Skip to Content

Trump y Lula se enfrentan a un desafío similar. ¿Podrán superarlo en las elecciones?

Por Alessandra Freitas, CNN en Español

Según la mayoría de los indicadores tradicionales, la economía de Brasil va bien. El desempleo cayó a mínimos históricos, la pobreza disminuyó y los salarios crecieron por encima de los precios.

Sin embargo, esos avances no parecen haber aliviado la presión sobre los bolsillos de los brasileños. Casi la mitad de la población afirma que sus ingresos familiares no siempre alcanzan para cubrir los gastos cotidianos, según una encuesta de Datafolha publicada en septiembre. En un sondeo de Genial/Quaest divulgado ese mismo mes, el mismo porcentaje, 49%, consideró que la economía del país había empeorado en los últimos 12 meses.

Esa desconexión se ha convertido en un desafío para el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que busca un cuarto mandato en la segunda vuelta del domingo frente al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Y es un desafío similar al que se enfrente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cara a las elecciones de mitad de mandato que tendrán lugar en noviembre.

Lula terminó segundo en la primera vuelta del 4 de octubre, con el 45,16% de los votos válidos, detrás del 47,03% de Bolsonaro, pese a que los sondeos lo situaban por delante. Una encuesta de Datafolha divulgada el jueves mostró a ambos candidatos empatados con el 50% de los votos válidos, dentro del margen de error.

Aunque la criminalidad y la corrupción han dominado buena parte de la campaña, la economía sigue teniendo peso. En un sondeo de Datafolha realizado en octubre, el 15% de los votantes la señaló como el principal problema de Brasil, solo detrás de la violencia (20%) y la salud (18%).

El desafío de Lula se parece mucho al que enfrentaron los demócratas en las elecciones de Estados Unidos en 2024, cuando los buenos indicadores económicos no lograron contrarrestar la frustración con el costo de vida.

Cuando Kamala Harris se postuló para suceder a Joe Biden en 2024, Estados Unidos también registraba cifras económicas relativamente sólidas. El desempleo era del 4,1% en octubre, la inflación se había moderado considerablemente desde su pico de 2022 y los salarios reales estaban subiendo.

Aun así, cerca de tres de cada 10 estadounidenses dijeron que las finanzas de su hogar se estaban quedando atrás, frente a dos de cada 10 en 2020, según AP VoteCast. Harris perdió, y alrededor de seis de cada 10 votantes que señalaron la economía como el tema más importante apoyaron a Donald Trump.

David Steinberg, profesor asociado de economía política internacional en la Universidad Johns Hopkins, ha estudiado cómo la inflación influyó en la percepción de los votantes estadounidenses sobre el gobierno de Biden y Harris. En un experimento de encuesta realizado poco antes de las elecciones de 2024, Steinberg encontró que el simple hecho de pedir a los encuestados que recordaran el aumento de los precios reducía su aprobación del gobierno. El efecto fue especialmente marcado entre demócratas e independientes, y no entre los republicanos, que ya desaprobaban la gestión.

“A todo el mundo le afectan los precios más altos”, dijo Steinberg a CNN, y explicó que el alza de los costos es más tangible para los votantes que muchos otros indicadores económicos.

Una dinámica similar podría estar en juego en Brasil. En Minas Gerais, donde Lula perdió casi cinco puntos respecto a 2022, los precios en Belo Horizonte subieron cerca de un 20% desde 2023, algo por encima del promedio nacional. En Maranhão, otro estado clave donde Lula perdió terreno, su capital São Luís tuvo en 2024 la mayor inflación entre las ciudades medidas por el IBGE.

“Quien esté en el cargo en ese momento es quien se lleva la culpa la mayoría de las veces”, dijo Steinberg.

Eso ocurre pese a que las cifras económicas de Brasil le darían a Lula da Silva varios logros para hacer campaña.

El desempleo cayó al 5,3% en el trimestre terminado en agosto, el nivel más bajo para ese periodo desde el inicio de la serie en 2012, y la ocupación alcanzó un récord de 103,5 millones de trabajadores, según el instituto de estadística IBGE.

Un informe de septiembre del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) encontró que los ingresos laborales reales promedio subieron alrededor de un 13% entre finales de 2022 y el segundo trimestre de 2026, mientras que el salario mínimo ajustado por inflación aumentó un 12,7%. La pobreza bajó del 31,6% de la población en 2022 al 23,1% en 2024.

Pero esas mejoras no han eliminado la presión sobre los presupuestos familiares.

Una encuesta de septiembre de la Confederación Nacional del Comercio (CNC) encontró que el 81,7% de las familias brasileñas tenía deudas, incluidas tarjetas de crédito, préstamos personales y compras en cuotas. Casi el 30% reportó cuentas atrasadas.

Las familias también destinan casi un tercio de sus ingresos mensuales al pago de deudas, según datos del Banco Central analizados por el CEPR, y endeudarse es extraordinariamente caro. El interés anual del crédito rotativo de las tarjetas supera el 400%.

“Los grupos de bajos ingresos están pagando un 100% anual sobre sus deudas”, dijo Mark Weisbrot, codirector y economista principal del CEPR, en referencia a las tasas extremadamente altas que se cobran en algunas modalidades de crédito al consumo.

El aprieto se refleja en el gasto de los hogares: el crecimiento del consumo se desaceleró del 5,1% en 2024 al 1,3% en 2025, según el IBGE.

Para Igor Macedo de Lucena, investigador del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV IBRE), los precios altos, el endeudamiento y el crédito caro son las tres razones principales por las que muchos brasileños todavía se sienten ahogados financieramente.

“Por más que los salarios hayan aumentado, no lo hicieron lo suficiente como para mejorar la calidad de vida de las personas”, dijo Lucena.

Muchos recurren a préstamos fáciles de bancos digitales y plataformas fintech para cubrir gastos cotidianos.

“El crédito se volvió tan abundante en Brasil que empezó a usarse como un complemento de ingresos”, afirmó.

Lucena lo llamó un “subprime brasileño”, en un paralelo con los préstamos riesgosos que precedieron a la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos, aunque el problema del crédito al consumo en Brasil es distinto de la crisis hipotecaria estadounidense.

Las apuestas en línea han sumado otra carga. Las familias brasileñas perdieron unos 62.500 millones de reales (alrededor de US$ 12.500 millones) en plataformas de apuestas en 2025, según un estudio del Comité Nacional de Secretarios de Hacienda de los Estados (Comsefaz), y el 35% de los apostadores actuales y antiguos dijo a Datafolha que había comprometido sus finanzas para apostar. En septiembre, Lula firmó una medida provisional que prohíbe las apuestas deportivas y los juegos de casino en línea.

Parte de la frustración también surge de una distinción que hacen los economistas pero que los consumidores no necesariamente perciben: una inflación más baja no significa precios más bajos. Cuando la inflación se desacelera, los alimentos y otros bienes básicos siguen encareciéndose, solo que más despacio.

“La mayoría de la gente no distingue entre la inflación y el nivel de precios”, dijo Weisbrot. “Se fijan en el nivel de precios, que no vuelve a bajar una vez que hubo inflación”.

Steinberg identificó un fenómeno similar en Estados Unidos. “Las cosas estaban un 20% más caras que cuatro o cinco años antes”, dijo sobre el período en torno a las elecciones de 2024.

Su investigación también encontró que recordar la inflación a los votantes tenía un efecto mayor en las regiones de Estados Unidos donde los precios habían subido más, incluido el sur. “Parece resonar particularmente entre las personas que habían experimentado mayores aumentos en el nivel de precios”, afirmó.

Los votantes, dijo, suelen fijarse en “el nivel de precios en relación con lo que sienten que debería ser”, más que en cuánto se ha desacelerado la inflación.

Aunque los economistas coinciden en general en que el crédito caro está asfixiando a los hogares, difieren sobre qué está detrás del problema y cómo resolverlo.

Weisbrot atribuye buena parte de la responsabilidad al Banco Central de Brasil, que es autónomo. Incluso después de un recorte en septiembre, la tasa de interés de referencia del país, la Selic, se ubicaba en el 13,75%, muy por encima de la inflación anual del 4,58%.

“No debería haber una diferencia de 10 puntos entre la tasa de inflación y la tasa de interés de corto plazo”, dijo, y agregó que esas tasas han impuesto una carga enorme a los hogares y las empresas.

El Banco Central obtuvo autonomía formal con una ley aprobada en 2021, durante la presidencia de Jair Bolsonaro, lo que según Weisbrot limita la influencia de Lula sobre las tasas. El banco ha defendido su política restrictiva como necesaria para llevar la inflación de vuelta hacia su meta del 3%.

“Creo que es todo un logro que Lula haya conseguido un crecimiento económico razonable”, dijo Weisbrot. “Si tuviéramos eso aquí (en Estados Unidos), tendríamos una recesión profunda de inmediato con ese tipo de tasa de interés”.

Lucena ofrece otra explicación. En su opinión, los déficits fiscales persistentes elevan el costo del crédito al aumentar la prima de riesgo que exigen los inversionistas.

“Cuanto más se endeuda el gobierno, más intereses exige el mercado”, dijo.

Sostiene que el gobierno ha dependido demasiado del gasto público y de la expansión del crédito para estimular el consumo, sin atender los problemas de productividad que Brasil arrastra desde hace años.

Las cifras fiscales dan motivos de preocupación. La deuda bruta del gobierno llegó al 82,9% del PIB en agosto, según el Banco Central, y el déficit nominal sumó el 9,48% del PIB en 12 meses. Sin embargo, el pago de intereses representó casi la totalidad de ese déficit, y el CEPR señala que el déficit primario, que excluye los intereses, se redujo considerablemente durante el tercer mandato de Lula.

Lucena sostiene que una mayor disciplina fiscal es esencial para recuperar la confianza de los inversionistas y, con el tiempo, bajar el costo del crédito. Weisbrot argumenta que la propia política monetaria es una de las principales causas de las presiones financieras del país.

Quien gane el domingo heredará el desafío de reducir el costo del crédito, sostener el crecimiento y enfrentar una deuda pública en aumento, y los expertos cuestionan si las promesas de cualquiera de los dos candidatos son viables.

“Los dos lados están haciendo propuestas populistas que saben que no se van a cumplir”, advirtió Lucena.

Lula ha puesto el énfasis en la inversión, los programas sociales y el aumento de los salarios, y promete mantener el marco fiscal vigente. También ha aliviado la presión sobre las familias con la exención del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta R$ 5.000 al mes y, a pocos días de la segunda vuelta, con la sanción de una ley que perdona deudas tributarias federales de millones de microemprendedores individuales (MEI).

Bolsonaro ha propuesto una regla fiscal más estricta, un Estado más pequeño y recortes en los gastos administrativos. Su equipo ha planteado un ajuste de alrededor del 1,5% del PIB y promete mantener programas de transferencia de ingresos como Bolsa Família, aunque la campaña no ha detallado cómo lograría esos ahorros.

Lucena describió sus propuestas como “visiones completamente antagónicas” y advirtió que Brasil necesita un ajuste fiscal sustancial gane quien gane. Weisbrot cuestionó que Bolsonaro pueda concretar los recortes propuestos sin afectar los programas sociales.

“Ya está hablando de recortar el gasto en un punto y medio del PIB, lo que significa que tendrá que recortar esos programas”, dijo Weisbrot.

El próximo presidente de Brasil también tendrá que lidiar con los aranceles de Estados Unidos y la rivalidad entre Estados Unidos, China y la Unión Europea. Lucena señaló a EE.UU. como una fuente clave de inversión extranjera, a China como el mayor mercado para las exportaciones brasileñas y a la UE como un importante socio comercial en potencia.

“Necesitamos tener la capacidad de trabajar con estos tres actores, y cada uno tiene intereses muy específicos en Brasil”, dijo.

Para los hogares, sin embargo, el desafío inmediato está más cerca y va más allá de la elección de este año: cómo hacer que el salario alcance para cubrir el supermercado, las cuentas del mes y el pago de las deudas.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.