Tras el indulto y rumbo al cambio de Gobierno en Honduras, ¿qué sigue para el expresidente Juan Orlando Hernández?
Por María Santana, CNN en Español
Juan Orlando Hernández salió de una prisión en Estados Unidos a finales de 2025 tras recibir un indulto presidencial de Donald Trump que anuló su condena por narcotráfico. La decisión marcó un giro abrupto en un caso que durante años fue presentado por fiscales estadounidenses como prueba de que incluso los líderes extranjeros más poderosos podían rendir cuentas ante la justicia.
Pero a casi un mes de recuperar la libertad, el expresidente hondureño sigue sin responder públicamente a preguntas que hoy concentran la atención: ¿qué está haciendo ahora?, ¿qué viene después? y, quizá la más delicada de todas, ¿volverá a Honduras o a la política?
Desde su liberación, Hernández ha reaparecido de forma selectiva. Ha concedido entrevistas y participado en algunos pódcasts de medios conservadores en Estados Unidos, entre ellos, la cadena One America News y “The Roger Stone Show”. En esos espacios ha insistido en que fue víctima de una persecución política y ha reiterado que su condena se basó en testimonios de narcotraficantes que, según él, buscaban beneficios judiciales a cambio de incriminarlo.
Al mismo tiempo, Hernández ha utilizado sus propias redes sociales para amplificar ese mensaje. En videos publicados en X y TikTok, agradece públicamente a Trump por el indulto y describe su encarcelamiento como una prueba personal y espiritual. En ese contenido, presenta su liberación como una reivindicación y sostiene que “la verdad salió a la luz”. Sin embargo, evita referirse a planes concretos sobre su futuro político o personal.
Según publicaciones en X del asesor conservador Roger Stone, aliado político de Trump que promovió públicamente el caso de Hernández antes del indulto, el expresidente se encuentra actualmente en Miami sin poder regresar a su país por motivos de seguridad. Su familia y equipo legal han señalado que Hernández enfrenta riesgos y amenazas de muerte en Honduras que atribuyen a su pasado político y judicial.
Stone afirmó además que las visas de su esposa e hijos fueron revocadas, lo que ha impedido su reunificación familiar, una versión que su esposa, Ana García de Hernández, también respaldó en redes sociales.
CNN contactó al abogado de Hernández para solicitar comentarios adicionales, pero hasta ahora no ha recibido respuesta.
El camino que llevó al exmandatario hasta este momento estuvo marcado por fuertes contrastes. Gobernó Honduras entre 2014 y 2022 y fue elogiado por algunos socios internacionales, incluido Washington, por su cooperación en seguridad, control migratorio y lucha contra el narcotráfico.
Al mismo tiempo, Hernández enfrentó crecientes críticas de organizaciones de derechos humanos, sectores de la sociedad civil hondureña y líderes de la oposición, que lo acusaron de socavar la democracia, concentrar poder y permitir una corrupción estructural.
Tras dejar el poder, Hernández fue acusado formalmente en Estados Unidos de narcotráfico y posesión de armas. Fue detenido en Honduras a inicios de 2022 y posteriormente extraditado para enfrentar cargos federales. En 2024, un jurado lo declaró culpable al concluir que colaboró con organizaciones criminales para enviar cocaína a territorio estadounidense mientras les ofrecía protección desde el poder. La sentencia, de 45 años de prisión, fue una de las más severas impuestas a un exjefe de Estado.
El indulto alteró ese panorama de forma inesperada. La decisión de Trump, anunciada pocos días antes de las controvertidas elecciones presidenciales de Honduras en noviembre de 2025, tomó por sorpresa tanto a críticos como a aliados y dejó sin efecto décadas de condena pendientes. Trump justificó la medida con declaraciones generales sobre un trato “injusto” y “excesivamente duro”, argumentos que coinciden con la defensa que Hernández sostuvo durante todo el proceso judicial.
Tras la intervención de Trump, la atención se desplazó rápidamente hacia la transición política en Honduras. El presidente estadounidense respaldó públicamente a Nasry “Tito” Asfura, candidato conservador y dirigente del mismo partido que encabezó Hernández, en una contienda marcada por la polarización.
Asfura, quien asumirá la presidencia el 27 de enero tras un conteo prolongado y cuestionado, no ha definido ningún papel para Hernández en su futuro gobierno y ha buscado marcar distancia del expresidente sin criticarlo abiertamente.
En entrevista con CNN tras ganar las elecciones, Asfura señaló que el indulto es potestad exclusiva del presidente de Estados Unidos. “No me toca a mí juzgarlo”, dijo al ser consultado sobre el futuro de Hernández. En su cuenta oficial en X, el expresidente felicitó a Asfura por su triunfo, afirmando que el pueblo hondureño había hablado “alto y claro”.
Esa falta de definiciones parece reflejar el delicado equilibrio que ambos enfrentan. Por un lado, un regreso inmediato del expresidente podría reactivar conflictos legales y políticos en una transición ya frágil, además de complicar el inicio del nuevo gobierno. En Honduras aún existe una investigación abierta contra Hernández por presuntos abusos de poder y corrupción, así como una orden de captura emitida por autoridades hondureñas.
“Yo no soy la justicia en Honduras y solo gobernaré el país”, dijo Asfura a CNN, al asegurar que su gobierno respetará la institucionalidad y la separación de poderes. “La justicia es la que debe resolver esos problemas. Cada institución debe hacer su trabajo. No debe haber intromisión y cada poder debe respetarse”.
Por otro lado, Hernández sigue siendo una figura profundamente divisiva en Honduras. Para muchos hondureños, su legado está ligado a escándalos de corrupción, violencia y narcotráfico, así como a señalamientos de deterioro democrático.
Asfura, por su parte, ha insistido en mirar hacia adelante más que reabrir antiguas disputas. Sus primeros mensajes se han centrado en estabilidad, continuidad institucional, crecimiento económico y seguridad. También ha subrayado la importancia de mantener una relación cercana con Estados Unidos, destacando que la cooperación bilateral en temas de inversión, migración y seguridad seguirá siendo una prioridad de su gobierno.
¿Dónde deja eso a Juan Orlando Hernández? Libre, pero en suspenso. Mientras Honduras se alista para iniciar una nueva etapa política, el próximo paso del expresidente sigue sin definirse. Indultado legalmente en Estados Unidos, pero con un legado político, social y judicial aún sin resolver en Honduras, Hernández no ha aclarado si planea regresar a su país ni cuándo podría hacerlo. Tampoco está claro si contará con respaldo político, dada la cautela mostrada hasta ahora por el presidente electo.
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