Elon Musk apuesta a que el futuro de Tesla no tiene nada que ver con los autos
Por Hadas Gold, CNN
Tesla dominó la industria de los vehículos eléctricos a mediados de la década de 2010 con autos elegantes y veloces que ayudaron a combatir la percepción pública de que estos vehículos estaban severamente limitados por su corta autonomía.
Ahora la compañía —y su controvertido director ejecutivo, Elon Musk— enfrentan una competencia más dura y vientos políticos en contra. Sus ventas de vehículos eléctricos cayeron un récord del 9 % en 2025, en medio de una rivalidad creciente con China y la expiración del crédito fiscal en EE.UU. para la compra de autos eléctricos.
Pero Musk ha estado conduciendo a la empresa hacia una apuesta audaz. Cree que el futuro de Tesla no dependerá de los autos, sino de robots humanoides.
En la llamada de resultados de Tesla del miércoles, Musk planteó un reemplazo literal de los autos por robots, al anunciar que la compañía dejará de producir los modelos S y X para fabricar más robots Optimus.
“Vamos a tomar el espacio de producción del Model S y el X en nuestra fábrica de Fremont y convertirlo en una fábrica de Optimus… con el objetivo a largo plazo de tener un millón de unidades al año de robots Optimus en el espacio actual de los S y X en Fremont”, dijo.
Es el sueño futurista por excelencia, propio de la ciencia ficción: Musk asegura que los robots Optimus harán de todo, desde limpiar tu casa hasta realizar cirugías.
Ha dicho que Optimus es la clave para eliminar la pobreza en el mundo, hacer opcional el trabajo humano y llegar a Marte. Y afirma que estarán a la venta a finales de 2027.
“Cada ser humano en la Tierra va a tener su propio R2-D2, C-3PO”, dijo Musk en noviembre, en referencia a los robots personales de Star Wars. “Pero en realidad, Optimus será mejor que eso”.
Pero los críticos sostienen que se trata de distracciones propias de un delirio futurista que apartan a Tesla de su negocio central de automóviles. Y muchas empresas, como Boston Dynamics y Figure, ya están profundamente involucradas en el negocio de los robots humanoides.
El propio éxito de Musk y su remuneración están directamente en juego. Tesla debe entregar un millón de robots Optimus en un plazo de 10 años para que Musk pueda concretar por completo un plan de compensación cercano al billón de dólares aprobado por los accionistas a finales del año pasado.
“Elon es un gran pensador y quiere empujar los límites de la imaginación de la gente”, dijo a CNN en una entrevista un exingeniero sénior de Tesla.
Pero los mercados de los vehículos eléctricos y de los robots son muy distintos, añadió el ingeniero. “Con los autos eléctricos, Tesla era prácticamente la única que trabajaba en este problema difícil. Ahora hay muchas compañías y una enorme competencia”.
Tesla presentó por primera vez su proyecto de robot humanoide en un evento en 2021, donde una figura plateada bailó al ritmo de música tecno en un escenario. En realidad era un actor con un traje de robot, incluso con un rostro que parecía una pantalla. “Obviamente, eso no es real”, dijo Musk cuando la figura disfrazada abandonó el escenario.
Solo unos meses después, en enero de 2022, Musk dijo que creía que Optimus podría ser “más significativo que el negocio de los vehículos” para Tesla con el tiempo.
Tesla afirma que Optimus ahora puede clasificar objetos, servir palomitas de maíz, sacar la basura y bailar. Realiza “algunas tareas básicas en la fábrica”, dijo Musk el miércoles: avances, pero todavía muy lejos de su visión futurista, incluso cuando predijo que Optimus podría generar eventualmente US$ 10 billones en ingresos.
Aun así, Musk ha fijado un calendario acelerado para Optimus. En el Foro Económico Mundial de enero dijo que el robot estará disponible para la venta a finales de 2027.
Es un objetivo ambicioso que, según los expertos, podría ser más difícil que las apuestas de Musk por los vehículos eléctricos o por SpaceX. Los robots humanoides se encuentran entre las máquinas más complejas imaginables, y la carrera por construirlos ya se está intensificando.
Tesla no es la única empresa en este terreno. Hyundai y Google DeepMind también desplegarán internamente en los próximos meses su robot humanoide Atlas antes de lanzarlo a clientes. Mientras tanto, la feria tecnológica CES de enero estuvo llena de compañías —incluidas Nvidia, Qualcomm e Intel— que exhibieron robots humanoides impulsados por sus chips y tecnologías.
Más de 90 empresas cuentan con un producto de robot humanoide, según Ani Kelkar, socio de McKinsey & Company que lidera el sector de automatización avanzada y autonomía de la firma. Vendrán más, especialmente en Estados Unidos y China.
Expertos de McKinsey, Goldman Sachs y Morgan Stanley estiman que el mercado de robots humanoides podría llegar a valer entre US$ 370.000 millones en 2040 y US$ 5 billones en 2050.
Tesla sí tiene ventajas clave gracias a su experiencia en motores, baterías y mecanismos, dijo Ken Goldberg, profesor que supervisa investigaciones en robótica y automatización en la Universidad de California, Berkeley.
“También entienden cómo fabricar algo avanzado en grandes volúmenes —de manera rentable— y eso es realmente importante”, señaló Goldberg.
La compañía también podría beneficiarse de usar Optimus internamente y venderlo externamente, lo que le daría una “ventaja de costos” que podría permitirle a Tesla ganar “varios miles de dólares por robot”, señaló Goldman Sachs en un informe de octubre.
Pero la mayoría de los expertos coinciden en que pasarán al menos diez años antes de que los robots humanoides se desplieguen de manera amplia.
“Puede ocurrir un salto gigantesco, pero no sabemos cuándo”, dijo Goldberg. “La mayoría de la tecnología se desarrolla lentamente con el tiempo, así que creo que las expectativas de tener humanoides completamente generales están infladas”.
Otros son escépticos sobre si los robots humanoides llegarán a ser ampliamente útiles en la sociedad. Bill Ray, analista que sigue tecnologías emergentes y robótica para la firma de investigación de mercado Gartner, dijo anteriormente a CNN que los robots humanoides enfrentan demasiadas limitaciones como para ser prácticos.
Musk ya ha apostado fuerte con plazos antes… y ha fallado. En el pasado dijo que los autos de Tesla serían completamente autónomos en 2018 y que SpaceX comenzaría a enviar cohetes a Marte ese mismo año, cosas que aún no han ocurrido.
Y con Optimus, Tesla ya ha incumplido el ambicioso calendario de su líder. Según The Information, Musk había fijado inicialmente metas internas para que Tesla produjera al menos 5.000 unidades de Optimus en 2025. Ese objetivo se redujo a 2.000 unos meses después y volvió a rebajarse desde entonces, informó The Information en octubre. Tesla no respondió a la solicitud de comentarios de CNN.
Musk ha reconocido que sus metas no son fáciles.
“En este momento, estamos luchando con el diseño final del hardware”, especialmente del brazo y la mano, dijo Musk en la cumbre All In en septiembre. Las manos con apariencia humana son notoriamente difíciles de emular para los robots. A diferencia de las personas, los robots tienen problemas para saber cómo sujetar distintos objetos, como un vaso mojado frente a una pieza de metal.
“La gente piensa que viajar al espacio es extraordinariamente difícil —y sin duda lo es—, pero resulta que lograr que un robot ate de manera fiable un cordón es más difícil que sacar un cohete de la atmósfera”, dijo Goldberg.
Los comentarios políticos de Musk y su respaldo al presidente Donald Trump también lo han convertido en una figura polarizante, lo que ha derivado en protestas y actos de vandalismo en concesionarios de Tesla en todo el país.
“Si no quieren comprarle autos, ¿por qué comprarían un enorme robot para su casa?”, escribió Ross Gerber, uno de los primeros inversionistas de Tesla y director ejecutivo de la firma de inversión Gerber Kawasaki, hoy un crítico destacado de Musk.
Musk reconoció el miércoles, durante la llamada de resultados, que hay “muchos que dudan de nuestras ambiciones de crear una abundancia asombrosa”.
“Pero estamos seguros de que puede lograrse y de que estamos dando los pasos tecnológicos correctos para asegurarlo. Y Tesla, obviamente, nunca ha sido una empresa que rehúya resolver algunos de los problemas más difíciles”, añadió.
Pero la versión del futuro de Musk no ocurrirá de inmediato —y quizá no durante mucho tiempo—.
“Elon es un visionario, pero promete cosas que a veces pueden tardar más de lo que sus ingenieros pueden entregar”, dijo Goldberg. “La comunidad de investigación en todo el mundo está trabajando muy duro en esto, pero no se resolverá de la noche a la mañana”.
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