Castro está dando sus últimos suspiros.
Pero ¿cuánto tiempo más podrán resistir los cubanos de a pie? El Gobierno ha anunciado una serie de reformas que, hasta ahora, parecen haber hecho poco para reactivar la economía en dificultades. Por primera vez, las autoridades han dicho que los cubanos pueden acumular riqueza, mientras la isla se abre con cautela a un mayor grado de capitalismo. Sin embargo, muchos cubanos se quejan de que solo quienes forman parte de los círculos privilegiados y tienen los contactos adecuados pueden beneficiarse económicamente.
Una mañana reciente, antes del amanecer, un grupo de jubilados cubanos hacía fila frente a un banco estatal, tres horas antes de que abriera sus puertas, para intentar cobrar sus pensiones cada vez más reducidas. Varios dijeron que llevaban días sin poder recibir su pensión porque los cortes de electricidad no dejaban de afectar al vecindario.
Armando Ruiz, un trabajador de la construcción jubilado, dijo que esperaba cobrar su pensión mensual de 3.900 pesos, menos de US$ 5 al tipo de cambio del mercado negro, mientras el valor del peso cubano se desploma.
“Solo alcanza para comprar un poquito de comida”, dijo a CNN. “A veces uno se pregunta cuánto tiempo más puede seguir esto”.
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