Skip to Content

Abdul El-Sayed está seguro de que ganará la contienda por el Senado en Michigan. Algunos demócratas clave no lo están

Por Edward-Isaac Dovere, CNN

Abdul El-Sayed predice que ganará la contienda por el Senado en Michigan por 7 puntos.

Esa actitud, tal como la expresó a CNN el viernes pasado, y el enfoque que de ella se deriva, es la razón por la que los principales demócratas estatales temen en privado que no gane en absoluto.

“Los habitantes de Michigan comprenden lo que está en juego en estas elecciones”, declaró un destacado demócrata estatal que ha estado tratando de ayudar. “Quieren votar por los demócratas y solo necesitan que se les dé una razón para hacerlo, no una razón para no hacerlo”.

De cara al único debate, que se celebrará el jueves por la noche, la contienda por el Senado en Michigan sigue muy reñida, incluso cuando el presidente Donald Trump es profundamente impopular debido a la guerra en Irán y al impacto de sus aranceles en este estado fronterizo del norte.

Esto ocurre incluso mientras los demócratas amenazan con arrebatar escaños en el Senado en estados mucho más conservadores como Kansas, Iowa y Texas.

La actitud desafiante de El-Sayed, en medio de una avalancha de gastos externos y dudas dentro del partido a nivel nacional, le ayudó a derrotar a la representante Haley Stevens, aunque por un punto y no por el margen de dos dígitos que había pronosticado a CNN.

Sin embargo, en conversaciones con El-Sayed, el candidato republicano Mike Rogers y líderes del partido en todo el estado, queda claro que algunas personas en distritos electorales demócratas clave que apoyaron a Stevens aún no confían en la campaña de El-Sayed a un mes de las elecciones.

Líderes negros y judíos advierten que tanto ellos como muchos miembros de sus comunidades necesitan mayor apoyo. Varias personas relataron a CNN conversaciones que mantuvieron con El-Sayed, en las que este les pidió su respaldo, pero también señaló que puede compensar los votos que pierda en sus comunidades en otros lugares.

“Esta elección no termina hasta el día de las elecciones”, comentó la representante Debbie Dingell, quien se mantuvo neutral en las primarias, pero ha sido una de las principales impulsoras de El-Sayed desde su victoria y a quien su campaña señaló como una partidaria clave. “Tenemos que trabajar con todos los grupos demográficos y no dar nada por sentado”.

Un líder afroamericano de Detroit, que prefirió permanecer en el anonimato, relató a CNN una conversación con El-Sayed que, según sus palabras, le dejó la sensación de que “creen que no necesitan esforzarse tanto para conseguir el voto afroamericano”. Nunca recibió la invitación que El-Sayed le había prometido para participar en una mesa redonda con el candidato.

Eso bastó para que el líder convocara una reunión con los asesores de Rogers, aunque no sin cierto remordimiento.

“Me sentí tan mal que le envié un mensaje”, contó el líder refiriéndose a El-Sayed. “Pero no me contestó. Así que, que se j***”.

El alcalde de Lansing, Andy Schor, apoyó a Stevens en las primarias. Schor afirma que su herencia judía también le genera incomodidad ante algunas de las declaraciones de El-Sayed, un crítico de Israel desde hace mucho tiempo que se ha referido a la guerra en Gaza como un genocidio y se ha negado a afirmar que el país debería existir como un estado judío.

Schor dijo que no votará por Rogers, pero tampoco apoyará a El-Sayed, al menos hasta que hablen. Aún no ha tenido noticias de El-Sayed.

“Si no me necesita, no me necesita”, indicó Schor. “Y esa es su decisión estratégica”.

La campaña de El-Sayed no respondió cuando se le preguntó sobre la invitación a la mesa redonda ni sobre la programación de la reunión con Schor. Sin embargo, en declaraciones a CNN, defendió su acercamiento a los grupos que aún tienen dudas sobre él.

“A todas las comunidades con las que me he reunido les he dicho: ‘Liderar para y con su comunidad es una preocupación y una consideración fundamental para mí’”, afirmó. “Podría dedicar todo mi tiempo a una sola comunidad y probablemente no sería suficiente. Y eso es perfectamente justo. La gente merece un senador estadounidense que esté presente y escuche, y yo he estado presente y he escuchado”.

El-Sayed llegó para almorzar al camión de comida Detroit 75 Kitchen y pidió un shawarma de pollo picante con doble ración de carne. Saludó con abrazos a todos los hombres y se tomó fotos. Le preguntó el nombre al hombre que le tomó el pedido —Musa— y comentó que tenía un sobrino con el mismo nombre.

Los empleados, entusiasmados, enviaron una orden gratuita de rollitos de primavera rellenos de cheesesteak y, después, una porción grande de papas fritas con ajo y cilantro. Musa se acercó para hacerse una foto. Después, uno de sus compañeros lo imitó.

El-Sayed ha captado la atención nacional con sus llamamientos a implementar un sistema de salud universal y a combatir la financiación de campañas políticas. Sus críticas a Israel coinciden con la postura cada vez más antiisraelí de la base del partido.

El lunes, estuvo en Nueva York para un evento de recaudación de fondos con la representante Alexandria Ocasio-Cortez, horas después de anunciar que Barack Obama haría campaña con él en Michigan a finales de octubre.

“No soy el demócrata que los demócratas quieren, pero soy el demócrata que tienen. Y definitivamente no soy republicano. Pero esto es lo que les diré: soy el demócrata que los habitantes de Michigan quieren”, declaró El-Sayed a CNN frente al camión de comida.

El-Sayed afirma que ha recibido presiones para moderar sus posturas desde que derrotó al más moderado Stevens en las primarias de agosto, aunque insiste en que no lo hará.

Sin embargo, habla menos del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), que gastó US$ 33 millones a través de su super PAC para intentar derrotarlo, y se centra más en su frustración por los altos precios de la carne picada, la gasolina y la atención médica.

El-Sayed ha hecho una concesión discreta: se distanció de Hasan Piker tras haber hecho campaña con él hasta el final de las primarias. Piker afirmó que los judíos que siguen apoyando a Israel deberían preocuparse por su seguridad y que Estados Unidos es, en proporción, peor que Al-Qaeda.

Según dos personas a las que El-Sayed les contó la conversación, El-Sayed llamó recientemente a Piker y le advirtió que su retórica le estaba costando votos, pidiéndole que cesara. Piker no respondió a las solicitudes de comentarios.

Al salir del almuerzo, El-Sayed posó para más fotos y charló con un hombre negro de unos 40 años que le preguntó si era cierto algo de lo que había visto en los anuncios: que El-Sayed tenía alguna conexión con el ISIS o que no había nacido en Michigan.

Posteriormente, el hombre declaró a CNN que no se sentía cómodo con que su nombre se hiciera público, pero que las respuestas de El-Sayed lo habían satisfecho.

Al preguntársele si eso era suficiente para ganarse su voto en la papeleta que tenía sobre su escritorio en casa, el hombre dijo que aún tenía que examinar otras acusaciones sobre El-Sayed.

Sentado en su despacho en la sinagoga Shaarey Zedek, en el suburbio de Southfield, en Detroit, el rabino Aaron Starr dijo que, si bien se sentía orgulloso de haber recibido a 3.000 personas en el zigurat de hormigón y vidrieras de un santuario para un servicio especial justo después de los ataques de Hamas del 7 de octubre, es la amenaza a la seguridad de los judíos lo que le preocupa.

Starr es nieto de supervivientes del Holocausto y presidente de la Junta de Rabinos de Michigan. Tras tres años asesorando a estudiantes universitarios que se sentían amenazados por las protestas antiisraelíes en los campus, no quiso revelar por quién votará en noviembre.

“No puedo votar por un candidato que no respete mis necesidades y valores más básicos”, comentó Starr. Al recordarle que ese escaño podría determinar el control del Senado, añadió: “Pase lo que pase, todos tendremos que esforzarnos al máximo para hacer de Estados Unidos un país más seguro y libre para todos los estadounidenses. Solo podré hacerlo —y mi comunidad solo podrá participar en esos esfuerzos— si nos sentimos seguros”.

Tras las primarias, El-Sayed se disculpó por haber dicho que “las personas heridas hieren a otras personas” después del ataque antisemita contra el Templo Israel en West Bloomfield. Ha obtenido el apoyo de algunos líderes judíos prominentes, como la fiscal general del estado, Dana Nessel.

“No es la opción que queríamos. Pero es la opción que tenemos delante”, manifestó Nessel a CNN esta semana.

Nessel es consciente de que su argumento —que, desde el medio ambiente y los derechos civiles hasta la salud pública y las redadas del ICE, existen numerosos temas importantes que requieren un senador capaz de servir de contrapeso a Trump— ha resultado tan polémico que optó por no asistir a los servicios religiosos de Rosh Hashaná y Yom Kipur el mes pasado para evitar confrontaciones.

También se ausentó de la convención estatal demócrata tras las primarias porque temía por su seguridad. Nessel fue abucheada el año anterior tras su decisión de presentar cargos contra manifestantes propalestinos que participaron en un campamento en la Universidad de Michigan, casos que posteriormente desestimó.

“Hay muchas otras cosas que me hacen sentir insegura, no solo como judía, sino como estadounidense, como ser humano”, señaló Nessel a CNN. “De lo único que estoy segura sobre Abdul es de que se enfrentará a Donald Trump siempre”, añadió.

Nessel contactó a El-Sayed tan pronto como terminaron las primarias y, según ella, él ha dejado de atacar a AIPAC en gran medida, tal como le había instado a hacer.

Le preocupa lo que su presencia en el Senado podría significar para el apoyo a Israel y le hubiera gustado que hiciera más gestiones, tanto sustantivas como simbólicas, pero eso no es suficiente para que considere a Rogers.

“Su equipo ha cometido errores, pero yo tengo que aceptar esta decisión”, sostuvo.

Aún no se ha programado el discurso para abordar las inquietudes de la comunidad judía que El-Sayed planteó pronunciar durante una reunión —no reportada anteriormente— con destacados líderes políticos judíos una semana después de las elecciones primarias, según una persona al tanto de dicho encuentro.

La campaña de El-Sayed ha difundido cartas de apoyo firmadas por cientos de judíos de Michigan, y él declaró a CNN que continúa diciéndoles a los judíos con los que se reúne: “Estoy comprometido con la seguridad de los judíos. Lo estoy al 100%. Sé lo que es ser discriminado y atacado por mis creencias”.

“No vamos a ponernos de acuerdo sobre Israel”, afirmó El-Sayed. “Vamos a estar en total desacuerdo, pero podemos discrepar de forma respetuosa”.

El sábado por la mañana en Grand Rapids, Mike Rogers caminó una milla en el desfile de Pulaski Days con su chaleco polar sin mangas, con el contorno del mapa del estado bordado como la letra “O” de su nombre. Un acordeonista lo seguía a dos pasos, interpretando “Hail, Hail, the Gang’s All Here”.

Fue una estampa poco habitual, tal como señaló sarcásticamente un hombre que se burló de Rogers por tener “las agallas de presentarse allí”.

“¿Dónde están tus modales, amigo?”, respondió Rogers.

El-Sayed suele burlarse de Rogers por su escasa presencia en la campaña pública. Sin embargo, en un contexto anti-Trump, esta es una estrategia deliberada para presentarse como una alternativa de perfil bajo ante los moderados y los demócratas descontentos.

Rogers eludió las preguntas de CNN sobre si votaría a favor de poner fin a la guerra en Irán o de confirmar a un posible futuro nominado de Trump para la Corte Suprema.

Rogers enumera los apoyos de policías, bomberos, agricultores y otros grupos que, según él, son fruto de los años que dedicó a forjar relaciones en el estado. Argumenta que las alianzas de El-Sayed con destacados socialistas demócratas permiten a su campaña presentar al demócrata como un extremista.

Además, su campaña y sus aliados han difundido anuncios que sugieren que El-Sayed, quien sería el primer senador musulmán si gana, es indulgente con el terrorismo y la seguridad nacional.

Sobre El-Sayed, Rogers dijo: “Él cree que al aparecer en la televisión nacional, cree que al tener un evento televisado, ya ha hecho algo. El verdadero trabajo se realiza en la comunidad”.

Rogers afirmó sentir que ha logrado consolidar el apoyo de los republicanos estatales, pero dado a que el Partido Republicano estatal lleva años sumido en una profunda crisis, depende de una enorme inversión de grupos externos que ya inundan sus campañas con anuncios televisivos y correo directo.

Antes de participar en el desfile, visitó el edificio de ladrillo de una sola planta que Americans for Prosperity Action utiliza como su sede local.

Billie Rajzer, asesora del grupo, declaró a CNN que, en comparación con la campaña de Rogers de 2024, este año están mucho más centrados en los votantes indecisos, con US$ 20 millones destinados a una iniciativa para llamar a un millón de puertas antes del día de las elecciones, intentando contrarrestar los extensos esfuerzos del Partido Demócrata estatal.

“Una vez que se enteran de lo que queremos lograr, así es como conseguimos que nos apoyen”, indicó Rogers a CNN. “Simplemente no podemos permitir que un tipo tan extremista, que combina ideas socialistas democráticas en su campaña, se una a nosotros. Por eso estamos consiguiendo tantos votos de demócratas”.

Rogers predijo que eso incluirá hasta el 50 por ciento de los votantes judíos del estado.

Según Rogers, los recortes de impuestos de Trump y su propuesta de “no gravar las propinas” son populares, a pesar del enfado que genera el aumento de precios en el supermercado y la gasolina, o los aranceles y la guerra en Irán.

Ya sea su propuesta de prohibir temporalmente la exportación de diésel u otras ideas, Rogers afirmó que la relación que tendría con Trump sería un punto a su favor.

“Sí, los precios de la gasolina están altos”, admitió Rogers. “Saben que estoy haciendo algo al respecto. Saben que voy a trabajar con el presidente para solucionarlo. Y saben que soy el único que puede conseguir una reunión para resolverlo”.

Rogers habló en la convención republicana de mitad de mandato del mes pasado en Dallas, y dijo que aceptaría encantado si el presidente se ofreciera a encabezar un mitin en Michigan, un estado que Trump ganó en dos de sus últimas tres elecciones muy reñidas.

“Creo que el presidente es muy, muy popular entre un sector de nuestra base electoral. Así que si viene y moviliza a esa gente para que salga a votar, no tendríamos ningún problema con eso”, apuntó Rogers.

En esto, Rogers y El-Sayed coinciden.

“Espero que venga aquí y les recuerde a las personas quién es, qué quiere y qué les ha hecho a sus vidas”, sostuvo El-Sayed.

Incluso todas las personas a las que Rogers saludó con la mano a lo largo del recorrido del desfile, sentadas en sus sillas plegables, son menos de las que El-Sayed suele congregar en un día, a veces incluso en un solo evento.

El sábado por la tarde, El-Sayed congregó a más de 400 personas que comenzaron a vitorearlo tan pronto como asomó la cabeza en la sala de un sindicato de carpinteros para su primer evento con la senadora Elissa Slotkin, quien derrotó a Rogers por tan solo 19.000 votos hace dos años.

Estaban en el condado de Macomb, cuna de los demócratas de Reagan y de los demócratas de Trump, y donde, según Slotkin, venció a Rogers porque “obtuvimos solo un par de puntos porcentuales más aquí” y en otras partes del estado.

Tras burlarse del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., por sufrir rozaduras al hacer ejercicio con vaqueros y por insistir en acusar a Trump de corrupción, El-Sayed se despidió del público con una súplica para que dejaran de lado las disputas y le ayudaran a ganarse el apoyo de quienes respaldaban al presidente.

“Quieren hacernos creer que el condado de Macomb es republicano”, manifestó El-Sayed. “Aquí no veo a nadie republicano. Francamente, tampoco veo a nadie demócrata”.

“Veo gente harta de ver al presidente restarle importancia a nuestras dificultades. Veo gente harta de tener que preocuparse por cómo van a pagar el alquiler del mes que viene. Veo gente cansada de preguntarse cuándo su sindicato recuperará la dignidad. Veo gente que necesita acceso a un médico”, subrayó.

Más tarde, la vicepresidenta del concejo municipal de Warren, Melody Magee, conversó con otras mujeres negras que se llevaban a casa carteles de El-Sayed. Ella apoyó a Stevens en las primarias, pero comenta que su cuñado es la única persona que conoce que aún no respalda al candidato demócrata.

“Es prácticamente la única persona que conozco que aún no se ha decidido”, manifestó Magee.

Al terminar de almorzar en el camión de comida en Detroit el día anterior, El-Sayed reconoció que su segura predicción de una victoria aplastante en las primarias no se había cumplido, pero que, a pesar de todo, había salido adelante.

“No me presenté para ser el protagonista de las elecciones intermedias”, indicó. “Me presenté para servir a mi estado. Lo que pasa con Donald Trump es que no entiende la fuente de su poder. Yo sí. Era muy bueno para llamar la atención, y también lo ha sido dándomela. Sigue hablando de mí, Donald. Por favor. Espero que lo hagas”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.