EE.UU. intensifica la presión sobre Cuba con una posible acusación contra Castro tras la visita del jefe de la CIA a la isla
Por Patrick Oppmann, Hira Humayun y Michael Rios, CNN
Estados Unidos está intensificando la presión sobre el Gobierno de Cuba, preparando una acusación formal contra el expresidente Raúl Castro, según fuentes, mientras Washington exige reformas al Gobierno cubano a cambio de ayuda humanitaria ante una crisis energética que orquestó.
La noticia de la posible acusación llega después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, encabezara el jueves una delegación estadounidense a La Habana para reunirse con funcionarios cubanos, la visita más reciente de Estados Unidos a la isla, que lidia con un colapso de su sector energético en medio del deterioro de las relaciones con EE.UU.
Las tensiones entre los adversarios de la era de la Guerra Fría, ya en su punto más alto en décadas, parecieron aumentar tras la visita del jefe de la CIA, con la noticia de que fiscales federales han estado examinando posibles cargos contra el expresidente de 94 años, incluidos algunos relacionados con el derribo en 1996 por parte de las Fuerzas Armadas cubanas de dos aviones pertenecientes a la organización de exiliados cubanoestadounidenses Hermanos al Rescate.
Cuatro legisladores cubanoestadounidenses habían pedido en febrero al Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) que considerara imputar a Castro por el derribo, que mató a cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses.
Si la acusación siguiera adelante, sería uno de los momentos más significativos en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en los últimos años.
El viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declinó comentar sobre la posible acusación. “Dejaré que el DOJ lo comente, pero ellos (los cubanos) necesitan ayuda, como saben”, dijo.
Funcionarios cubanos no han comentado el asunto, pero el congresista estadounidense Carlos Giménez dijo a CNN que se espera que la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida celebre una conferencia de prensa sobre la acusación el 20 de mayo, Día de la Independencia de Cuba. Dijo que los posibles cargos estarían relacionados con el incidente de Hermanos al Rescate.
“Hermanos al Rescate era una organización que realizaba vuelos sobre el estrecho de Florida para rescatar a esos miles de cubanos que realmente se estaban arrojando al mar e intentando cruzar el estrecho de Florida en busca de libertad”, dijo.
Cuando ocurrió el derribo, la organización había pasado de ayudar a localizar balseros a volar dentro del espacio aéreo cubano para lanzar folletos antigubernamentales. El Gobierno de Cuba se quejó ante el entonces Gobierno de Clinton por los vuelos antes de la incursión de 1996 que condujo al derribo de las dos aeronaves Cessna desarmadas por la Fuerza Aérea Cubana. En ese momento, Raúl Castro era el ministro de Defensa de la isla.
La noticia de la posible acusación se produjo tras la reunión, sumamente inusual, entre funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba y el jefe de la CIA, la misma agencia a la que Cuba ha acusado durante mucho tiempo de sabotear su revolución.
La Habana dijo que sus funcionarios enfatizaron durante la reunión que Cuba “no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos” y que no existen “razones legítimas” para incluirla en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo de Estados Unidos, en la que permanece bajo el Gobierno de Trump. También insistieron en que el país no alberga, apoya ni financia terroristas —algo de lo que Estados Unidos lo ha acusado durante años— y negaron alojar bases militares o de inteligencia extranjeras.
Previo a la reunión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriera que su Gobierno se preparaba para conversar con Cuba, al afirmar que la isla era un “país fallido” que pedía ayuda en medio de una profundización de la crisis económica.
“Cuba está pidiendo ayuda, ¡¡¡y vamos a hablar!!! Mientras tanto, ¡me voy a China!”, escribió Trump en una publicación en Truth Social.
El Gobierno de Trump ha intensificado recientemente las sanciones contra Cuba y meses después de que, en la práctica, impusiera un bloqueo petrolero al país. También se producen luego de que las Fuerzas Armadas de EE.UU. incrementaran los vuelos de recopilación de inteligencia frente a la costa de Cuba.
A excepción de un cargamento de petróleo ruso donado, funcionarios cubanos afirman que Estados Unidos les ha impedido recibir envíos de petróleo durante más de cuatro meses.
La donación rusa de finales de marzo ya se agotó y las reservas de combustible que alimentan la deteriorada red eléctrica de la isla están prácticamente consumidas, dijo el ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, durante una aparición televisada la noche del miércoles.
Los comentarios del ministro se produjeron apenas horas después de que el Departamento de Estado dijera que Estados Unidos ofrecía a la isla US$ 100 millones en ayuda para llevar a cabo “reformas significativas al sistema comunista de Cuba”.
Al día siguiente, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sugirió en X que Cuba estaría dispuesta a recibir ayuda de Estados Unidos, aunque señaló que sería preferible “levantar o aliviar el bloqueo”.
“Si realmente existe voluntad por parte del Gobierno de Estados Unidos de brindar ayuda… no encontrará obstáculos ni ingratitud por parte de Cuba”, publicó el presidente en X.
“Por cierto, el daño podría aliviarse de una manera mucho más fácil y expedita levantando o flexibilizando el bloqueo, ya que es bien sabido que la situación humanitaria ha sido calculada e inducida fríamente”.
Como parte del paquete de ayuda, EE.UU. ha ofrecido la donación de terminales Starlink que ampliarían la conectividad en la isla, pero también romperían el monopolio del Gobierno cubano sobre internet.
El mes pasado, una delegación de alto nivel de Estados Unidos se reunió con funcionarios del Gobierno cubano en Cuba, mientras el Gobierno de Trump intensificaba sus esfuerzos para presionar a La Habana a alcanzar un acuerdo.
La delegación del Departamento de Estado subrayó que se estaba agotando el tiempo para que La Habana “implemente reformas clave respaldadas por Estados Unidos antes de que las circunstancias empeoren de manera irreversible”, dijo a CNN un funcionario del Departamento de Estado.
La delegación estadounidense destacó “la necesidad de que Cuba implemente importantes reformas económicas y de gobernanza para mejorar la competitividad, atraer inversión extranjera y permitir un crecimiento liderado por el sector privado”, según el funcionario.
La delegación también exigió que el Gobierno cubano libere a los presos políticos e incremente las “libertades políticas”, indicó el funcionario, y expresó preocupación “por grupos extranjeros de inteligencia, militares y terroristas que operan con permiso del Gobierno cubano a menos de 161 kilómetros del territorio continental estadounidense”.
Fue la primera vez que una aeronave del Gobierno de Estados Unidos aterrizó en Cuba —fuera de la base estadounidense en la bahía de Guantánamo— desde 2016, cuando el expresidente Barack Obama visitó la isla en medio de un esfuerzo por ampliar las relaciones con La Habana.
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Con información Hannah Rabinowitz, Evan Perez, Jennifer Hansler y Zachary Cohen.
