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El sexo no debería ser doloroso. Esto es lo que debes hacer si lo es

Por Julianna Bragg, CNN

Cuando Nicole comenzó a tener dolor durante las relaciones sexuales hace casi una década, estaba decidida a encontrar una solución.

Después de consultar con múltiples especialistas, fue diagnosticada con hipoplasia labial, una condición en la que sus labios externos estaban solo parcialmente formados. Tras una cirugía para corregir el problema, encontró un alivio significativo y permaneció relativamente libre de dolor, e incorporó yoga en su rutina para apoyar su curación.

Pero el dolor regresó seis años después, esta vez durante las etapas iniciales de la penetración.

La residente de California de 33 años ha estado luchando durante tres años para recibir un diagnóstico formal, ya que la raíz de su incomodidad sigue sin ser clara. Solicitó que solo se usara su primer nombre por razones de privacidad.

“Me dicen mucho que ‘probablemente sea ansiedad o relacionado con la salud mental’”, dijo. “Es decepcionante ya que avancé un montón y ahora siento que me están dejando de lado”.

La experiencia de Nicole con el sexo doloroso no es única. Casi 3 de cada 4 mujeres experimentarán relaciones sexuales dolorosas en algún momento de sus vidas, ya sea un problema temporal o a largo plazo, según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos.

“El sexo nunca debería ser doloroso”, dijo Eva Dillon, una terapeuta sexual con base en la ciudad de Nueva York. “Es algo que las mujeres nunca deberían tener que soportar”.

Las relaciones sexuales dolorosas pueden ser causadas por varios problemas comunes.

Las mujeres que experimentan dolor pélvico o dolor con la actividad sexual, exámenes ginecológicos o el uso de tampones pueden tener músculos del suelo pélvico tensos.

La condición puede aumentar la tensión y causar dolor, según dijo la Dra. Anna Falter, una fisioterapeuta especializada en terapia del suelo pélvico en la Cleveland Clinic, por correo electrónico.

El dolor pélvico también puede estar vinculado a la tensión en otras áreas del cuerpo, incluido el cuello, la parte baja de la espalda y las caderas, problemas que podrían no parecer inmediatamente conectados con la incomodidad sexual. El estrés, cirugías anteriores, experiencias traumáticas o incluso la tensión muscular inconsciente pueden también contribuir a este dolor.

Además, los cambios hormonales, como la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia o el posparto, especialmente durante la lactancia, pueden llevar a la sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o dolorosas.

Para las mujeres que experimentan tensión en los músculos del suelo pélvico, la terapia física del suelo pélvico es a menudo una opción de tratamiento efectiva para reducir el dolor y prevenir que los músculos se vuelvan demasiado tensos en el futuro, dijo Falter.

Una técnica comúnmente utilizada en la terapia física del suelo pélvico es la terapia de puntos detonante, que implica aplicar presión a los músculos tensos para ayudarlos a relajarse. Un fisioterapeuta del suelo pélvico puede realizar este método vaginalmente, utilizando un dedo enguantado y lubricado para enforcarse en y masajear áreas o puntos detonantes específicos, dijo Falter.

Los pacientes también pueden aprender a realizar liberación de puntos detonates por sí mismos en casa utilizando sus propios dedos, una pareja, una varita pélvica o dilatadores vaginales para ayudar a relajar los músculos internos.

Falter también señaló que las parejas son bienvenidas a asistir a las sesiones de terapia del suelo pélvico, donde pueden aprender estrategias para apoyar a su pareja, si ambas partes se sienten cómodas.

Otro enfoque son los ejercicios de alargamiento del suelo pélvico, que difieren de los ejercicios de Kegel, más comúnmente conocidos, explicó Falter. El alargamiento implica relajar los músculos del suelo pélvico, a menudo combinado con la respiración diafragmática, donde el paciente inhala profundamente, permitiendo que su abdomen, caja torácica y suelo pélvico se relajen.

Este movimiento es más complejo, por lo que Falter recomienda buscar ayuda de un fisioterapeuta del suelo pélvico para asegurarse de que se está utilizando la forma adecuada.

Falter también aconseja a las mujeres que se conecten con sus cuerpos durante el día, especialmente durante actividades como cepillarse los dientes o sentarse en el sofá, para comprobar que no están tensando inconscientemente sus músculos pélvicos.

Ciertas posturas de yoga y estiramientos, como la postura del niño, el estiramiento de mariposa y la sentadilla profunda, pueden ayudar a liberar la tensión pélvica.

Aún así, es bueno recordar que buscar un tratamiento personalizado es siempre el mejor enfoque, dijo Falter.

Si tu pareja está sintiendo dolor durante el sexo, hay pasos que puedes seguir para brindar comodidad y apoyo.

Lo más importante, si hay dolor durante la relación sexual, es crucial detenerse de inmediato. Continuar pese al malestar puede crear relaciones negativas entre el sexo y el dolor, haciendo que los encuentros futuros sean aún más desafiantes.

“Al final de cualquier encuentro sexual, quieres poder esperar la próxima vez con anticipación y deleite”, dijo Dillon. “Y, si el sexo es doloroso, puedes comenzar a sentir temor por la próxima vez, y se crea un ciclo que no vas a querer”.

La comunicación también es clave, y es importante que ambas parejas sean abiertas y comprensivas acerca del dolor y el proceso de tratamiento, especialmente si surgen sentimientos de vergüenza o insuficiencia.

“Puede ser útil si la pareja se toma el tiempo para aprender sobre lo que su pareja está sintiendo, así como las estrategias de tratamiento en que están trabajando, para que puedan dar apoyo y ánimo a lo largo del camino del tratamiento”, dijo Falter.

Para las parejas que temporalmente no pueden tener relaciones sexuales, igual hay muchas maneras de mantenerse conectados físicamente. Dillon recomienda probar las actividades sexuales no penetrantes, como la estimulación manual o el sexo oral, para mantener la intimidad y el placer.

Si la relación sexual u otras formas de actividad sexual no son una opción, gestos simples como un beso significativo o abrazos afectuosos pueden fortalecer el vínculo emocional entre las parejas.

“Estas (formas de tocar) son realmente importantes para nosotros”, dijo Dillon. “Le dicen a nuestros sistemas nerviosos que estamos a salvo y no estamos solos”.

A pesar de la falta de un diagnóstico claro, Nicole no ha renunciado a su deseo de tener una relación íntima satisfactoria. Junto a su pareja ha tomado las riendas, explorando soluciones alternativas.

“Tiendo a sentirme realmente frustrada con mi cuerpo y el dolor, ya que no quiero tener estos problemas”, dijo Nicole por correo electrónico. “La intimidad física puede ser una parte enorme de una relación, y a veces siento que me estoy perdiendo de algo”.

Nicole y su novio han encontrado formas creativas de mantener la intimidad sin relación sexual o penetración. También han incorporado terapias del suelo pélvico en su rutina, que han ayudado a aliviar parte del dolor durante sus momentos íntimos.

Pero eso no significa que viva sin decepciones.

“Hubo mucha instrucción que debió hacerse, lo cual puede no ser tan divertido y sexy cuando las cosas son nuevas”, dijo. “Al final, realmente nos ha acercado más y ha creado una conexión emocional íntima bastante pronto, ya que tuvimos que tener estas conversaciones menos divertidas y bastante técnicas”.

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