Cacerolazos y una inusual protesta estudiantil emergen en La Habana en medio de apagones y la presión de EE.UU.
Por Rocío Muñoz-Ledo y Avery Schmitz, CNN en Español
La indignación se volcó este fin de semana a las calles de La Habana con cacerolazos y una inusual protesta estudiantil en la capital, en medio de la crisis energética que afecta a Cuba desde hace varios años y que, en las últimas semanas, se ha agravado por la escasez de combustible y los apagones cada vez más prolongados.
En varios puntos del centro de la capital, residentes salieron el sábado por la noche a las calles golpeando ollas y cacerolas. Videos difundidos en redes sociales, que fueron geolocalizados por CNN, muestran el sonido metálico de los cacerolazos resonando en barrios a oscuras, mientras los cortes de electricidad se extendían durante horas.
En algunos lugares los vecinos se concentraron en las calles con fogatas donde se escuchaba el grito “libertad, ya es momento”, mientras que en otros el descontento se expresó desde las casas, con el eco de las cacerolas retumbando en medio de la oscuridad.
Los apagones, que antes solían durar unas horas, ahora pueden prolongarse por días en algunas zonas del país. Cuando la electricidad regresa brevemente —a menudo de madrugada— muchos cubanos se levantan para cocinar, planchar ropa o realizar tareas básicas antes de que vuelva a irse la luz.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, que en los últimos meses se ha agravado por la escasez de combustible. Desde el operativo militar estadounidense en Venezuela, que terminó en la captura de Nicolás Maduro, y una campaña de presión del presidente de EE.UU., Donald Trump, al Gobierno de México, los envíos de petróleo a la isla de dos de sus principales provedores se han interrumpido.
Un apagón masivo se registró la semana pasada después de una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras —una de las más importantes del país— que dejó sin electricidad a unos seis millones de personas y obligó a suspender temporalmente clases y actividades en La Habana, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE).
El Gobierno de Miguel Díaz-Canel atribuye buena parte de la crisis al impacto de las restricciones sobre el suministro de combustible.
El malestar también llegó a los campus universitarios. Un grupo de estudiantes realizó una sentada en la escalinata de la Universidad de La Habana para protestar por el impacto de la crisis en su educación.
La protesta fue pacífica y discreta, pero inusual en el contexto cubano. Los estudiantes dijeron a CNN que la falta de luz no los deja estudiar, que el internet se ha vuelto más caro y que no han recibido respuestas de los profesores ni de la administración de la universidad.
Durante la concentración CNN observó funcionarios universitarios y personas que parecían agentes de seguridad vestidos de civil en los alrededores. Los estudiantes estuvieron sentados en la escalinata hasta que se inició un diálogo con las autoridades para intentar mejorar la situación.
La escena, común en muchos países, adquiere un significado distinto en Cuba, donde las protestas públicas son poco frecuentes y pueden acarrear sanciones disciplinarias o incluso expulsiones académicas.
Mientras tanto, Trump advirtió que “Cuba va a caer pronto”, durante una entrevista con Dana Bash de CNN este viernes, una declaración similar a las que han hecho otros presidentes estadounidenses en el pasado, aunque en esta ocasión se produce en medio de un embargo petrolero impulsado por Trump que ha agravado la ya frágil economía cubana.
Trump ha ordenado ataques sin precedentes para sacar del poder a los líderes de Venezuela e Irán. Cuba, un país que ha soportado décadas de sanciones económicas de EE.UU. y las propias políticas fallidas de su Gobierno, ha sido señalado por el mandatario como el siguiente.
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