Lucas Paquetá regresa al Flamengo en la mayor transferencia de la historia del fútbol sudamericano
Por Hugo Manu Correa, CNN en Español
Dinero más nostalgia más Mundial 2026, igual a: Brasil a la vista. Ese GPS interno es el que activó Lucas Paquetá, un excepcional futbolista brasileño, para generar un tsunami financiero con su regreso al Flamengo desde el West Ham de Inglaterra. La transferencia confirmada por ambos clubes está valuada en 42 millones de euros (unos 50 millones de dólares), de acuerdo con lo consignado por el sitio especializado Transfermarkt.
Esta descomunal operación gestada por la institución carioca empodera aún más al fútbol brasileño (no solo en lo económico, sino en lo deportivo), dejando al resto de los países de la región, y sus respectivos clubes, cada vez más lejos del imperial fútbol brasileño.
El presidente del Flamengo, Luiz Eduardo Baptista, había anticipado el último domingo que su club estaba en condiciones de realizar “la mayor transacción jamás realizada por un club de fútbol” en Sudamérica.
Este miércoles, el West Ham emitió un comunicado en el que manifiesta que, a “pesar de que el club hizo todo lo posible para convencer a Lucas de que se quedara, él se mantuvo firme en su deseo de marcharse. Por lo tanto, el entrenador (Nuno Espírito Santo) y el club han accedido a regañadientes a su pedido”.
El equipo del sur de Londres atraviesa un momento sumamente complejo en lo deportivo.
Ubicado en los últimos puestos de la tabla, el descenso de categoría se cierne sobre su apremiante realidad. Para no naufragar en la súper competitiva Liga Premier, el West Ham depositó su credibilidad, confianza e inversión en el notable futbolista de 28 años. Por ello, hizo una encendida defensa sobre la decisión de no cederlo, pese a que la oferta económica que llegaba desde el otro lado del Atlántico ya era de gran dimensión.
La cerrada postura de Paquetá, inflexible en querer regresar a su país, hizo que la operación se concretara. Teniendo en cuenta que el contrato entre el futbolista y el club londinense ingresaba en su última temporada, el West Ham acabó reconsiderando sus pasos y aceptando a “regañadientes” el traspaso.
“El West Ham United confirma que Lucas Paquetá ha recibido permiso para someterse a un reconocimiento médico y negociar condiciones personales con el club brasileño Flamengo tras haberse llegado a un acuerdo para su traspaso definitivo”, subrayó la institución británica en el comunicado compartido en sus redes.
Paquetá fue investigado por supuestas irregularidades en apuestas deportivas, concretamente por su supuesta acción de recibir tarjetas de forma intencional para manipular las apuestas. Sin embargo, en julio de 2025 fue sobreseído. La Football Association consideró “no probadas” las acusaciones.
El proceso, de todas maneras, generó una desgastante situación que estresó al futbolista.
Ese factor fue otro elemento de mucho peso en la decisión del astro brasileño para querer regresar a su país. El West Ham mismo consignó en su comunicado este punto como relevante en la decisión del futbolista de dejar el club de Londres: “dejó claro que, por motivos personales y familiares, desea regresar a Brasil”, tras haber superado “un proceso que duró dos años y le causó un considerable estrés mental”.
El crack brasileño emigró en 2019 desde el Fla rumbo al viejo continente. Su primer destino fue el Milan italiano, en 2020 pasó a vestir la camiseta del Lyon francés y en 2022 arribó al West Ham.
Se dice habitualmente que el contexto hace al contenido. Eso es lo que gravitó en Lucas Paquetá para emprender el regreso a Río de Janeiro. Su país, su cultura y su club fueron factores de mucha gravitación en su inclaudicable decisión de retornar en búsqueda de una alegría que se le había fugado de su rostro.
Este elemento lo conecta directamente con la alta exposición deportiva y el gran estatus de competitividad que tiene el Flamengo. El equipo carioca es el actual campeón del torneo brasileño y también el vigente monarca de la Copa Libertadores de América.
La voracidad del Flamengo por seguir dominando el fútbol local y el sudamericano fueron un reto imposible de resistir para Paquetá, que lo tomó como un salvoconducto ideal para ir en búsqueda de un gran objetivo: tener rodaje en el competitivo fútbol brasileño y la propia Copa Libertadores, con la esperanza de que eso le de mayor visibilidad en la consideración de Carlo Ancelotti, DT de la selección de Brasil, de cara al Mundial 2026 que ya emerge en el horizonte.
Como un anticipo de lo que vendría, en julio de 2025 Paquetá remarcó querer “volver a jugar al fútbol con una sonrisa en la cara”, tras ser sobreseído por la justicia deportiva de la FA. Seis meses después pegó un portazo que tronó por todo Londres y llegó a Río de Janeiro, donde esa sonrisa no hará más que ensancharse.
“La alegría es solo brasilera”, dice un refrán. Cierto o no, lo real es que el fantástico crack ya le disparó sonrisas a la torcida del Flamengo, que este domingo reventará el mítico estadio Maracaná, donde Lucas Paquetá podría debutar ante otro coloso del fútbol brasileño, el Corinthians, en un duelo válido por la Supercopa de Brasil.
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