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Tragedia en Miami: ¿Cómo enfrentar el duelo? ¿Cómo prepararse para las peores noticias?

Germán Padinger

(CNN Español) — La tragedia no ha terminado en Miami. Tras días en los que cientos de rescatistas han trabajado sin parar para buscar posibles sobrevivientes y recuperar los cuerpos, las familias enfrentan una dolorosa espera: tener noticias, las que sean, sobre sus seres queridos.

Hasta el momento el derrumbe parcial de un edificio en Miami, ocurrido la semana pasada, ha dejado un saldo de al menos 12 muertos. Pero aún quedan 149 personas desaparecidas entre los escombros, mientras continúan los trabajos de búsqueda en medio de la tragedia.

CNN consultó a expertos en salud mental sobre las distintas maneras de enfrentar el duelo de una tragedia como la de Miami, y sobre cómo prepararse para recibir noticias difíciles.

Cómo se enfrenta una tragedia como la de Miami

Para la doctora en psicología Marisa Azaret, colaboradora para asuntos médicos de CNN en Español, «no hay una forma definida ni correcta para enfrentar un evento como este, cada uno lo confronta de una forma muy personal».

«Es lo que el resto de la comunidad debemos honrar y respetar. Cada apersona de acuerdo a su fe y sus posibilidades. Hay quien lo niega, quien entre en shock, quien expresa ira, culpa. Todo el arcoiris de sentimientos es esperado y hay que permitirlos, no hay forma ni bien ni mal».

«No todo el mundo está listo para recibir ayuda al mismo tiempo, y está bien. Habrá familias y personas que se niegan a hablar y recibir ayuda emocional, no están listos y hay que respetar», agrega.

Alberto Iturra, el psicólogo que lideró el apoyo emocional durante el rescate de los 33 mineros de Chile en 2010, resalta que «el dolor se manifiesta igual que todos los dolores, no importa la causa. Estas despedidas abruptas son un poco más intensas por lo inesperado, pero se manifiesta igual».

«En esta situación especial comienza a aparecer la desconfianza en el sistema estructural, y va a requerir una buena y sana conversación para la comunidad.», considera.

Iturra pone el foco en el rol de la comunidad y la necesidad de actuar.

«La verdad lo primero es ayudar, dar tareas y hacer algo útil. Hay buenos equipos de rescate trabajando. Pero la comunidad tiene que aportar y ponerse a disposición, sentir que se puede hacer algo. Las comunidades que se quedan pasivas sufren mucho más el rigor, el estrés postraumático y la culpa. La sociedades activas terminan siendo mucho más sanas», señala.

Para Carolina Campos, psicóloga especializada en duelos, «es fundamental comprender que los sobrevivientes están teniendo que adaptarse y ajustarse a vivir después de lo ocurrido». «Además de todas las sensaciones, se siente la incertidumbre, y experimentarla suma emociones de dolor al tiempo que de expectativas».

«Es importante el acompañamiento psicológico para prevenir conductas que puedan generar daños en el futuro. Pero la respuesta ante la pérdida varía en cada uno dependiendo de la historia de aprendizaje y la historia verbal. El apoyo es importante (de la comunidad) al principio. Pero las personas que no se atreven a decir que necesitan ayuda, ya no pueden recibir ese apoyo de la comunidad», señala.

Campos destaca la importancia de «poder expresarse», pero que es no tiene por objetivo eliminar el dolor, sino permitir atravesar el proceso de pérdida.

La «culpa del sobreviviente»

Sentir culpa por haber sobrevivido un incidente traumático en el que otras personas han perdido la vida es un fenómeno que se observa en catástrofes y que ya se ha visto en Miami. «Me siento culpable de haber sobrevivido», dijo Alfredo López, vecino de las Champlain Towers South, durante una homilía el fin de semana por las víctimas y los desaparecidos.

Azaret señala que, aunque sin duda sucede, este fenómeno no es tan común como se piensa.

«No es un diagnóstico pero es una experiencia que viven ciertas personas. Lo preocupante es que se entre en un círculo vicioso de pensar en ello, que aumenta la ansiedad, la disfunción, la habilidad cuidarse a sí mismo y el patrón de sueño».

«Igual que el estrés pos traumático el sentimiento de culpa no es tan común como se piensa, pero sí existe y hay que darle oportunidad a la persona que se exprese, especialmente si son personas que han tenido un trauma o relaciones conflictivas, eso las pone en cierto riesgo», afirma Azaret.

Iturra, por su parte, destaca también que es un fenómeno «inusual», pero que existe. «Nadie puede sentirse culpable porque funcione su instinto. Creemos que podemos controlarlo todo. Pero hay que ubicarse en la realidad de que eres un ser con muchas limitaciones. Aun siendo posible el sentimiento, se debe agradecer que sobrevivieron y aunque hubieran querido era poco lo que podían hacer al momento», explica.

Campos, por su parte, subraya que la culpa «hace parte del momento de la catástrofe». «Ver que hay un montón de elementos del ambiente que se salieron del control de la persona genera ansiedad, culpa, remordimiento, revisar una y otra vez como pasaron las cosas para ver qué se pudo haber hecho».

«Es importante validar todo lo que nos sucede, como la culpa. Es necesario entender. Tristeza, miedo, dolor, rabia. Aquí es importante desarollar prácticas autocompasivas, que nos permite identificar, reconocer y aceptar la angustia. Sobre todo en nuestra cultura de positividad donde ‘tienes que estar bien’ y es necesario no estar bien».

«Algo importante es la reflexión y el silencio, que no es lo mismo que el aislamiento, el cual genera a un diálogo con nosotros mismos lleva a pensar que lo ocurrido se pudo prevenir, que tuvimos control, y genera culpa».

Cómo se preparan las familias para recibir malas noticias

«Las comunidades han reaccionado de una forma increíble, y eso ayuda a las familias: dar apoyo, poder hablar, el rol de la comunidad religiosa», considera Azaret.

Para la doctora en psicología existen varios aspectos que hacen a la tragedia de Miami diferente.

«En primer lugar, se han referido a las personas de esta comunidad como unas pequeña Naciones Unidas: hay vecinos de Latinoamérica, de EE.UU., es muy diversa. Por ende, muchos países están sufriendo porque se ven reflejadas en sus ciudadanos. Otro componente que hace más complejo es que son muchos los edificios que se encuentran en el mismo estado y que están siendo recertificados. La población se ve reflejada en esa preocupación. Y eso hace que se una más la comunidad.»

Pero la respuesta es «un día a la vez». «Lo más importante es buscar esos lazos sociales y no aislarse, el aislamiento trae consigo extrema ansiedad, pensamientos desbordantes. Poner acción a la fórmula es uno de los aspectos más importantes, eso significa hacer algo: cuidar la salud, dormir, alimentarse, participar en vigilias y rezos, dar un paseo corto, hablar. Pequeñas acciones que traen cierto sosiego a nuestras vidas».

Iturra acentúa que cada día que pasa «disminuye el rango de esperanza» y las familias van «empezando a aceptar más la posibilidad de que (sus seres queridos) hayan fallecido». «Se da normalmente en una situación de accidente como este, no hay mucho más que aceptar, sin obviar que los milagros existen», dice.

«Están esperando la confirmación de los casos. Prepararse en el sentido habitual no sirve demasiado. El proceso ocurre igual y uno nunca está lo suficientemente preparado para confirmar la pérdida. Pero conocer la pérdida es mejor que la incertidumbre, se procesa mucho mejor», señala.

Campos, en cambio, señala que hay una «gran responsabilidad» de parte de los medios de comunicación y las personas que emiten las noticias.

«Tienen que ser claros y responsables en lo que se dice. Que se describan bien lo que ocurra, que se brinde acompañamiento para estos momentos».

Por otro lado, Campos recuerda que «nuestra cultura es muy de rituales, de lo simbólico». «El poder entender una muerte es necesario y las personas que experimentan incertidumbre, cuando reciban la noticia, podrán atravesar este proceso de duelo».

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