Las acciones se desploman mientras los resultados de las elecciones intermedias hacen tambalear la apuesta por la IA
Por Elisabeth Buchwald, John Towfighi y Matt Egan, CNN
El Nasdaq Composite, de fuerte componente tecnológico, se desplomó hasta un 5,7 % el jueves, mientras los inversionistas evaluaban si los avances de los demócratas en las elecciones intermedias podrían desacelerar la enorme expansión de los centros de datos.
El Nasdaq entró en territorio de corrección, al cotizar más de un 10% por debajo de su máximo histórico del 6 de octubre y encaminarse a su peor jornada desde abril de 2025, cuando el presidente Donald Trump anunció amplios aranceles globales. Se trata de un brusco giro tras el histórico repunte posterior a las elecciones de mitad de mandato del miércoles, cuando el Nasdaq ganó un 1,44%.
La ola de ventas se extendió a los índices más amplios, y tanto el S&P 500 como el Dow se encaminaban a su peor jornada desde abril de 2025.
Aunque el Nasdaq subió el miércoles, bajo la superficie caían las acciones de fabricantes de semiconductores y de empresas involucradas en la expansión de centros de datos para la IA. Esa presión vendedora se intensificó el jueves y arrastró con fuerza al índice.
Un factor clave de la ola de ventas es la victoria demócrata en la elección para la gobernación de Texas, dado que el estado ha desempeñado un papel crucial en la aceleración de los avances de la IA, con empresas como Google, Meta, Oracle y OpenAI realizando enormes inversiones en centros de datos allí. La gobernadora electa de Texas, Gina Hinojosa, hizo campaña a favor de una moratoria temporal para los centros de datos y de eliminar ciertos incentivos fiscales para las empresas que construyan centros de datos en el estado.
Las acciones de fabricantes de chips y de las empresas consideradas los “picos y palas” de la expansión de centros de datos y del auge de la IA caían mientras los inversionistas analizaban las implicaciones de que los demócratas ganaran contiendas en estados como Texas, que son ejes neurálgicos para los centros de datos previstos.
Las acciones de Nvidia se hundieron un 7% el jueves, borrando sus ganancias del año. Un índice de fabricantes de chips seguido de cerca cayó un 10%. Las acciones de Tesla y SpaceX, de Elon Musk, bajaron un 11% y un 9%, respectivamente.
Las acciones de CoreWeave y Nebius, dos empresas de nube de nueva generación que alquilan capacidad de cómputo para el auge de la IA, se desplomaron aproximadamente un 11% y un 15%, respectivamente.
Los inversionistas también castigan a las empresas que incumplen las estimaciones de resultados o sus previsiones. Qualcomm no alcanzó las estimaciones el miércoles y afirmó que el aumento de los costos de los chips de memoria está perjudicando las ventas, en línea con las previsiones de Intel de la semana pasada. Las acciones de Qualcomm cayeron un 11,5% el jueves y se encaminaban a su peor jornada desde marzo de 2020.
El indicador del miedo de Wall Street, el VIX, que mide las expectativas de volatilidad, se disparó un 50% y alcanzó su nivel más alto en siete meses.
Keith Lerner, director de inversiones de Truist Advisory Services, consideró que los volátiles movimientos de esta semana eran más una reacción instintiva que una indicación real de cómo podrían comportarse las acciones, particularmente las tecnológicas, bajo el control demócrata del Congreso.
En general, los inversionistas han tenido dificultades para determinar si frenar la expansión de la IA podría crear oportunidades de inversión únicas o generar más problemas.
El miércoles, las acciones de Amazon, Meta y Google —a menudo denominadas hiperescaladores en la expansión de la IA— se dispararon ante el impulso generado por la idea de que la implementación de nuevas restricciones ayudaría a liberar efectivo que, de otro modo, se destinaría a invertir en centros de datos y, por lo tanto, aumentaría la rentabilidad. Sin embargo, para el jueves los inversionistas habían perdido el entusiasmo por esas operaciones, probablemente por temor a que las nuevas restricciones tuvieran un efecto negativo neto.
Aunque los centros de datos son cada vez más esenciales para impulsar desde la IA hasta el internet en general, el vertiginoso ritmo de construcción ha planteado dudas sobre si las empresas están construyendo en exceso y comprometiéndose potencialmente con una capacidad de cómputo mayor de la que la demanda terminará justificando.
Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research, ve un posible aspecto positivo en el retroceso de las inversiones vinculadas a la IA y en los obstáculos para construir centros de datos.
“Queremos una desaceleración de la expansión de la IA. Era demasiado frenética y especulativa”, dijo Yardeni a CNN. “Ahora estamos dejando que salga aire de la burbuja de la IA. Es mejor dejar que salga aire de la burbuja de la IA que permitir que estalle”.
Al mismo tiempo, la ola de ventas de acciones tecnológicas representa una oportunidad poco común en la que el sector registra, por mucho, un desempeño inferior al del S&P 500. En cierto momento, este tipo de ganga podría comenzar a parecer cada vez más atractiva para los inversionistas e impulsarlos a comprar acciones, afirmó Lerner, de Truist.
“En nuestra opinión, la relación entre riesgo y rentabilidad está mejorando para los inversionistas a largo plazo”, señaló.
El sector tecnológico en general ha atravesado una montaña rusa este año, una volatilidad que probablemente continúe con la próxima oferta pública inicial de Anthropic y la prevista salida a bolsa de OpenAI el próximo año.
El Nasdaq, con una fuerte ponderación de empresas tecnológicas, cerró en territorio de corrección en marzo, repuntó hasta alcanzar máximos históricos a principios de junio, perdió impulso y estuvo cerca de caer nuevamente en corrección a finales de julio, luego recuperó niveles récord en septiembre y octubre, antes de volver a caer en territorio de corrección el jueves.
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