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Trump lanzará su “Junta de la Paz” con promesa millonaria para reconstruir Gaza, pero aliados clave se mantienen al margen

Jennifer Hansler, Kylie Atwood, CNN

Cuando el presidente Donald Trump convoque la reunión inaugural de su Junta de la Paz el jueves, se espera que la dirija como una de sus reuniones de gabinete, dijo un funcionario estadounidense a CNN.

Sin embargo, en lugar de sus funcionarios del gabinete, estará acompañado por representantes de países como Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Hungría e incluso Belarús, que es miembro de la junta a pesar de estar bajo sanciones estadounidenses y europeas por apoyar la guerra de Rusia contra Ucrania. Sin embargo, varios aliados clave se mantienen alejados.

Además de Trump, se espera que intervengan el secretario de Estado Marco Rubio; el yerno de Trump, Jared Kushner; el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz; el enviado especial de EE.UU. Steve Witkoff; el ex primer ministro británico Tony Blair, quien forma parte del comité ejecutivo de la Junta; y el Alto Representante Nickolay Mladenov, quien se desempeña como el principal enlace entre la junta y el comité tecnocrático palestino, junto con otros asistentes, según un alto funcionario estadounidense.

Dos fuentes familiarizadas con el asunto dijeron que se les indicó a los países que asisten a la reunión como miembros que tendrán dos minutos cada uno para intervenir, y según el funcionario estadounidense, Trump puede solicitar actualizaciones u opiniones a países específicos. Se esperan actualizaciones sobre temas de seguridad, esfuerzos humanitarios y el comité tecnocrático palestino encargado de administrar Gaza, dijo el alto funcionario estadounidense.

Trump ha adelantado grandes anuncios para la reunión, incluyendo miles de millones de dólares para apoyar la reconstrucción de Gaza y personal para la fuerza de estabilización allí.

Pero persisten dudas sobre la misión amplia de la Junta de la Paz, su eficacia y el futuro más general de Gaza.

En la comunidad internacional existe cierta preocupación de que Trump haya establecido el organismo como un contrapeso a las Naciones Unidas, de las cuales ha sido un fuerte crítico.

En declaraciones el lunes, Trump confirmó que cree que la Junta “va a ir mucho más allá de Gaza,” pero dijo que “estamos trabajando en conjunto con las Naciones Unidas”.

Trump, quien podría servir indefinidamente como presidente de la junta, ha estado ansioso por mostrar sus credenciales como pacificador y argumentó que se le ignoró para el Premio Nobel de la Paz el año pasado. La reunión se lleva a cabo en el Instituto de la Paz de EE.UU., que Trump ha rebautizado recientemente con su nombre.

La reunión —y la propia junta— son un claro ejemplo de que Trump está persiguiendo un objetivo de política exterior sin la aceptación colectiva de los aliados más cercanos de Estados Unidos: la mayoría de los aliados europeos tradicionales de EE.UU. rechazaron la membresía. Por lo tanto, no asistirán o solo enviarán representantes como observadores a la reunión del jueves.

Muchos países de Medio Oriente estarán presentes tras haber decidido unirse a la Junta, pero no está claro cuáles, si es que alguno, de esos países harán el fuerte compromiso fiscal de US$ 1.000 millones para convertirse en miembros permanentes. Y muchos están enviando a sus ministros de relaciones exteriores, en lugar de a sus jefes de Estado, en parte porque la conferencia coincide con el inicio del Ramadán.

La reunión inaugural se produce mientras aumenta la presencia militar estadounidense en Medio Oriente, y se espera que el espectro de una posible acción militar estadounidense contra Irán pese considerablemente sobre la reunión. Trump ha amenazado con que Estados Unidos podría atacar a Irán si no se llega a un acuerdo nuclear pronto.

“No se puede disociar a Irán de Medio Oriente ni a Medio Oriente de Irán,” dijo un diplomático.

Los países asistentes esperan tratar la situación de Irán en los márgenes de la reunión, y tienen previsto reiterar que debe evitarse una acción militar contra Irán.

“No es preferencia de nadie ver una acción militar en una región donde al menos el 30 % del petróleo mundial está concentrado, y alrededor de un lugar que es un paso básico de tráfico para el comercio internacional”, señaló el diplomático.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo este miércoles que se espera la asistencia de más de 20 países. El alto funcionario estadounidense afirmó que la cifra incluye a países que participarán como observadores.

Sin embargo, según fuentes y declaraciones públicas, muchas de las naciones no enviarán líderes a la reunión. En su lugar, estarán representadas por ministros de relaciones exteriores u otros funcionarios de menor rango.

Israel, Egipto, Indonesia, Pakistán, Qatar, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Hungría y Belarús ya firmaron como miembros de la junta y se encuentran entre los países que se espera tengan representación en la reunión.

Al menos cinco países que no se han unido a la Junta de Paz como miembros, incluidos Italia y Rumanía, se espera que envíen representantes como observadores. La Unión Europea estará representada por Dubravka Šuica, la comisionada para el Mediterráneo, en la reunión, según informó un portavoz.

Muchos países europeos han dicho que no se convertirán en miembros de la junta, debido a preocupaciones sobre su misión más amplia y sus miembros. Rusia y China fueron invitados a unirse, pero no lo han hecho.

En general, los participantes ven la conversación del jueves como “exploratoria”, según dijo un diplomático de un país miembro. Y si bien la mayoría de los países asistentes saben muy poco sobre qué esperar de la reunión, algunos afirman que representa la mejor oportunidad para avanzar en Gaza.

Entre algunos diplomáticos se reconoce que Trump está en la mejor posición para presionar a las partes, especialmente al Gobierno de Israel.

“Trump ahora tiene un gran papel y quiere que esto suceda, y puede controlar a Bibi si quiere”, dijo otra fuente, en referencia al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Se espera que Indonesia destaque su anuncio de los últimos días de que está preparando alrededor de 1.000 soldados —y posiblemente miles más— para posiblemente formar parte de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) en Gaza, según dos fuentes familiarizadas con el tema. Sin embargo, la decisión final, de la que es responsable el presidente de Indonesia, aún no se ha tomado.

Un compromiso de enviar fuerzas a la ISF sería una victoria para la administración de Trump, que ha estado trabajando durante meses para asegurar compromisos de fuerzas armadas, incluso antes del lanzamiento oficial de la Junta de Paz.

Sin embargo, hasta ahora, ningún Gobierno ha hecho compromisos públicos y definitivos para enviar fuerzas armadas como parte de la ISF. Y el cronograma para el despliegue de las fuerzas y si, o cómo, participarán en la desmilitarización de Hamas —uno de los mayores obstáculos— sigue sin estar claro.

En una publicación en Truth Social el domingo, Trump dijo que la Junta “anunciará que los Estados miembros han prometido más de US$ 5.000 MILLONES para los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción en Gaza y han comprometido a miles de efectivos en la Fuerza Internacional de Estabilización y la Policía Local para mantener la Seguridad y la Paz de los habitantes de Gaza”.

Trump no proporcionó más detalles acerca de los anuncios previstos. Ningún país ha anunciado públicamente fondos para el esfuerzo de reconstrucción.

Sobre el tema de la reconstrucción, una fuente señaló que existen preocupaciones sobre financiar la reconstrucción solo para que Israel vuelva a bombardear Gaza, lo cual ha sucedido demasiadas veces. Funcionarios estadounidenses han ofrecido garantías privadas de que esto no ocurrirá, dijo la fuente, y existe la creencia entre algunos de que Trump evitará que el Gobierno de Netanyahu lo haga.

La fuente indicó que muchos países que no comprometerán fuerzas a la ISF sí estarían dispuestos a proporcionar grandes sumas de dinero para apoyar la reconstrucción.

La ISF, respaldada por el mandato de la ONU, es un componente clave del plan de paz del Gobierno de Trump. Está destinada a desplegarse en Gaza para apoyar a una fuerza policial palestina y permitir que Israel comience a retirarse del territorio que aún ocupa.

Un funcionario israelí afirma que Estados Unidos planea que 20.000 soldados formen parte de la ISF.

Una de las partes más espinosas del plan de paz del Gobierno de Trump —la desmilitarización de Hamas— aún no se ha resuelto.

Una de las fuentes señaló que puede haber procesos paralelos de despliegue de fuerzas armadas y comienzo de la reconstrucción mientras se trabaja en el tema de la desmilitarización de Hamas. Los aliados regionales no quieren que Israel utilice la falta de avances en la segunda fase como excusa, dijo la fuente, y los funcionarios estadounidenses y los aliados regionales entienden que la desmilitarización será un proceso a largo plazo.

El alto funcionario estadounidense dijo que no se hacen ilusiones respecto a los desafíos de la desmilitarización, pero se han sentido alentados por lo que los mediadores han informado.

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Oren Liebermann de CNN contribuyó a este informe.

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