Skip to Content

“Pensé que me iban a ejecutar”: estadounidense detenido en Venezuela durante los últimos días de Maduro lo cuenta todo

Por Sean Lyngaas y Jennifer Hansler, CNN

James Luckey-Lange ha pasado mucho tiempo mirando los nombres que talló en una barra de jabón que sacó de contrabando de una prisión venezolana en ropa interior.

El nativo de Nueva York, de 28 años, pasó poco más de un mes detenido por funcionarios venezolanos, quienes, según él, lo golpearon, lo privaron de alimentos y solo lo liberaron el 13 de enero después de la captura por parte de Estados Unidos del derrocado presidente del país, Nicolás Maduro.

En cierto momento, dijo: “Pensé que simplemente me iban a ejecutar. Ese fue el momento más aterrador. Además, estaba muy frustrado, muy molesto y enojado”.

Ahora de regreso en la casa de su tía en Nueva Jersey, Luckey-Lange está revisando los nombres de sus antiguos compañeros de prisión en su jabón y buscando a sus familias en Facebook para hacerles saber que podrían estar vivos.

Estuvo recluido en régimen de aislamiento durante largos periodos y no pudo ver bien a muchos de sus compañeros de prisión. “Nunca he visto muchas de las caras de estas personas. Es difícil encontrar a sus familias si no sabes cómo son”, declaró Luckey-Lange a CNN.

“Espero que no piensen que estoy ahí arriba siendo torturado ahora mismo”, manifestó sobre quienes lo acompañaban. “Espero que sepan que salí”.

Decenas de estadounidenses han sido arrestados y detenidos en Venezuela en los últimos años, como parte de una larga campaña de Maduro para utilizarlos como peones políticos.

Pero la detención y liberación de Luckey-Lange se produjo en un momento sin precedentes en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.

El presidente Donald Trump envió fuerzas de operaciones especiales para detener a Maduro a principios de enero. Su administración ahora ejerce una enorme influencia sobre el Gobierno interino venezolano, liderado por antiguos acólitos de Maduro.

Al igual que muchos estadounidenses detenidos en Venezuela, Luckey-Lange fue acusado de espionaje y sometido a las duras condiciones de las infames cárceles del país.

Estas experiencias tienen un impacto físico en los reclusos que puede durar meses, si no años, y un impacto psicológico que podría no desaparecer jamás.

Pero Luckey-Lange no se arrepiente de haber viajado a Venezuela. “Aprendí algo” y “vi qué está pasando realmente” allí, comentó con ironía en una reciente videollamada por Zoom desde una cafetería de Nueva Jersey.

El gobierno de Estados Unidos insta a los estadounidenses a no viajar a Venezuela en parte debido a “un riesgo muy alto de detención injusta”.

La advertencia no resonó en un espíritu viajero como el de Luckey-Lange.

“No soy el tipo de persona que realmente quiere estar confinado”, afirmó.

Luckey-Lange es hijo de la fallecida Diane Luckey, cantante conocida como Q Lazzarus, cuyo sencillo apareció en la película “El Silencio de los Inocentes”.

Tras su fallecimiento en 2022, Luckey-Lange viajó por Latinoamérica, aprendiendo español y escribiendo un blog sobre sus aventuras. Venezuela iba a ser su última parada en ese viaje.

Luckey-Lange quería visitar el Monte Roraima, una meseta al este de Venezuela con vistas a Guyana y Brasil. Las autoridades lo detuvieron, según contó, en diciembre tras cruzar la frontera desde Brasil para solicitar una visa.

Fue trasladado en avión varios cientos de millas desde una base militar en el este de Venezuela a la capital, Caracas, donde, según narró, estuvo detenido en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, conocida como DGCIM.

Las cárceles venezolanas generalmente no cumplen con las normas mínimas para el tratamiento de reclusos internacionales, y mucho menos con los estándares nacionales de higiene, saneamiento, atención, nutrición, etc., que deberían cumplirse en nuestras cárceles, declaró a CNN Gonzalo Himiob, vicepresidente de la organización venezolana de derechos humanos Foro Penal.

Foro Penal confirmó que Luckey-Lange estuvo recluido en un centro de la DGCIM.

Luckey-Lange afirmó que sus compañeros de prisión eran de toda América Latina y el Caribe, entre otros lugares.

“Me dejaron sin comer y sin agua durante días”, recordó Luckey-Lange. “Estaba encadenado en solitario con la cámara en mi habitación. Cada vez que lograba soltarme de las ataduras de la cintura, porque estaba atado con cuerda y yo la desataba, ellos entraban, me golpeaban y me volvían a lanzar adentro.”

Desde el principio, las autoridades venezolanas lo acusaron de espía, afirmó Luckey-Lange. Alegaron que sus botas de montaña eran de estilo militar. Dibujaron mapas de carreteras y bases militares en su cuaderno para, según él, incriminarlo como una especie de James Bond.

“Dijera lo que dijera, decían que no me creían porque en realidad querían atrapar a un espía”, recordó. “Todos querían irse a casa y decirles a sus esposas, a sus superiores, que habían atrapado a un espía”.

Unos cuatro días después de llegar a la sede de la DGCIM, Luckey-Lange fue trasladado a El Rodeo, un complejo penitenciario donde Maduro encarceló a decenas de presos políticos. Allí permaneció semanas y solo se le permitió salir una vez, según contó.

“Estaba bromeando ahí dentro. Solo tenemos libros y jabón”, le contó a CNN. “Todas las fichas de dominó, todas las piezas de ajedrez, todo está hecho de jabón”.

Pensando que había una buena posibilidad de salir de prisión antes que los demás, “comencé a grabar los nombres en jabón para poder hablar con sus familias, hablar con alguien sobre cómo sacarlos”, manifestó Luckey-Lange.

Unos 10 días antes de su liberación, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa. Luckey-Lange y sus compañeros de prisión en El Rodeo no supieron lo sucedido hasta días después. Recibieron fragmentos de rumores a través de un juego de teléfono en la prisión.

Los gritos de la gente en la calle sugerían que algo grave se estaba tramando. Funcionarios militares y penitenciarios le dijeron a Luckey-Lange y a otros reclusos que Maduro regresaría al poder, según él, a pesar de que el líder depuesto ya estaba detenido en Nueva York.

Tras el derrocamiento de Maduro, el Gobierno interino venezolano se comprometió a liberar a los presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros, sin especificar cuántos ni quiénes serían.

La administración Trump había presionado públicamente para la excarcelación de todos los presos políticos.

Luckey-Lange no sabía que lo estaban liberando hasta que salió.

Había oído su nombre susurrado la noche anterior, recordó. Pero cuando el director de la prisión llegó a su celda, Luckey-Lange pensó que lo llevarían al “cuarto piso”, donde, según señaló, torturaban a la gente.

En la segunda semana de enero, funcionarios venezolanos lo trasladaron desde El Rodeo a un hangar de aviones privados en las afueras de Caracas. Funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. y de la DEA lo esperaban para ayudarlo a salir del país, recordó.

“Eres famoso”, le dijo un funcionario del Departamento de Estado, disipando la impresión de que el mundo exterior desconocía que lo habían encarcelado en Venezuela. Su historia ya se estaba contando sin él.

Luckey-Lange finalmente terminó en Texas, donde él y otros estadounidenses detenidos en Venezuela participaron en el programa de readaptación del Gobierno estadounidense conocido como PISA (Actividades de Apoyo Post Aislamiento).

Este programa se ofrece generalmente a estadounidenses que han sido declarados injustamente detenidos para ayudarlos a adaptarse tras su encarcelamiento en el extranjero.

Un funcionario estadounidense confirmó que Luckey-Lange participó en una variación del programa.

La salud de Luckey-Lange se había deteriorado en Venezuela, indicó. Tenía un parásito y sus dientes estaban en mal estado.

Aun así, las señales externas de que Luckey-Lange había pasado por una experiencia tan desgarradora eran mínimas.

A veces, en momentos de soledad, se daba cuenta.

“Tuve una crisis nerviosa en la ducha la segunda noche [después de que me dieran de alta]. Eso fue todo”, expresó.

Luckey-Lange manifestó que quiere volver a viajar. Quizás desde Marruecos hasta Sudáfrica.

Pero no antes de poder contactar con tantos familiares de sus antiguos compañeros de prisión como pueda.

“Les había prometido a todos esos muchachos que los iba a ayudar a salir, pero no sabía que iba a ser tan difícil”.

Uriel Blanco y Mauricio Torres de CNN contribuyeron con este reportaje.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KVIA ABC 7 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.