Skip to Content

Empleados federales rechazan las celebraciones por el 250º aniversario de EE.UU. tras la reestructuración del Gobierno

Por Danya Gainor y Tami Luhby, CNN

Descalzo sobre la orilla arbolada del lago Martin, en Alabama, Edward, de 9 años, levantó la cabeza y abrió la boca con asombro mientras los fuegos artificiales estallaban sobre él y sus ecos resonaban entre los imponentes pinos que lo rodeaban.

Era el bicentenario de Estados Unidos, un Día de la Independencia como ningún otro que el niño —ni el resto del país— hubiera vivido. Estados Unidos llegaba al verano de 1976 golpeado por el escándalo de Watergate, la guerra de Vietnam y una persistente crisis económica. Aun así, el país celebró su cumpleaños número 200 con un despliegue de fuegos artificiales, desfiles y ceremonias patrióticas que parecían insistir en que Estados Unidos seguía creyendo en sí mismo.

Edward recuerda el olor a humo que impregnó su cabello rubio oscuro, cuidadosamente peinado hacia un lado, después de agitar bengalas junto a sus primos, que gritaban de emoción mientras los petardos se reflejaban sobre el lago, junto a la cabaña de sus abuelos. Vestido de rojo, blanco y azul, y con arena fina entre los dedos de los pies, Edward no quería que la noche terminara.

Cincuenta años después, su corte de cabello de estilo militar luce plateado tras toda una vida de servicio con uniforme. Pero este Día de la Independencia, Edward planea quedarse en casa.

En todo el país, una historia similar se desarrolla discretamente detrás de los fuegos artificiales y la celebración del 250º aniversario de Estados Unidos.

Algunos empleados federales que alguna vez definieron su identidad por el orgullo que sentían por su país ahora han decidido mantenerse al margen de estas históricas celebraciones patrióticas. Aseguran que están agotados y molestos tras la amplia reestructuración del Gobierno federal impulsada por el presidente Donald Trump, que incluyó purgas políticas, despidos masivos y profundos recortes del gasto.

Jonas, analista de programas de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), llevaba apenas cinco días en el cargo cuando el huracán Harvey devastó viviendas en la costa de Texas en 2017. Dice que no podría sentirse más orgulloso del trabajo que realizó para ayudar a los sobrevivientes durante esa misión.

Pero, después de más de ocho años de servicio público, Jonas perdió ese empleo federal que consideraba tan significativo. Seis meses después fue recontratado, pero durante el tiempo que estuvo sin ingresos tuvo que recurrir a sus ahorros y pedir ayuda a su familia para pagar consultas médicas relacionadas con su discapacidad.

Estos empleados, que forman parte de una fuerza laboral federal históricamente apartidista, se han visto envueltos en la polarización política mientras Trump buscaba implementar de manera agresiva la agenda de su segundo mandato.

“Toda mi vida, hasta hace poco, me sentí muy orgulloso de nuestro país. Todos los empleados federales, desde el personal de limpieza hasta los funcionarios de mayor rango, juramos defender y proteger la Constitución”, dijo Edward. “Ahora ni siquiera quiero tener nada que ver con el Día de la Independencia. Estoy enojado y avergonzado”.

CNN utilizó seudónimos para algunos empleados del Gobierno y concedió anonimato a otros en este artículo debido a preocupaciones relacionadas con su privacidad y posibles represalias.

El año 2025 estuvo marcado por una drástica reducción del tamaño del Gobierno federal, con despidos por motivos políticos, jubilaciones anticipadas y renuncias incentivadas de empleados públicos. La fuerza laboral federal se redujo en más de 278.000 trabajadores bajo el Gobierno del presidente Donald Trump. Algunas agencias están en proceso de desmantelamiento y otras fueron cerradas por completo.

Edward dijo que vio cómo colegas muy apreciados, algunos de los cuales de pronto tuvieron dificultades para pagar sus hipotecas y el cuidado de sus hijos, abandonaban el año pasado empleos que esperaban conservar durante décadas.

Ahora, cada recordatorio del 250º aniversario de Estados Unidos —desde una exhibición en un supermercado hasta una pancarta en su vecindario o un comercial de televisión— hace estremecer a Edward. Para este veterano de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos con 30 años de servicio, cada uno de esos símbolos le recuerda a los compañeros que, asegura, fueron tratados injustamente.

Más de dos millones de empleados federales trabajan en todos los rincones de Estados Unidos, y las consecuencias de la reducción del Gobierno se sintieron en todo el país cuando Trump impulsó los recortes el año pasado. Más del 85 % de los trabajadores federales vive fuera del área metropolitana de Washington, y estados como Florida, Texas y California concentran cada uno a más de 100.000 empleados federales, según datos oficiales.

Quienes permanecieron en sus puestos tuvieron que asumir responsabilidades adicionales y mantener un perfil bajo mientras intentaban evitar nuevos recortes de personal y el impacto de posibles cierres del Gobierno.

A pesar del desgaste, Edward asegura que no tiene planes para el feriado federal.

“Me siento perfectamente bien quedándome en casa”, afirmó. “No habrá una bandera frente a la casa ni decoraciones en la repisa de la chimenea. Me duele porque estoy muy orgulloso del pasado de Estados Unidos, pero no puedo sentir orgullo por nuestro presente”.

Este año, las tradicionales parrilladas en los patios y los fuegos artificiales han quedado eclipsados por las celebraciones excepcionales organizadas con motivo del 250º aniversario del país.

En la ciudad de Nueva York, una flotilla de grandes veleros y embarcaciones militares ofrecerá desfiles náuticos, visitas a los barcos y otras actividades durante el fin de semana del 4 de julio. Edward, que ha desarrollado toda su carrera federal en una base militar en el estado de Nueva York, tiene poco interés en conducir hasta las cataratas del Niágara para asistir al espectáculo de fuegos artificiales de varios días, y mucho menos viajar a la ciudad de Nueva York para participar en la extensa celebración marítima.

En una oficina local de la Administración del Seguro Social en el sur de Texas, los empleados solían esperar con entusiasmo el almuerzo festivo previo al Día de la Independencia. El año pasado compartieron una comida tipo asado en el trabajo.

Pero este año muchos de los empleados no tienen ánimo para celebrar, contó a CNN una trabajadora con muchos años en la agencia, quien pidió no ser identificada por temor a represalias. Explicó que el ambiente laboral se ha deteriorado después de que la agencia perdiera varios miles de trabajadores bajo el Gobierno de Trump, de que muchos empleados fueran reasignados para atender la línea telefónica nacional del Seguro Social y de que la carga de trabajo aumentara considerablemente.

Aunque normalmente disfruta lanzar fuegos artificiales y asistir a los espectáculos organizados por las ciudades cercanas durante el feriado, este año no tiene deseos de hacerlo. Asegura que el Día de la Independencia, que siempre consideró una celebración de la diversidad de los estadounidenses que se han unido como una sola nación, ha perdido ese significado bajo el Gobierno de Trump.

Dentro de su agencia, dice haber visto cómo el Gobierno ha limitado los derechos sindicales y ha desmantelado iniciativas de diversidad, cambios que considera un retroceso. También criticó las canastas con pretzels enviadas a los empleados por el comisionado Frank Bisignano con motivo del 4 de julio para agradecerles su trabajo. (La empresa que fabrica esos pretzels pertenece a la hija de Bisignano, según informó The New Yorker).

“Es muy desalentador llegar a los 250 años de nuestro país y que lo único que reciban los empleados del Gobierno sea más trabajo, más estrés y pretzels”, afirmó.

Algunos empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), que estuvieron varias semanas sin recibir salario durante un cierre parcial del Gobierno de duración récord a principios de este año, aseguran sentirse especialmente resentidos.

Todo el gasto destinado a las celebraciones nacionales enfurece a una supervisora de un aeropuerto de Florida. Aunque finalmente recibió todos los salarios atrasados que le correspondían, todavía debe afrontar cargos e intereses por las cuentas que tuvo que posponer durante el cierre del Gobierno.

“Es como una bofetada en la cara”, dijo la empleada, quien pidió mantener el anonimato por temor a represalias. “Tienen dinero para todo lo demás, menos para pagarnos”.

Los actos federales por el Día de la Independencia han reflejado las preferencias culturales del presidente Donald Trump y han dado espacio a grupos conservadores para influir en la narrativa de las celebraciones, con el objetivo declarado de “renovar el orgullo nacional”. En la Gran Feria Estatal Estadounidense de Trump, quienes visiten Washington podrán elegir entre subir a una rueda de la fortuna de 110 pies (unos 33,5 metros) de altura instalada sobre la Explanada Nacional de Washington, recorrer los pabellones de cada estado y territorio o tomarse una fotografía frente a una réplica de madera y vinilo del arco triunfal de Trump.

A juicio de la supervisora, el Gobierno de Trump debería destinar el dinero invertido en esas celebraciones a fortalecer programas como los cupones de alimentos, la investigación científica y otras prioridades. Explicó que tiene familiares y amigos que dependen de esos beneficios y padecen enfermedades que podrían beneficiarse de mayores inversiones en investigación para encontrar tratamientos.

Jonas, el analista de programas de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), visitó Washington por primera vez durante una misión en 2017.

“Le compré una sudadera a mi mamá. Estaba completamente fascinado. Pensaba: ‘Esto es increíble. Amo este trabajo, encontré mi vocación y estoy ayudando a la gente’”.

Sin embargo, cuando regresó este verano a la capital del país para recoger su equipo en la sede de FEMA, después de haber sido recontratado, dijo que ya no reconocía la ciudad —ni la rueda de la fortuna instalada en medio de ella— y comentó que ahora está “a la sombra de su antigua grandeza”.

“También ha cambiado el ambiente en la oficina”, afirmó. “Mis compañeros realmente intentan seguir adelante, pero parece que cada día es un poco más difícil”.

Otro empleado de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) asegura que todavía le duele haber tenido que hacer fila para recibir alimentos durante el cierre del Gobierno. Para él, la feria estatal en la Explanada Nacional de Washington y las peleas de la UFC previstas en la Casa Blanca para el cumpleaños del presidente carecen de significado.

“Somos quienes mantenemos esto funcionando y no recibimos nada a cambio”, dijo el agente de la TSA en Texas, quien pidió no ser identificado por temor a represalias.

Aun así, planea conmemorar la fecha a su manera en el aeropuerto. Compró monedas conmemorativas del Día de la Independencia en una tienda en línea para regalarlas a sus compañeros, con el fin de que sepan que su trabajo es valorado.

Para algunos empleados federales, ese orgullo permanece a pesar de los cambios. Sin embargo, para Edward, los últimos 18 meses han hecho que celebrar resulte imposible.

En este histórico Día de la Independencia, las celebraciones continuarán sin la participación de aquel hombre que, cuando era un niño maravillado, nunca quiso que los fuegos artificiales terminaran.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Con información de Piper Hudspeth Blackburn y Marshall Cohen, de CNN.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.