¿Quién es y qué propone Nasry Asfura, el empresario y exalcalde que busca llegar a la Presidencia de Honduras?
Por Anabella González, CNN en Español
Con una trayectoria que alterna roles en el sector público y privado de Honduras, Nasry Asfura, un empresario de la construcción de 67 años y exalcalde de Tegucigalpa, quiere llegar a ser presidente representando al Partido Nacional de Honduras (PNH).
Es la segunda vez que emprende la carrera presidencial: ya lo hizo en 2021, cuando quedó en segundo lugar al obtener cerca del 37 % de los votos frente a la actual presidenta de Honduras, Xiomara Castro.
En unos comicios que no tienen segunda vuelta electoral, el candidato conservador tiene dos principales oponentes este domingo 30 de noviembre: como representante de la izquierda está Rixi Moncada, del Partido Libertad y Refundación (Libre, el partido del gobierno actual) y el también conservador Salvador Nasralla, del Partido Liberal.
Conocido popularmente como “Tito” o “Papi a la orden”, Asfura insiste en proyectar, desde el inicio de su carrera política, la imagen de un candidato cercano a la gente, con vocación de servicio y con capacidad de resolver los problemas de los hondureños.
“Estoy recorriendo Honduras en mi propio carro, manejando, no volando en helicóptero. Conozco el estado de las carreteras. Nadie me va a venir a contar cuentos: lo que digo lo he vivido y lo que prometo lo voy a cumplir”, dijo en octubre en una publicación en X.
Pero si llega a la Presidencia de Honduras también deberá dar respuestas a otros temas: el temor de los hondureños al fraude de la clase política, la economía, el trabajo y la corrupción, que están entre las principales preocupaciones ciudadanas.
Si bien el empresario promete “un gobierno claro” donde el pueblo “pueda sentirse seguro de que sus fondos y sus impuestos están siendo bien manejados”, debe buscar esa legitimidad desde un Partido Nacional de Honduras ensombrecido por la corrupción y la condena por narcotráfico del expresidente del país y dirigente del partido, Juan Orlando Hernández, al igual que las acusaciones propias, que en su mayoría no prosperaron en la justicia.
Nasry Asfura es nieto de inmigrantes palestinos que llegaron a Honduras, donde luego nacieron sus padres. Nacido en Tegucigalpa en 1958, está casado hace 40 años con Lissette del Cid, con quien tiene tres hijas y tres nietas.
Se dedicó al rubro de la construcción como empresario, y su involucramiento en la administración pública de Honduras inició en los años noventa, cuando fue asistente y miembro administrativo en la alcaldía de Tegucigalpa y luego regidor municipal también de la capital.
En 2009 fue electo diputado nacional por el departamento de Francisco Morazán y hasta 2011 dirigió el Fondo Hondureño de Inversión Social, creado en 1990 para dar mejoras en infraestructura.
En 2014 llegaría quizás el rol (hasta ahora) más destacado de su carrera política: la Alcaldía de Tegucigalpa, un cargo en el que fue reelecto para un segundo periodo hasta 2022. Con conocimiento en ingeniería y construcción, su gestión se destacó por el foco en la infraestructura vial.
Esa impronta es la que caracteriza su perfil y da origen a un apodo, “Papi a la orden”. Cuenta que surgió en el año 2004, mientras recorría la construcción de un acceso en la Colonia San Isidro y filmaba un anuncio de campaña. “Pasó un taxi y me dijo: ‘Qué bien Tito, como está trabajando’ y yo le dije: ‘Ya vas a ver papi, a la orden’”.
Ese intercambio quedó registrado en video y formó parte del anuncio para su candidatura a la Alcaldía. Aunque no ganó esas elecciones, desde entonces ese sobrenombre inunda sus campañas y apariciones públicas.
Creación de empleo, descentralización, seguridad, inversión, salud y educación son los ejes centrales de su campaña para llegar al Palacio José Cecilio del Valle, la Casa Presidencial de Honduras.
La descentralización de servicios públicos y recursos es clave para llevar oportunidades y desarrollo en la gestión de los 289 municipios de Honduras, asegura Asfura.
En cuanto al empleo, la salud y la educación, “son tres eslabones que no pueden separarse. Si rompemos uno, no hay forma de que el país avance”, dijo durante una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
En términos de seguridad, dijo que buscará fortalecer la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, y también combatir la criminalidad con oportunidades de empleo: “No es con más cárceles ni represión que se resolverá el problema”, dijo.
El candidato del Partido Nacional propone crear un gobierno “sin ninguna injerencia”, donde haya respeto a la independencia de los poderes y control sobre las instituciones estatales.
“Hay que fortalecer el Tribunal Superior de Cuentas para poder tener oportunidad de auditar a las instituciones del Estado y también a las alcaldías”, dijo a CNN. “Yo creo mucho en eso y estoy seguro de que en un gobierno lo vamos a demostrar”.
Con una apuesta hacia la inversión extranjera para el desarrollo económico, el presidente del PNH promueve relaciones cercanas con Estados Unidos y la búsqueda de alianzas estratégicas para la cooperación internacional.
Días antes de los comicios, el presidente de EE.UU. Donald Trump le dio un apoyo categórico y pidió a los hondureños que voten por él para estrechar relaciones con Honduras. “El único verdadero amigo de la libertad en Honduras es Tito Asfura. Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y brindar la ayuda necesaria al pueblo hondureño”, dijo el miércoles en una publicación en Truth Social.
El viernes, Trump volvió a dar su apoyo a Asfura, asegurando que tiene “tanta confianza en él, en sus políticas y en lo que hará por el gran pueblo de Honduras”.
Asfura se enfrenta a un desafío difícil. El Partido Nacional que preside quedó perjudicado luego de la sentencia al expresidente Juan Orlando Hernández, extraditado a Estados Unidos y condenado a 45 años de cárcel por cargos de narcotráfico.
“Cada quien es responsable de sus actos. La justicia americana actuó, nos guste o no nos guste, así son los resultados”, dijo a CNN en septiembre. Aseguró que el PNH “está cambiando continuamente” con nuevos dirigentes jóvenes, destacó que tiene estructura en los 298 municipios hondureños y que salió fortalecido luego de las elecciones internas de marzo pasado.
El propio Asfura también fue acusado por malversación de fondos cuando era alcalde y fue desestimado por el Tribunal Superior de Cuentas en Honduras. Uno de los casos aún está pendiente y él afirmó que seguirá defendiéndose. “No la debo no la temo (…) Puedo ver a la gente directamente a la cara, a los ojos. No tengo nada que esconder”, afirmó.
Él asegura que se ha sometido a todas las regulaciones necesarias para demostrar la transparencia de sus finanzas, al igual que en el financiamiento de su campaña electoral. Y dice que tiene la intención de luchar contra la corrupción en Honduras, uno de los principales reclamos ciudadanos.
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