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“Actuar por cuenta propia no funciona”: la primera guerra de un solo partido en EE.UU.

Por Sarah Ferris y Manu Raju, CNN

Mientras el presidente Donald Trump solicita decenas de miles de millones de dólares para financiar la guerra del país con Irán, los demócratas en el Congreso han enviado un mensaje inequívoco —e históricamente inusual—.

No.

La operación de Trump en Irán se ha convertido ahora en la guerra más partidista de la historia moderna de Estados Unidos, al marcar la primera vez que un partido rechaza por completo las solicitudes de financiamiento para una guerra presentadas por el comandante en jefe del país.

Por primera vez en al menos un siglo, los demócratas se mantienen unidos en contra de una guerra desde el comienzo. Se niegan a aprobar más fondos. Votan en bloque para exigir que Trump retire las tropas. Incluso rechazan un proyecto de ley más amplio sobre política del Pentágono como forma de protesta, aunque incluye disposiciones que en su mayoría no están relacionadas con esta guerra en particular, como una que aumentaría el salario de los militares.

Se trata de un cambio político sísmico respecto de años anteriores, cuando los demócratas evitaban exponerse a acusaciones de no apoyar a las tropas en medio de un conflicto. Pero los legisladores del partido sostienen que la opinión pública estadounidense, incluidos los votantes republicanos, está de su lado y que el respaldo del Partido Republicano a la guerra será una verdadera línea divisoria de cara a las elecciones de noviembre.

“Son completamente responsables de esto”, dijo sobre los republicanos el representante demócrata por Nueva York Pat Ryan, quien realizó dos misiones en Iraq. “Hemos perdido a varios soldados más. Han mentido y encubierto las bajas. ¿Qué están haciendo?”.

Los líderes republicanos están furiosos. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó de “vergonzoso” que los demócratas se nieguen a financiar al Pentágono, especialmente en medio de la preocupación por el agotamiento de las reservas de municiones y mientras el Gobierno ha solicitado casi US$ 70.000 millones adicionales en fondos de emergencia para ayudar a financiar las operaciones militares en Irán.

“Los demócratas no quieren sumarse”, dijo Johnson. “¿Por qué? Porque tienen un problema con el presidente y creen que van a obtener una ventaja política con esto”.

La oposición de los demócratas responde a múltiples factores. En términos generales, el partido se muestra ahora más escéptico frente a los compromisos militares en el exterior y mucho menos favorable a Israel, el principal aliado de Estados Unidos en el conflicto con Irán. Pero también desconfía mucho más de Trump —especialmente en comparación con la última administración republicana en tiempos de guerra— y está indignado por la forma en que ha manejado prácticamente todos los aspectos de la guerra con Irán. Además, consideran que el presidente fracasó desde el principio en convencer a la opinión pública de respaldar el conflicto, lo que ha dado paso a una guerra excepcionalmente impopular apenas unos meses después de haber comenzado.

Impulsados por sus filas de veteranos militares —como Ryan, quien combatió en las guerras de Medio Oriente de principios de la década de 2000—, los demócratas están dispuestos a utilizar los limitados poderes que tienen como minoría para bloquear esas solicitudes de financiamiento hasta que Trump y los republicanos en el Congreso presenten un verdadero plan para poner fin a la guerra.

Y, según múltiples fuentes con conocimiento de esas conversaciones, los líderes del partido, como el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, planean colocar a esos veteranos en el centro de su estrategia de comunicación de cara a las elecciones de mitad de mandato.

“Debemos estar dispuestos a apoyar a las tropas… pero también hay momentos en los que tenemos que decir que ya basta”, añadió el representante demócrata Seth Moulton, veterano del Cuerpo de Marines que fue desplegado en cuatro ocasiones en Iraq.

“Está claro que, con Trump y su guerra perdida en Irán, los veteranos demócratas estamos diciendo que ya basta, y muchos otros demócratas están siguiendo nuestro liderazgo”, afirmó Moulton.

Mientras Estados Unidos ha intensificado sus bombardeos en las últimas dos semanas y el conflicto se agrava, la guerra con Irán se ha vuelto cada vez más riesgosa también en el terreno político interno. Apenas el 29% de los estadounidenses la respalda, según una reciente encuesta de The Washington Post e Ipsos, e incluso algunos republicanos reconocen que prácticamente no ha habido ningún intento de convencer a la opinión pública, ni al Congreso, de por qué la guerra es necesaria.

El representante Don Bacon, un republicano de línea dura en temas de defensa que se retirará de la política este año, afirmó que Trump es responsable de no haber conseguido el respaldo de los demócratas.

“No creo que el presidente haya hecho un buen trabajo intentando conseguir apoyo bipartidista para esto. Actuar por cuenta propia no funciona”, advirtió Bacon, quien sirvió 29 años en la Fuerza Aérea, incluido un período como comandante en Iraq.

En los cinco meses transcurridos desde que los primeros ataques aéreos de Estados Unidos mataron a líderes iraníes, Trump y los líderes del Pentágono han dicho muy poco sobre sus planes en el exterior y han enviado mensajes muy contradictorios sobre los objetivos generales del conflicto. Incluso en reuniones informativas privadas, los principales legisladores no han logrado obtener respuestas a preguntas básicas sobre las necesidades de financiamiento o la estrategia del Pentágono.

“La idea de que ‘no necesitamos a un solo demócrata’ no es inteligente. Porque, al final, necesitamos a esa gente. Necesitamos tener una mejor defensa para nuestro país”, dijo Bacon.

Como otra muestra del drástico cambio político respecto a las últimas guerras en Medio Oriente, los demócratas de la Cámara de Representantes con elecciones más competitivas aseguran que no les preocupa una ofensiva republicana por no respaldar a las tropas.

“Estoy seguro de que harán campaña con eso”, dijo el representante Henry Cuellar, quien representa un distrito competitivo en el sur de Texas y forma parte de una subcomisión clave de gasto en defensa, al referirse a los posibles ataques republicanos.

Pero agregó: “Es muy impopular. La gente lo relaciona con los altos precios de la gasolina. Además, (Trump) hizo campaña prometiendo que pondría fin a las guerras interminables, y aquí estamos”.

La representante Susie Lee, quien ocupa un escaño disputado en Nevada, dejó claro que no apoyará el plan republicano de financiamiento para Irán. “No voy a votar a favor”, dijo, y aseguró que su principal prioridad es obtener información para sus electores en servicio activo que están siendo atacados en el extranjero.

“He apoyado el gasto en defensa. Seguiré apoyándolo y respaldando a nuestras tropas, pero no hay una estrategia sobre cómo va a terminar esta guerra”, afirmó.

Para los republicanos que enfrentan elecciones reñidas, el tema resulta más complejo. Buscan mostrarse alineados con las fuerzas armadas, pero también son plenamente conscientes del malestar de los votantes por el aumento de los precios de la gasolina.

“Tenemos que proteger a Estados Unidos. Tenemos que proteger a las tropas estadounidenses”, dijo el senador Jon Husted, un republicano de Ohio en una contienda difícil. “Quiero que la guerra termine, quiero que se acabe, quiero que bajen los precios de la gasolina, pero tampoco quiero debilitar a nuestras fuerzas armadas”.

La senadora Susan Collins, la moderada republicana de Maine que enfrenta una reñida campaña por la reelección, evitó comprometerse cuando se le preguntó si respaldaría más fondos. Señaló que el Comité de Asignaciones del Senado acababa de escuchar el testimonio de líderes del Pentágono sobre la solicitud de financiamiento.

“Ahora el comité hará su trabajo”, dijo.

En 2007, en el punto más álgido de la insurgencia en Iraq, la entonces presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi ayudó a aprobar decenas de miles de millones de dólares para financiar las dos guerras de la administración Bush en Medio Oriente, que eran cada vez más impopulares.

Casi dos décadas después, la entonces presidenta en tiempos de guerra deja claro que no votará de ninguna manera para respaldar la guerra de Trump en Irán.

“No ha sido aprobada por el Congreso. Y no vemos un plan, un propósito ni una estrategia de salida. Es el enfoque más desordenado hacia nuestra seguridad nacional que he visto en mi vida”, dijo Pelosi a CNN.

Pelosi, una demócrata liberal de San Francisco, votó en contra de autorizar la guerra de Bush en Iraq en 2002. Sin embargo, cerca del 40% de sus compañeros demócratas en la Cámara de Representantes sí la respaldó, al igual que más de la mitad de los demócratas del Senado, incluidos Joe Biden, Hillary Clinton y el entonces representante Adam Schiff. Esa votación se produjo tras una intensa campaña de presión de la administración Bush para convencer a los legisladores de apoyar las operaciones, que incluyó audiencias públicas, reuniones informativas y discursos.

En ese momento, la presión para respaldar a las tropas desplegadas en zonas de guerra era tan fuerte que los demócratas aprobaron repetidamente las solicitudes de financiamiento de la administración Bush, incluso después de que Pelosi y su partido recuperaran el control de la Cámara un año antes con la promesa de traer de regreso a las tropas.

Y no era la primera vez que los demócratas cedían ante esa presión.

El representante Emanuel Cleaver, un veterano legislador demócrata de Missouri, recordó haber visto cuando era niño cómo el entonces presidente Richard Nixon pasó años intentando convencer a la opinión pública de apoyar la guerra de Vietnam.

Esa estrategia finalmente fracasó. Pero, según Cleaver, al menos Nixon y su mano derecha, Henry Kissinger, “daban la impresión de tener una estrategia”. Los demócratas en el Congreso continuaron financiando la guerra hasta el final.

Con las operaciones de Trump en Irán, sin embargo, no ha habido una votación para ir a la guerra. El presidente no ha presentado argumentos ni ante los votantes ni ante el Congreso.

Y el respaldo se está debilitando incluso dentro del propio Partido Republicano de Trump.

“Creo que el 95% de todos los que están ahí dentro saben que esto es un error y que no hay salida”, dijo Cleaver, señalando el recinto de la Cámara de Representantes, donde todos los demócratas —y un pequeño grupo de republicanos— acababan de votar para detener la guerra de Trump en Irán.

Camino al recinto ese día, Cleaver contó que caminó junto a un legislador republicano, cuya identidad se negó a revelar, pero que en privado se desahogó sobre la guerra.

“Decía: ‘Esto es una locura’. A nadie le gusta. Incluso los que van a apoyar el proyecto no lo quieren”, relató Cleaver. “Se dan cuenta de que esto es un atolladero”.

El senador Rand Paul, de Kentucky, es uno de los pocos republicanos que lo dice abiertamente.

“La guerra con Irán no ha sido un éxito. Me he opuesto a ella desde el principio”, dijo Paul. “Creo que, según cualquier criterio objetivo, estamos peor. Estamos claramente peor que antes de la guerra”.

Al ser consultado sobre si los republicanos sufrirán un castigo en las urnas en noviembre, Paul respondió con sequedad:

“Probablemente”.

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