Cada vez más mexicanos eligen Europa. El perfil de los emigrantes contrasta con quienes van a EE.UU.
Por Karen Esquivel, CNN en Español
Estudios, crecimiento laboral, nuevas oportunidades o un mejor estilo de vida son algunos de los motivos que han impulsado a un número creciente de mexicanos a vivir en Europa, un fenómeno que destaca por el perfil diferente de quienes lo protagonizan y contrasta con las características del flujo migratorio hacia Estados Unidos.
Daniela López cuenta a CNN que llegó a España hace nueve años “porque estaba un poco harta, sentía que no me hallaba”. Pasado este tiempo confiesa que estar allá tampoco ha sido fácil, pero no se arrepiente y dice que ha conseguido estabilidad y una mejor calidad de vida.
La mujer, de 36 años, explica que salió de México años después de terminar la licenciatura en Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenzar un proyecto cultural con algunos amigos que concluyó debido a la falta de dinero y luego de estar en varios trabajos en la industria audiovisual.
“El trabajo que tenía no me daba la independencia ni la estabilidad que yo quería, trabajaba por honorarios, ya estaba un poco desquiciada y la manera que encontré de salir fue seguir estudiando. Pedí un financiamiento y vine a hacer el máster con mi novio”, detalla.
López estudió la maestría en Producción Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid y al finalizar resolvió que quería buscar trabajo, aunque aclaró que fue difícil al inicio porque su visa era de estudiante.
Como ella, son muchos los mexicanos que han visto en algún país de Europa un destino para diversificar sus oportunidades. Una apuesta que ha incrementado considerablemente la cantidad de migrantes mexicanos, al pasar de ser más de 106.000 en 2015 a más de 187.000 hasta 2024, según el Instituto de Mexicanos en el Exterior, dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Europa es la segunda región con más mexicanos, solo después de todo el continente americano, que alberga a más de 11 millones.
España —que encabeza la lista de naciones preferidas en el viejo continente— pasó de contabilizar más de 49.000 mexicanos en 2015 a más de 79.000 en 2024. Esto significa que cuatro de cada 10 mexicanos en Europa se encuentran en España.
Le siguen Alemania, con 23.200 mexicanos, Reino Unido, 18.000; Francia, 17.200 y Países Bajos con 11.400.
“Se trata de migrantes con un perfil más privilegiado, no tienen las características de quienes se van a Estados Unidos”, dice a CNN el doctor Javier Urbano, profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, en Ciudad de México.
Explica que generalmente tienen un promedio de estudios por encima de la media nacional –que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía es de secundaria– así como un nivel socioeconómico de rango de renta media y algunos casos alta. “Las razones de su movilidad tienen que ver con una diversificación de oportunidades”, afirma.
Urbano agrega que se trata principalmente de tres grupos de personas: quienes están en busca de alternativas empresariales, como extender, inaugurar o fortalecer iniciativas empresariales, así como grupos con un perfil académico alto, estudiantes que buscan ampliar sus habilidades y capacidades y personas que forman parte de políticas de memoria histórica, es decir, aquellos que tenían algún familiar en Europa y adquieren su nacionalidad.
Además, el mayor porcentaje de migrantes mexicanos son mujeres, con un 55 %, mientras que el de hombres es de 45 %, señalan los datos oficiales.
Raúl Hernández, de 29 años, llegó a Londres en 2023 para estudiar un posgrado en Contabilidad. “Estuve trabajando en Guadalajara algún tiempo, pero quería vivir la experiencia de estudiar fuera y siempre me ha gustado Londres, estaba en mis posibilidades venir a seguir mis estudios aquí y aproveché”.
Originario del estado de Jalisco, en el occidente de México, detalla que al terminar la maestría regresó a su tierra natal durante cinco meses, pero ya no se sentía cómodo con el estilo de vida que tenía y decidió sacar una visa de trabajador calificado para continuar con su vida en la capital del Reino Unido.
De manera similar, al terminar su máster en Madrid, Daniela López comenzó a hacer prácticas en una empresa con la intención de generar ingresos y después de tres años la compañía en la que trabajaba tramitó su permiso de trabajo y dos años más tarde tramitó la nacionalidad.
Cuando piensa en las diferencias entre su vida laboral en México, López destaca un mejor salario en España, así como mejores condiciones y oportunidades laborales.
“Sí cambia mucho el estilo de vida. Hay una diferencia en el salario, las horas de trabajo son menos, tenemos 22 días de vacaciones al año, mientras que en México no son tantos días, eso impacta mucho en la calidad de vida y el tiempo que tienes para vivir”, dice.
Hernández cuenta que en Londres tiene una vida más tranquila en la que puede compaginar su vida laboral y profesional, disfrutar de sus pasatiempos, viajar a México a visitar a su familia y al mismo tiempo sentirse exitoso en el trabajo.
“Mi vida cambió muchísimo para bien, por eso decidí regresar, porque me gustó el ambiente, las oportunidades que había, la hora del té con los amigos. Los meses que regresé a Guadalajara sentía que me faltaba esa tranquilidad”, recuerda.
Este perfil —dice el doctor Urbano— encaja bien en el de los mexicanos en Europa. “Son personas que tienen capacidades y habilidades que no tiene el mexicano promedio, tienen estudios, otros idiomas que les permiten desplegar y competir en el mercado laboral, empresarial o académico y, por lo tanto, su integración no es que sea fácil, pero es infinitamente menos compleja que la que tendría un mexicano en Estados Unidos”.
López y Hernández cuentan la otra parte de ser migrante en Europa, una región en la que, dicen, de una manera u otra han experimentado el ser visto de manera distinta.
“Aunque intentes integrarte, por alguna razón la gente siempre te va a ver como extraña. Cuando estaba en el máster casi no me llevaba con mis compañeros españoles, me llevaba más con otros compañeros extranjeros. Una de mis mejores amigas era de Mozambique, si a mí no me hablaban, a ella menos”, recuerda.
Afirma que sí existe la discriminación y el racismo por parte de muchas personas y aunque dice que tiene muy buenas amistades, también ha sentido diferencias muy marcadas.
Una encuesta del Eurobarómetro, publicada en 2023, reveló que más de la mitad de los encuestados consideraron que la discriminación estaba muy extendida en su país. Un 61 % señaló el color de piel como el motivo de discriminación, mientras que un 60 % dijo que se debió al origen étnico. Los espacios públicos y de trabajo fueron los principales lugares donde se produjo este sesgo.
“Cuando llegué a estudiar me costó mucho trabajo integrarme con mis compañeros y también en el edificio en el que vivía, sentía muchas miradas. Una de las preguntas que muchos me hicieron fue de dónde venía. Después me integré un poco más, pero definitivamente hacer comunidad con otros latinos fue lo que más me ayudó”, confiesa Hernández.
Aunque López reconoce que la vida no ha sido color de rosa, enfrentar dificultades y extrañar a su familia, cuando se le pregunta si volvería a vivir México, ella dice que es algo que muchos le han preguntado, pero tiene una respuesta clara.
“No veo cómo podría volver a México ahora, porque aquí he encontrado cosas que han mejorado mi calidad de vida. Lo que me gustaría es moverme a otro lado, a otro país. Ahora que tengo libertad, si se da la oportunidad, me gustaría hacerlo”, dice.
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