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Un año de relaciones entre Trump y Petro: de las amenazas y el odio a una llamada de teléfono y la distensión

Por Uriel Blanco, CNN en Español

En medio de la tormenta política, llegó la calma para Colombia… al menos por ahora. Este miércoles, luego de una andanada de declaraciones entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump después del ataque militar estadounidense en Venezuela, ambos mandatarios mantuvieron una llamada telefónica donde el tono amenazante de sus palabras anteriores pareció relajarse.

Trump dijo que “aprecia” la llamada que sostuvo con Petro e invitó al mandatario sudamericano a una reunión en la Casa Blanca en el “futuro cercano”.

“Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Aprecio su llamada y tono, y espero reunirme con él en el futuro cercano”, escribió el presidente de EE.UU. en la plataforma Truth Social.

Previo a este momento, Petro y Trump se han enfrascado en declaraciones elevadas de tono, con amenazas incluidas, que cruzan a Colombia y Estados Unidos en un enfrentamiento.

Desde enero de 2025, mes en que inició el segundo mandato de Trump al frente de la Casa Blanca, los presidentes de EE.UU. y Colombia comenzaron sus desencuentros del último año.

Trump comenzó de campaña contra la inmigración ilegal desde sus primeros días de gobierno, y una de las medidas que utilizó en su estrategia fue la de vuelos de deportación.

Enfadado por la forma en que los deportados estaban siendo devueltos con las manos atadas a bordo de vuelos militares, Petro devolvió dos de los vuelos que ya estaban en el aire y se dirigían a la nación sudamericana, lo que tomó por sorpresa a la administración de Trump.

En varios posts en X, Petro anunció que bloqueaba los vuelos militares estadounidenses de deportación. Posteriormente, el presidente de Colombia dirigió una publicación al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtiendo: “Jamás permitiré que traigan colombianos esposados en vuelos. Marco, si funcionarios de la Cancillería permitieran esto, nunca sería bajo mi dirección”.

Sin embargo, Petro se echó para atrás más tarde ese día luego de que la administración de Trump amenazara a Colombia con imponer aranceles de hasta 50 % y con sanciones a funcionarios del Gobierno colombiano. Colombia anunció que había aceptado “todas las condiciones del presidente Trump”, incluida la “aceptación sin restricciones, de los inmigrantes indocumentados que entraron a Estados Unidos.

Si bien las cosas se estabilizaron en ese momento, la relación de dos naciones que habían mantenido un lazo estable durante mucho tiempo —sobre todo en materia de seguridad y defensa— quedó fracturada desde entonces.

En marzo de 2025, durante una reunión en Bogotá, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, afirmó que el presidente Petro se había referido a miembros de la organización criminal venezolana Tren de Aragua como “sus amigos” y los había descrito como personas malinterpretadas que solo necesitaban “más amor y comprensión”. Petro negó haber hecho esos comentarios y sugirió que la confusión pudo deberse a una mala interpretación de sus palabras por su dominio limitado del inglés.

El episodio generó nuevas tensiones diplomáticas y reflejó los problemas en los que suele verse envuelto el mandatario por sus pronunciamientos públicos.

El Tren de Aragua, designada por el Gobierno de Trump como una organización terrorista, es una banda criminal transnacional que se originó en una prisión de Venezuela y que lentamente se ha abierto camino hacia el sur y el norte del continente en los últimos años. En 2023, una investigación de CNN reveló la presencia de sus miembros en Estados Unidos. La Fiscalía General de Venezuela afirmó en enero de 2025 haber desmantelado al Tren de Aragua, pero no se ha reportado la detención de Héctor “Niño” Guerrero, considerado el líder de la organización y cuyo paradero aún se desconoce.

Hasta antes de la llegada de 2025, EE.UU. y Colombia tenían desde hace décadas una relación de dependencia mutua. Por un lado, Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia y, por el otro, Bogotá es uno de los mayores aliados estratégicos de Washington en la lucha contra las drogas y el terrorismo.

No obstante, el Gobierno de Trump dijo a mediadios de septiembre que Colombia había “fallado notablemente” en sus obligaciones para combatir el narcotráfico, por lo que decidió descertificar al país sudamericano. Esta descertificación implica una serie de restricciones por parte de EE.UU., aunque las autoridades estadounidenses dijeron que continuarían proporcionando fondos a Colombia. La administración de Trump adjudicó las fallas directamente al presidente Petro.

En tanto, Petro dijo que Colombia estaba “ayudando” a EE.UU. en el combate a las drogas y aseguró que el problema de consumo es de la sociedad estadounidense y no de los colombianos.

“EE.UU. nos descertificó, después de decenas de muertes entre policías, soldados y civiles que intentaban impactar el tráfico de cocaína”, señaló Petro.

Este nuevo cruce entre EE.UU. y Colombia no fue el único de septiembre. Le siguió uno relacionado con la visa de Petro, un tema que ya había sido punto de discusión unos meses antes.

A finales del mes, Estados Unidos anunció que revocaría la visa de Petro, después de que el mandatario sudamericano llamara públicamente a los soldados estadounidenses a desobedecer a Trump afuera de la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Petro había estado en Nueva York para hablar en la Asamblea General de la ONU, donde también apuntó directamente a Trump, al que llamó “cómplice del genocidio” en Gaza.

“Revocaremos la visa de Petro debido a sus acciones imprudentes e incendiarias”, declaró el Departamento de Estado de EE.UU.

Petro aseguró después que no necesitaba para viajar a Estados Unidos por ser ciudadano europeo. En un mensaje en X, el presidente de Colombia se dirigió a Trump y comentó: “Soy además de colombiano que se enorgullece de su país, que ama su enorme belleza tropical, su mar y sus montañas y sus culturas todas, tan hermosas como la naturaleza, un ciudadano europeo. No necesito su visa, pero iré solo cuando sea invitado por su pueblo”.

Los enfrentamientos no se han detenido desde entonces.

En octubre, Trump agudizó sus ataques en contra de Petro: lo calificó de “hampón” y lo responsabilizó por la producción de drogas ilícitas que llegan a Estados Unidos, en medio de la campaña militar lanzada en septiembre por la administración estadounidense en aguas del Caribe y el Pacífico contra presuntas embarcaciones narcotraficantes.

Petro respondió en redes sociales que se defenderá “de las calumnias que me han lanzado” con “abogados estadounidenses”.

Apenas dos días después de este cruce, el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció sanciones contra Petro “por su papel en el comercio mundial ilícito de drogas”.

“Desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado hasta alcanzar la tasa más alta en décadas, inundando Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses”, dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en un comunicado.

Petro respondió rápidamente en una publicación en X, diciendo que había contratado a un abogado estadounidense y que tenía la intención de luchar contra las sanciones.

Más tarde, en otra publicación en X, Petro aseguró que la producción de cocaína no ha crecido durante su mandato, como dice EE.UU. “Así que en mi gobierno no se disparó la cocaína sino al contrario, mi gobierno ha incautado más cocaína que en toda la historia del mundo”, dijo el mandatario.

Dentro del listado de personas sancionadas por el Tesoro estadounidense —que en Colombia se le conoce como “lista Clinton” por haber sido creada durante la presidencia de Bill Clinton— también fueron incluidos la esposa de Petro, Verónica Alcocer; su hijo, Nicolás Petro; y el ministro del Interior, Armando Benedetti.

Semanas después, ya en noviembre, Petro hizo públicas sus cuentas bancarias en un intento por demostrar, según dijo, que no tiene vínculos con el narcotráfico.

“Dada la grosería del presidente Trump de integrarme a mí y a mi familia en la lista Clinton sin que ninguno sea narco o tenga relaciones con narcos, he decidido que toda mi vida financiera, larga pero frugal, se publique”, escribió Petro en una publicación de su cuenta de X.

En varios mensajes en X, Petro cuestionó las acusaciones del Gobierno de Trump y criticó que él y su familia fueran incluidos por su presunto rol en el tráfico ilícito global de drogas en la llamada “lista Clinton”.

Desde los primeros meses de diciembre, los cruces entre los gobiernos de Trump y Petro no hicieron más que incrementarse.

Después de que el presidente de EE.UU. dijera que cualquier país que trafique drogas hacia Estados Unidos está “sujeto a ataque”, Petro advirtió a Trump que no ataque la soberanía de Colombia.

Además, Petro invitó a Trump a Colombia para que pudiera ver de primera mano la implementación de la política del país para interrumpir el tráfico de drogas.

Días más tarde, Trump dijo que Petro sería “el siguiente”, en alusión a la presión que su Gobierno estaba ejerciendo en ese momento contra el ahora presidente derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro.

Trump descartó en ese momento hablar pronto con Petro y aseguró que el mandatario colombiano había sido “bastante hostil con Estados Unidos”.

Petro respondió y afirmó que Trump desconoce de Colombia y de lo que hace su país para combatir al narcotráfico.

“Trump es un hombre muy desinformado de Colombia. Es una lástima, porque desecha el país que más sabe de tráfico de cocaína, parece que sus interlocutores lo engañan por completo”, declaró el mandatario colombiano.

Semanas pasaron y, entonces, llegó el derrocamiento de Maduro el sábado 3 de enero de 2026 luego de un ataque militar estadounidense en Venezuela durante la madrugada.

Tras el ataque, Petro restó importancia a las consecuencias de la operación estadounidense en Venezuela, mientras que Trump lanzó una dura advertencia al presidente de Colombia al citar la preocupación por el narcotráfico: “Tiene fábricas donde hace cocaína. Está haciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos. Así que tiene que cuidar su trasero”.

“Colombia también está muy enferma, gobernada por un hombre que le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos, y no lo va a hacer por mucho tiempo”, agregó Trump el domingo, un día después del ataque.

También el domingo, Petro rechazó las acusaciones y aseguró que el castigo de EE.UU. contra él “es tratarme falsamente de narcotraficante y de tener fábricas de cocaína”.

Y no se quedó solo ahí. El tono de Petro se intensificó y habló incluso de “tomar las armas” si es necesario para defender la soberanía de Colombia de las amenazas de Trump.

El martes, la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, indicó que se reuniría con un representante de Estados Unidos para hablar sobre las amenazas de Trump.

En medio de esta escalada, llegó una llamada inesperada que se asemejó a una tregua diplomática. Trump y Petro hablaron por teléfono este miércoles y calmaron, de momento, la inestabilidad entre Colombia y Estados Unidos.

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Con información de Fernando Ramos, Rocío Muñoz-Ledo, Gonzalo Zegarra, Mauricio Torres, Sebastián Jiménez Valencia, Andrea Gómez, Samantha Waldenberg, Alejandra Jaramillo, Patrick Oppmann, Aaron Pellish, Stefano Pozzebon, Priscilla Alvarez, Michael Rios, Jennifer Hansler, Diego Mendoza, Todd Symons y Max Saltman, de CNN, y de la agencia EFE.

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