¿Qué es el “Friendsgiving”?: familias mexicanas de estatus migratorio mixto llevan la tradición fuera de EE.UU.
Por José Álvarez, Sara Pérez Arjona y Mauricio Torres
Durante los 20 años que vivió en Estados Unidos, Pablo Grande García nunca celebró un Día de Acción de Gracias. Recuerda que solía tener que trabajar o, si alguien lo invitaba a alguna casa, no tenía auto u otros medios para llegar ahí. Este jueves, conmemoró la fecha por primera vez, pero no en Estados Unidos sino en México, su país natal, al que regresó en enero por temor a las políticas migratorias del Gobierno del presidente Donald Trump.
“Yo tenía el problema de haber entrado como inmigrante ilegal. Me tocaba que me buscaran y me repatriaran. Ya tenía yo una deportación. Entonces, estaba yo en la mira de que me volvieran a agarrar”, dijo Grande García a CNN, y consideró que, si bien era “irónico” que festejara su primer Día de Acción de Gracias fuera de Estados Unidos, esto también le daba mayor tranquilidad.
“Es una reunión diferente estando en México, en tu país, sin la necesidad de que ‘Oye, la Migra te va a venir a traer’ o que ‘Ya viniste, vas a salir y te puede agarrar en el trayecto la Migra’”, expuso.
Grande García, un hombre de 64 años originario del estado mexicano de Tlaxcala y quien tuvo diversos oficios en Nueva York —como encerar pisos, lavar platos o dar mantenimiento a restaurantes—, fue una de las alrededor de 40 personas que este jueves acudieron a la casa de Candice García-Sánchez, una famosa tiktoker estadounidense conocida como La Güerita70, quien convocó a una cena que ella define como “Friendsgiving”.
En la cocina de su casa ubicada en la zona rural del estado de Puebla, al lado de una docena de charolas de aluminio con platillos significativos de esta fecha —pavo, jamón, puré de papas, ensalada, bollos— y mientras vigilaba el reloj del horno u otros preparativos para la cena, Candice contó a CNN qué es “Friendsgiving” y qué representa para ella y los suyos.
Por un lado, dijo, es una forma de mantener vivas sus tradiciones familiares y de recordar cómo festejaban en el hogar de su abuela en Utah. Por otro, también es un espacio para que puedan reunirse familias como la suya con un estatus migratorio mixto.
Candice se mudó a México en 2016 después de que Fidel, su esposo, fuera deportado desde Estados Unidos, según reportó CNN en julio. Ella decidió acompañarlo y, desde entonces, ambos junto a sus tres hijos han ido construyendo su vida en otro país, paso a paso y ladrillo a ladrillo.
Mientras su marido se dedica a cultivar la tierra, ella genera contenido en redes sociales. Además, ambos avanzan con la construcción de su casa —un inmueble de concreto rodeado de campo, sus perros adoptados y otros animales—, al tiempo que buscan ayudar a otros migrantes a adaptarse a su regreso a México.
La idea de celebrar “Friendsgiving” nació de este último afán. Unos seis años atrás, recordó Candice, pensaron que convocar a una celebración así permitiría abrir un espacio para que otras familias como la suya, muchas de ellas afectadas por la separación, pudieran reunirse, convivir y disfrutar juntas.
“Para mí, realmente es muy importante porque me permite conectar con ellas y que todas seamos una sola gran familia”, dijo La Güerita.
“No queremos que nadie nunca esté en la situación de nuestras familias, no queremos que nadie pase por esto, no queremos que nuestros hijos pasen por esto, pero es reconfortante y lindo tenernos los unos a los otros y saber que podemos entendernos los unos a los otros y que nuestros hijos pueden entender. Están con niños que han pasado por cosas similares a ellos y creo que eso para nosotros es una forma de sanar”, agregó conmovida.
La familia de Beth es una de las que han respondido al llamado del “Friendsgiving”. Al igual que Candice, Beth es estadounidense y decidió acompañar a su esposo a México después de que lo deportaron. Hace nueve años se instalaron en el estado de Oaxaca, donde crían a sus cuatro hijos y desde donde viajaron por carretera para acudir este jueves a la cena convocada por Fidel y La Güerita.
Beth dijo a CNN que conoció a Candice hace cinco o seis años a través de redes sociales. Se hicieron amigas y comparten sus experiencias en común, como aprender a lidiar con la tristeza de tener a muchos de sus familiares lejos en Estados Unidos.
Para ella, esa ha sido la parte más difícil de adaptarse a vivir en México, aunque afirma que la familia de su esposo le ha ayudado mucho en el proceso y que tanto ellos como sus hijos tienen una vida mejor a la que podrían tener en otro lugar.
“Hay cosas que extraño y con las que ha sido duro, como la familia, los días festivos o eventos, pero en su mayoría me he adaptado. La familia de mi esposo ha sido maravillosa, así que con su apoyo ha sido más sencillo adaptarse a México”, dijo Beth.
“Estar aquí con Candice y su familia definitivamente ayuda, porque estamos con familias que son similares a nosotros, e incluso si no puedo estar con mi familia (en Estados Unidos), Candice y su familia son familia para nosotros”, subrayó.
Jorge Grande Ortega, hijo de Pablo Grande García y quien también acudió al “Friendsgiving”, dijo que esta fecha le recuerda los cinco años que fue migrante en Estados Unidos y que la mayoría de la gente que decide migrar allá lo hace solo porque quiere vivir mejor.
“No le hacemos mal a nadie, simplemente vamos a trabajar”, insistió.
En contraste, el Gobierno de Trump asegura que muchos migrantes que llegan a Estados Unidos únicamente afectan al país, por lo que dice que es necesario endurecer los controles para evitar su arribo.
Nicole es hermana de Candice y, aunque ya la ha visitado en México en otras ocasiones, el de este año fue su primer “Friendsgiving”. Junto con sus hijos, viajó desde Las Vegas para unirse al festejo y este jueves ayudó con todos los preparativos.
Recuerda que la deportación de Fidel hace nueve años fue dolorosa para toda la familia, para ella en especial porque ocurrió cerca de su boda. También dice que extraña a Candice, pero aplaude lo que ella y Fidel están haciendo para ellos mismos y para ayudar a otras familias.
“Estoy muy orgullosa de ellos. Había muchas personas que dudaban de cómo sería su vida después de esto (la deportación), pero no solo hicieron su hogar aquí, ellos han creado una comunidad increíble”, dijo Nicole, mientras sus hijos, sus sobrinos y otros niños jugaban afuera de la casa a la espera de los demás invitados.
“Candice siempre ha sido el tipo de persona que quiere hacer a la gente sentirse en casa, que quiere hacer a la gente sentirse amada”, insistió, además de que expresó preocupación por la forma en la que muchas familias son tratadas por las políticas migratorias del Gobierno de Trump.
Candice, por su parte, reconoció que organizar el “Friendsgiving” requiere planeación, tiempo y esfuerzo. “Se necesita un pueblo para hacer esto”, dijo. Sin embargo, se mostró contenta con los resultados y deseó que sus propios hijos puedan mantener viva esta tradición, donde sea que estén en el futuro.
“Espero que mis hijos continúen haciendo esto o que, donde sea que aterricen en el mundo, que siempre se tomen al menos un día del año para comer cosas que les resulten nostálgicas y para pasar tiempo con las personas que sean importantes para ellos”.
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